El abril se escapó a la mar sonriente,
caracoleando en risas se fue alado,
envuelto en brisa así como bañado,
voló como gaviota transparente.
Se fue, ya nunca más oirá: “¡detente!”
por parte de la arena ya besada,
la brisa seguirá estando impregnada
y en su ocaso el sol morderá de frente.
Estallarán en prisma de colores
tirando líneas de oro entre marfil
la mar en iris y el amor en peces.
Sentado en el lienzo de una nube añil,
contemplarás los racimos de flores
del puerto coronado por ti, abril.