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"1929-2013"

"'Quiero que me llamen Pancho': Francisco Madero"

"Muere el empresario creador de unos de los holdings más emblemáticos de Mazatlán y la región: Grupo Alerta"
14/11/2015 09:25

    Ariel Noriega

    MAZATLÁN._ Una tarde mazatleca, el hombre de negocios que construyó uno de los grupos empresariales más sólidos del Noroeste del País, cansado de ser don Francisco Madero Herrera, reunió a sus empleados cercanos y les dijo algo que no olvidarían nunca.

    "De ahora en adelante quiero que me llamen Pancho".

    La petición, que algunos trabajadores tardarían años en lograr obedecer, era simplemente el corazón de la filosofía de una vida de trabajo de un hombre que nació para servir y en el camino se le fueron amontonando los éxitos.

    Francisco Madero será recordado por los libros de historia del puerto como uno de los empresarios más exitosos que han pisado estas tierras, pero la gente lo recordará más por su generosidad, su sentido del humor, su educación: un caballero de la vieja escuela.



    Enamorado del puerto

    Don Pancho Madero contestaba con una pregunta cuando alguien le preguntaba por qué vivía en Mazatlán.

    "¿Dime cuál es el mejor lugar para vivir desde Tijuana a Mazatlán?".

    Y recorría mentalmente las diferentes ciudades, pasando por Mexicali, Hermosillo, Navojoa, Obregón, Los Mochis y Culiacán.

    Para detenerse en Mazatlán.

    "Lo ven, no hay mejor lugar para vivir".

    Originario de la Ciudad de México, donde nació el 14 de octubre de 1929, don Pancho llegó al puerto ya enamorado.

    En la capital conoció a Natalia (Talita) Rodríguez García, la porteña que sería el amor de su vida y su compañera para siempre.

    Dejó la gran ciudad donde era corredor de bolsa, trabajo que había conseguido gracias a su experiencia en Nueva York, donde descubrió su fascinación por los mercados financieros y donde aprendió el inglés que nunca olvidaría.

    En octubre de 1955 se casó y poco después llegó a Mazatlán donde comenzó a trabajar con su suegro, propietario de Gas del Pacífico, empresa que con los años haría crecer hasta convertirla en un holding que llegó a administrar 14 giros diferentes.



    Las virtudes de un hombre

    Don Pancho Madero no tenía prisa.

    En un mundo donde se concibe a los empresarios como hombres sin tiempo para nada que no sean los negocios, Don Pancho recibía prácticamente a todo el que fuera a buscarlo.

    Tolerante y amable escuchaba lo mismo a gobernadores que a trabajadores que lo buscaban para contarle sus penas.

    Sus secretarias lo recuerdan como un caballero, respetuoso y siempre listo para ayudar a los empleados que enfrentaban alguna desgracia.

    Nunca participó en política, lo que llevó a que más de uno pensara que le gustaba "estar bien con Dios y con el Diablo", pero una anécdota muestra que no se sometía a las presiones de los políticos.

    Cuentan sus allegados que un día recibió una llamada del Gobernador Alfonso Genaro Calderón para reclamarle que en una de las televisoras que manejaba le habían dado espacio al panista Jorge del Rincón para que hablara.

    Don Pancho Madero le explicó al Gobernador que Del Rincón había pagado su espacio y tenía el derecho a decir lo que quisiera, e inmediatamente le ofreció el mismo espacio al Gobernador para que le contestara al panista. Fin de la conversación.



    Bueno en las malas

    Dicen que cualquiera es un buen empresario cuando los negocios son exitosos, pero en los fracasos es donde se conoce a los líderes y don Pacho tuvo tiempo para demostrar sus virtudes.

    A pesar de los grandes éxitos económicos que lo acompañaron, el empresario también sufrió grandes fracasos, un rancho ganadero cerca de Los Mochis que terminó en pérdidas y una enorme planta de químicos en el centro del País.

    En uno de esos fracasos un directivo le llevó los números rojos con la pena en el rostro y él lo devolvió con una sonrisa.

    "Olvídate de lo que se perdió, déjalo atrás, ahora vamos a recuperarlo".

    Accionista de Grupo Editorial Noroeste, incursionó en los medios de comunicación también como propietario de Televisoras Grupo Pacífico.



    Su generosidad

    Una de las grandes virtudes de don Pancho Madero fue su generosidad, instituciones como el Hogar San Pablo sobreviven en gran medida por su ayuda.

    El dinero jamás marcó su vida, las utilidades que generaban sus empresas se reinvertían de manera permanente en los mismos negocios y permitían entrar en nuevos sectores de la economía.

    Sus placeres eran su familia, comer bien y viajar, era capaz de pasear durante el verano dejando a sus directores manejando las empresas, debido a su capacidad para armar equipos de buenos profesionistas, pero sobre todo de buenas personas.

    Hombre de familia, don Francisco salía todos los domingos a comer con hijos y nietos.

    A sus amigos los veía en el restaurante de su hotel, el Aguamarina.

    Los negocios los arreglaba en su pequeña oficina, pero para charlar prefería invitar un café, siempre con el cigarro en la mano.

    El hombre que llegó a tener en su nómina a más de mil 500 empleados, que construyó decenas de empresas, que tuvo tres hijos y que amó profundamente a Mazatlán murió rodeado por la humildad y la discreción con la que vivió, nada de velorios ni entierros fastuosos, una misa y un recuerdo, nada más.



    Francisco Madero Herrera

    De origen coahuilense, nació en el Distrito Federal el 14 de octubre de 1929.

    Desde los años 50 avecindado en Mazatlán y creador de al menos una decena de empresas con influencia en todo el noroeste del País.

    Su familia

    Esposa: Natalia (Talita) Rodríguez García

    Hijos: Rodolfo Gerardo, Natalia Sofía y María Verónica