Gnozin Navarro
"La vida de los muertos consiste en hallarse presentes en el espíritu de los vivos".
Marco Tulio Cicerón
Mientras desayuno observo a mi hija dando tumbos con los ensayos de sus primeros pasos. Nora Patricia, mi esposa, al pie de la estufa mientras Gaía se dirige hacia ella. Alcanza a abrazarse de su madre a altura de la rodilla, entonces le hablo. Sonriente voltea, aplaude y hace sonidos de celebración. La veo y pienso -"ya vas a cumplir 1 año el próximo domingo hija". Cómo ha cambiado mi vida. Boda, paternidad y orfandad. Todo junto y en menos de dos años. Vaya despertar. No conocía la fortaleza, estabilidad y tranquilidad que sólo el matrimonio me podía dar, ignoraba esta extraña dicha de auténticamente amar sin esperar viviéndome como papá, y sobre todas mis experiencias previas, había vivido absolutamente ajeno a la desdicha y la infelicidad, a este hondo dolor de ya no tener papá. Vaya despertar. Qué manera de venirme a enterar. -sigo observando a mi hija, me agrada verla caminar. Comparo su tamaño con el mío y pienso -"me ha de ver enorme". En este momento todo su mundo somos mamá y papá. Nosotros somos los grandes. Ella la chiquita. Los gigantes que todo lo pueden todo lo saben. Ella, nuestra hija. En su historia, somos los dioses que todo lo damos o quitamos según nuestras leyes y que ella aún no entiende. ¡Zas!, despierto de mi ensoñación, recuerdo el cuento del elefante encadenado y me vuelvo a sumergir en mis pensamientos mucho más. -"Quiere decir que el asunto ese de buscar la protección divina nos viene desde el sótano de nuestros primeros recuerdos, cuando ante el desamparo sólo nos quedaba llorar y esperar a que Dios Padre o Dios madre acudiera a nuestro llamado", ¿en eso consistirá la búsqueda de Dios?, ¿en rescatar la deidad que alguna vez tuvimos a nuestra merced?, después de todo, la mayoría de las culturas se representan a sus dioses como gigantes, ¿no serán los vestigios de aquellos días?
La historia del elefante encadenado es muy vieja y recientemente Jorge Bucay la hizo muy popular en una de sus audio colecciones de Cuentos para pensar (http://files.me.com/gnozin/64eetm.mp3), el autor, básicamente nos describe el proceso por medio del cual la bestia aprende a no poder liberarse de la soga que lo ata a una estaca superficialmente clavada sobre tierra ligeramente floja. La realidad es que el animal pudiera liberarse en cualquier momento y no lo hace porque adquirió la incapacidad. A ese terrible estado en el que se llega a la conclusión de que nada de lo que se haga puede remediar la situación, en sicología se le conoce como "indefensión aprendida" o bien, "incapacidad adquirida" (ya escribí acerca de esto en un artículo pasado llamado sicoesclerosis, algo así como el endurecimiento de nuestras actitudes, puedes encontrarlo en la siguiente dirección http://sobremesa.gnozin.com/2009/11/02/psicosclerosis) y es que muy poco lo que nos cuestionamos a nosotros mismos acerca de lo que pensamos y creemos. Un buen día llegamos a la conclusión de que las cosas son de determinada manera y san se acabó, capítulo cerrado. No se hable más del asunto. Al frente sólo escuchamos los ecos de nuestro pasado rebotando en las paredes de nuestras certezas que al mismo tiempo nos aprisionan. Alguna vez el elefante sintió que no podría liberarse de las cadenas que lo ataban de pequeño y lo dejó de intentar, alguna vez pensamos que nuestros padres eran todopoderosos, inmensos, gigantes, omnipotentes, entonces así los veríamos por el resto de nuestros días.
A los días de fallecido mi padre le comenté a un amigo -"oye, este asunto de quedar sin padre está medio riesgoso, entre el silencio y la distancia es fácil idealizar pa´rriba o pa´bajo, es decir, adorar o vilipendiar según la parcela de recuerdos y significados que uno le vaya dando a la imagen que se conserva de ellos"- entonces él me dice -"es la misma gata, vivos o muertos uno no convive ni pelea tanto tiempo con ellos como con la imagen introyectada, vivos o muertos es igual, los condenamos o glorificamos según nuestras frustraciones o partidas ganadas, así es que, no te preocupes comezón, no estás preservando su recuerdo sino el tuyo". -Y hoy, viendo a mi hija, Gaía y pensando en cómo nos ve ella ahora, en la imagen que se puede estar construyendo de nosotros, sus padres, pienso también en la historia del elefante y me pregunto -"¿no será que veo a mis padres como gigantes, como seres inmensamente grandes porque aún viven en las oscuridades de mis recuerdos esas imágenes de cuando todavía ni hablaba?". Este es el tema de la Sobremesa para este día, LA RELACIÓN CON PAPÁ Y CON MAMÁ. Es un tema de esos que yo llamo TEMAS DE VIDA. Eventualmente, tarde o temprano, antes o después, cada quien habrá de enfrentarse al tema este de mamá y papá. Mientras más pronto mejor. Ellos son el primer modelo del mundo. La primera muestra de cómo funcionamos los seres humanos en sociedad. De ellos lo aprendemos todo para después elegir con qué nos quedamos y qué es lo que dejamos.
Te espero en el programa de Sobremesa Radioweb en punto de las 14:00 horas; y en la Sobremesa Café del Bistro a las 19:00 horas. Por lo pronto quedo con Dios y contigo: yosoy@gnozin.com