No quiero tomar la decisión de partir
y que tú seas el poema
que nunca terminé,
que me abrace lo gélido
de brazos inertes,
que el eco replique el amor
que no responde
apagado por el viento frío.
No quiero que digan
que ya no estoy aquí,
que me fui en la corriente del río
y llegué hasta el oleaje
de un tranquilo mar.
Quiero que sepan que estoy
en el pensamiento tuyo,
en la melodía del villancico navideño,
en el cielo que mira por tus ojos,
en tus noches de desvelo,
en la taza del café que tomas,
en la sección de sociales que lees.
Que aún no me he ido,
que sigo contigo disfrutando la vida
sintiéndome siempre.