Aquí no cabe el olvido
en esta soledad oceánica,
está la calma,
está el deseo,
está el glamour
y una clase de baile en cuatro tiempos
que marcan un antes,
un después,
un izquierdo,
un derecho,
momento ideal para el amor simbólico
con saltos,
palmadas que estallan en aplausos,
ritmos en caderas y brazos que se entrelazan
como alas de pájaros en vuelo,
sin resentimientos en el rostro,
sin dolores pensantes e hirientes.
Una vez más
las manos son molinillos,
palabras de fuego en los labios,
seducción en ritmo,
miradas que explotan
goteando caricias por el cuerpo.
Aquí no cabe el olvido
solo la pasión por la danza.