Al lado de la fuente en el jardín interno
bajo la sombra floreces en fantasma,
te buscas en la cabeza del león,
te hueles en el chorro del agua,
te vistes con piritas y cuarzos,
el viento sonámbulo te entretiene
despeinando con ternura
tus delicadas ramas.
Las flores matizadas en rosa y blanco
exhalan presagios que llegarán un día
cayendo en varas hacia el piso inerte.
La venus que te observa con la vista baja
se levanta entre la ola
con corazón de espuma
en medio de dos garzas doradas.
La noche cae bajo el techo de acrílico
sobre lo rosado del mármol,
y tu fantasma acurrucado duerme
sobre la fría losa que te abraza.