"Se vino toda la familia"
Faltaba poco más de una hora para el partido y no todos tenían boleto. Estaban ahí afuera del estadio, junto a la puerta del estacionamiento de los jugadores.
En eso, aparecen Pompeyo y Edwin Borboa, aún con su ropa de concentración. Y sí, era la familia del futbolista que vino a verlo en lo que sería, si el técnico Jorge Almirón quería, su presentación con la playera de Dorados. Muchos llegaron de Los Mochis y otros cuantos de Culiacán.
Pero había un pequeño detalle y que a la vez era un contratiempo: hacían falta boletos para que todos pudieran entrar. Con radio en mano, Edwin se comunicó con el secretario técnico del equipo, Héctor García, para que le "echara la mano".
Días antes, el mochitense preguntó a quienes ya tienen más tiempo en el equipo por la cantidad de boletos a los que tienen derecho por partido. La respuesta se quedó corta de acuerdo a los que le daban en sus anteriores equipos: 3 pases por cabeza. Y es que desde entonces presentía que iban a ser insuficientes. Y sí, lo fueron.
Mientras le resolvían el pendiente de los tickets, él y su papá se recargaron en su carro blanco con placas de Cancún esperando respuestas. No hubo que esperar mucho. La orden estaba dada para que su gente se acomodara en las butacas azules de la zona preferente, esas que están asignadas para los familiares de los jugadores.
A paso lento pero constante se acercaron a la entrada y en el camino, Pompeyo compartió que si bien su hijo Edwin tenía ofertas de Primera División, aceptó la de Dorados por 4 razones: la continuidad, la familia, el campeonato, el ascenso.
"Desde que salió de Chivas no ha tenido continuidad. Estuvo en Atlante, fue campeón, pero estuvo en la banca y de ahí lo prestaron a León y fue campeón también, desgraciadamente se lesionó en el primer partido contra Dorados", rememoró el jefe de la familia Borboa Pérez.
"Él traía una cosa de querer jugar aquí en su tierra y me dijo '¿cómo la ve?' y no, 'pues para mí que bueno', le digo, porque ahorita lo que necesitas es continuidad".
Y es que ya son muchos años desde que Edwin Borboa se fue de Sinaloa para embarcarse en una aventura llamada Chivas de Guadalajara y a sus 26 años, cumplidos ayer (11/enero/1983), quiso cumplir unos de sus sueños.
"Él esta motivado por estar en su tierra y quiere ayudar haber si logran el campeonato y ascenderlo para que Culiacán regrese a la Primera División", compartió don Pompeyo.
Por eso se vino toda la familia para apoyarlo en lo que fue su primer partido con los Dorados.
"Viene toda la familia. Mis 5 hijos, sus esposas, sus hijos, mis yernos, 3 tías y como 4 sobrinas y sus esposos. Pura familia, aparte de la gente que viene a ver a Sergio Arias, que también es de allá, pero venimos bastante gente de allá de Mochis", comentó el señor Borboa.
El partido inicio y Edwin no figuró en el cuadro titular. Pero antes de terminar el primer tiempo Almirón mando a calentar a los suplentes. Las rutinas de ejercicios lo acercaron a los suyos y provocó la primera algarabía. El juego pasó a segundo término. Ellos querían verlo jugar.
Inició el segundo tiempo y los minutos pasaban. Edwin seguía calentando. Se jugaba el minuto 80 cuando Almirón lo mandó llamar. Todos se emocionaron. "Miren, va a entrar", parecía decir con sus gestos.
El sonido del estadio anunciaba el cambio, "sale Rafael Murguía. Entra Edwin Borboa", y la felicidad y el orgullo llegó a lo máximo. Ahí estaba su muchacho cumpliendo uno de sus sueños.
A las 20:43 horas del sábado 10 de enero, Edwin Borboa recibía por adelantado su regalo de cumpleaños: jugar en el Banorte con los Dorados.
HÉCTOR ACUÑA
La pelota no la
dio por perdida
Marco Antonio Arellano
Héctor Acuña entró al minuto 55 del tiempo corrido y después de cambiar de posición con Lorenzo Ramírez, peleó una pelota cerca del tiro de esquina de la derecha y 2 jugadas después, apareció tirado en el área chica.
Sebastián Maz, tras pase de César Morales, le dio de "taquito" y condujo unos metros hasta que un defensa lo "cruzó" y el árbitro marcó penal. Generó la jugada que le daría el triunfo a Dorados desde los 12 pasos.
"No hay que dar ninguna pelota por perdida porque siempre se puede ocasionar una jugada de gol y bueno, justo esa jugada se peleó y tuvimos la fortuna de que cayó el penal y pudo Sebastián convertirlo en gol", señaló un sonriente Acuña.
Y como no iba a estarlo si se retiró de la cancha sabiendo que le cumplieron a la gente que fue al estadio. Bien o mal, pero le dieron la satisfacción del triunfo a la afición.
Almirón ajustó y cambió de posición
Sí, porque el partido tenía un ritmo bárbaro, recién estoy empezando a jugar y estoy agarrando ritmo. Cambiamos de posición, después pase a punta y tratando de hacer lo mejor para el equipo.
¿Qué le hace falta para llegar al nivel que desea?
Más ritmo y no 'ahogarme' tanto cuando entro. Lo que pasa es que cuando entro del banco es otra cosa porque el partido tenía otro ritmo.
ANTONIO NÚÑEZ
Las 3 torres
Marco Antonio Arellano
La defensa de Dorados ahora sí parece defensa. La línea de 3 formada por David Henríquez, Luis Alberto Padilla y Braulio Godínez ya fue "bautizada" por el director general del club, Antonio Núñez.
"Nuevamente se comportaron a la altura las 3 torres: Padilla, Henríquez y Braulio", comentó Núñez.
El directivo destacó que el equipo está recuperando la dinámica, que ya se están viendo sociedades por los extremos, entre los carrileros y los mediocampistas, aunque también bajó las revoluciones al señalar que apenas se jugó la primera jornada.
La afición respondió ¿que harán para mantenerla?
Hay que organizar otra fiesta, estamos muy conciente de ello, viene un gran rival, que es León, hay que prepararnos muy duro porque se conoce la rivalidad que tenemos con ellos.