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"LIBRO"

"A 40 años de Avándaro"

"Organizadores del evento revelan secretos del festival de rock"
09/11/2015 12:37

    MÉXICO (UNIV)._ Para conmemorar el 40 aniversario del Festival de Rock de Avándaro con que se satanizó durante 15 años al rock mexicano, Armando Molina (el encargado de escoger a los grupos musicales participantes de aquel 11 de septiembre de 1971), publicará el libro Lo que no se dijo y lo que no se había dicho de Avándaro, que promete ser mejor que otros sobre el tema, como el Nosotros, de Humberto Rubalcaba y el Avándaro, de Luis Carrión.
    En el libro se cuenta cómo, por ejemplo, se repartió el dinero del presupuesto (40 mil pesos) que había para los grupos. En un principio iba a ser el pago para Javier Batiz y la Revolución de Emiliano Zapata (que, a la mera hora, quedaron fuera).
    "De ahí, cuenta Armando Molina, primero se pensó en repartirlos entre cuatro grupos, pero al final el dinero quedó entre 12 bandas, de a tres mil cada una: Dug Dugs, Epílogo, La División del Norte, Tequila, Peace & Love, El Ritual, Bandido, Los Yaki, Tinta Blanca, El Amor y el Three Souls in my Mind.
    En el libro se cuentan otras anécdotas: la encuerada de Avándaro, el sorteo para ver quien abría y cerraba, los problemas de producción e iluminación (se quedaron por un rato con un foco de 60 watts en el escenario).
    Para conmemorar los 40 años, hoy en el Circo Volador, Molina orquestará un homenaje a las estrellas del festival, con músicos que estuvieron y otros que nunca llegaron, pero que lo intentaron.
    Otro organizador del evento, Luis de Llano, revela que el concierto fue totalmente ajeno a las manifestaciones políticas, "Era increíble que cuando de repente los chavos sacaban alguna pancarta sobre problemas de 68 o el mismo 71, la gente no lo quería, la gente quería otra cosa, quería música".

    FESTIVAL
    El Festival Rock y Ruedas de Avándaro se llevó a cabo el sábado 11 y 12 de septiembre de 1971 ante más de 250 mil personas en Avándaro, Valle de Bravo.
    Allí se selló un destino negro para el desarrollo del rock en México, pues el festival motivó que se estructurara una campaña mediática de desprestigio por parte de la clase gobernante, que simplemente se asustó con la capacidad de convocatoria que tenía el rock entre la juventud.