"Celebrarán pequeños grandes a la música"
Los ojos expresivos de Jesús Ernesto Quevedo Vargas se agrandan e iluminan cada vez que el director levanta la batuta, se dirige a él y el sonido del clarinete se incorpora al universo sonoro de la Banda Sinfónica Juvenil de Sinaloa.
"Cuando estoy tocando pasan muchas cosas, me encanta cómo suena el clarinete, lo que más me gusta es tocarlo cada vez mejor", dice.
El pequeño de tez morena y cabellos rizos estudia sexto de primaria, tiene 11 años y desde hace tres toca el clarinete. Va a cumplir un año en la banda, adora Variaciones sobre un tema de Haydn de Brahm;, la Sinfonía No. 5, de Beethoven, y el director, Baltazar Hernández Cano, es su modelo a seguir.
"Yo quiero seguir tocando y ser tan bueno como el maestro, siempre me ha gustado la música, cuando estaba pequeño iba a presentaciones de la banda y, n'ombre, me encantaba ver a los músicos".
Como él, Libna Raquel Rodríguez Bojórquez, de 13 años; los hermanos Itzairis Guadalupe y Hedrick Fernando López Inda, de 13 y 15 años, respectivamente, adoran la música y no porque sus padres se dediquen a ella. La gozan, la disfrutan y hoy celebrarán su Día Internacional, con un concierto, a las 19:00 horas, en la Sala Lumière, de Difocur.
Familia musical
La historia musical de Itzairis y Hedrick empezó a escribirse cuando su hermano mayor, Luis Alejandro, se integró a la banda en la sección de percusiones. Iban a sus conciertos y aunque eran pequeños, les llamó la atención tocar instrumentos.
Itzairis eligió la flauta transversal y se incorporó a la banda hace dos años, tiempo en el cual ha sido seleccionada dos veces para participar en la Orquesta Sinfónica Infantil de México, el año pasado y éste, en el que ofrecerá conciertos en diversas ciudades durante un mes, con más de 160 niños de todo el país.
"La música para mí es aprendizaje, escuchas a los demás instrumentos, te guías por el sonido, aprendes más en conjunto, que tú sola. La experiencia en la OSIM fue padre, porque escuché más el trabajo orquestal y tuve mucha convivencia. Ahora voy de nuevo y estoy emocionada porque vamos a aprender más".
Este año también va Hedrick, quien toca clarinete y está en la banda desde hace tres años.
"La mejor experiencia es haber quedado en la OSIM, porque quería entrar, el año pasado audicioné y no quedé. Ahora sentí una gran emoción cuando me hablaron", confiesa.
"Cada vez que toco imagino muchas cosas, siento mucha emoción, mucha pasión. Jamás dejaría la música".
Hedrick está por entrar a la preparatoria y a la carrera de Técnico en Música. Toca casi toda la familia de clarinetes, un poco de guitarra, flauta dulce, teclado y su compositor favorito es Mozart.
Unidos por las notas
Aunque la mamá de Libna toca guitarra, ninguno de sus padres se dedica a la música, pero ella adora el clarinete.
"Me gusta la música desde chiquita, porque mi mamá tocaba la guitarra. En la banda estoy desde hace dos años y la experiencia ha sido muy padre. Estar aquí, tocar y aprender más cosas junto con otros. El profe nos dirige bien, trata de hacerlo lo mejor que puede y nosotros apoyarlo".
Lo más enriquecedor, asegura, han sido los viajes, las tocadas en Mazatlán o Los Mochis, en el Festival Infantil de la Cultura.
El bisabuelo de Jesús Ernesto fue músico y reparador de instrumentos, y aunque nunca lo vio, piensa que por él le viene su gusto por la música. En este concierto, él, Itzairis, Hedrick y 65 niños más, celebrarán el Día Internacional de la Música.
HISTÓRICO
En 1982 se festejó el Día Internacional de la Música en Francia, día que fue instituido por la UNESCO y que a la fecha han retomado más de 120 países en los cinco continentes.