"Convive con los sinaloenses 'Se hace camino' en Sinaloa"
CULIACÁN._ Entre las letras de sus célebres canciones, amenas charlas y risas, el cantautor, músico y poeta Joan Manuel Serrat les hizo la noche a sus seguidores sinaloenses.
De mezclilla, saco negro y guitarra en mano, salió al escenario del Teatro Pablo de Villavicencio para interpretar su poesía hecha canción con el carisma y rostro sereno que lo identifican.
Era una noche de estrés por el conflicto que afuera se generaba entre municipales y seguidores de la tan famosa marcha de los últimos días, pero dentro del recinto el artista logró formar una burbuja llena de amor y nostalgia en la que envolvió a los presentes por más de dos horas.
"Buenas tardes... es un placer estar de vuelta...", expresó al tiempo que cantó De vez en cuando la vida.
Mostró su orgullo catalán a través del tema Pare en dicho idioma, (Padre), después de explicar que su pueblo es de gente trabajadora, aunque un poco loca.
Compartió Hoy por ti, mañana por mí, también famosa por cantarla a dúo con Joaquín Sabina; Benito y Me gusta todo de ti (pero tú, no).
Dedicó un espacio para presentar a sus músicos, David Palau, en la guitarra; Daniel Casielles, en el bajo; José Miguel Sagasta en el saxofón; Vicente Climent, en la batería y quien dijo los dirige a todos, el maestro Ricardo Miralles, en el piano.
"Son gente a la que le tengo mucho que agradecer, estoy en deuda con ellos... ¡les debo febrero!", bromeó, "pero son gente muy generosa y sobre todo muy crédula, y virtuosos a más no poder, en el sentido musical y como ustedes podrán comprobar de una belleza extraordinaria...".
"¡Guapo!", "¡papacito!" y "¡Eres mucha pieza", fueron algunos de los piropos que le lanzaron al intérprete traído a esta ciudad por la empresa LTG Producciones.
Entre las muchas peticiones, hacía sus anotaciones imaginarias en la mano: "Yo apunto todo, funciono tal y como un político en campaña electoral y la continuación es exactamente igual... ¡nooo, es mejor mi caso!", exclamó.
Dio gusto con El titiritero seguida por una de las más esperadas, Cantares, coreada y aplaudida de principio a fin.
"A veces me piden canciones que no están en mi repertorio, ni siquiera de las que están cuando me ducho", dijo, y no faltó una voz "simpática" que pidiera El Sinaloense, lo que Serrat tomó con simpatía y seguía anotando en su libreta imaginaria.
Recordó su primera vez en México, cuando aún estaban calientes las lágrimas por Tlatelolco y que Díaz Ordaz era el presidente; habló de futbol de aquellos tiempos, así como su primer concierto en Bellas Artes.
"Hoy estoy aquí después de un recorrido sumamente instructivo, fantástico que me hizo de a poco ir amando este país; me enseñó lo profundas de las canciones de José Alfredo Jiménez, Álvaro Carrillo, de Cri-Crí y las de Chava Flores, que se han incorporado a mi sonoteca sentimental...", expresó.
"Aprendí a querer a este pueblo que ama la vida y se enfrenta con la muerte, baila con ella, hace dulces y se los come".
Aprendió el vocabulario, que el guajolote era el pavo, que la rubia era la güera; resaltó que Sinaloa era un mundo, y en honor a estas raíces interpretó Un mundo raro, de uno de sus autores favoritos.
De pronto cantó otra de las ovacionadas, Penélope, entre otras, El romance de Curro y Para la libertad.
Se despidió pero al grito de otra, volvió al escenario con Esos locos bajitos, Fiesta, y acompañado sólo por el piano, dijo adiós con Lucía.
DETALLES
Además del aplauso de pie, como muestra de cariño, el artista fue halagado con ramos de flores que sus fans lanzaron al escenario.
ÚLTIMAS VISITAS
En 2007 junto al cantautor Joaquín Sabina, se presentó en esta ciudad con el espectáculos Dos pájaros de un tiro.
Su última visita al estado fue en 2008 dentro de la Feria de las Artes en Mazatlán.