Lo pausado del tiempo
nace en el instante cuando la luz se cuaja
en los primeros rayos del alba,
la noche se volvió a dormir
y no quiso sueños que la perturbaran
en las horas que marcaron las estrellas
arrulladas por la luna.
Se vuelve a cumplir el ciclo,
la oruga es la noche,
en el día las mariposas se regocijan
saludando a las flores,
el viento se desgrana en suave brisa
y el olor a tierra mojada
se deposita en el cántaro de la memoria.
Flores de San Juan tupen el camino
que lleva hasta la sierra,
rojas adornan a la tierra y encienden
la pasión caliente de su entraña,
el agua canta canciones húmedas
y chorrean sus risas por los riscos
de las piedras que detienen
el terroso cuerpo del río.
El tiempo se mueve.
El tiempo no se detuvo.
Solo se pausa por instantes
para hacer día noche, noche día.