"Cuentan una Vida en el Jardín"
CULIACÁN.- El Jardín Botánico de Culiacán fue su vida. Lo fundó, embelleció y proyectó en vida Carlos Murillo Depraect.
Hoy, su legado es rescatado en un libro con los mismos colores, olores del espacio que posee una de las colecciones botánicas más importantes en el mundo.
Una vida en el jardín. Arquitectura de paisaje de Carlos Murillo Depraect, es la obra que la crítica de arte Ana Elena Mallet desarrolló a lo largo de 4 años. El resultado es una edición de lujo con imágenes y textos.
Abrirlo es encontrarse con un arcoiris, exponerse a un discurso cromático profundo donde la belleza es la base, como lo dijo el escritor sinaloense Élmer Mendoza.
"Las infinitas combinaciones entre el verde, el rojo y el azul procrean un universo fantástico que trasciende las páginas y uno termina ebrio en Babilonia, sobrio en el barroco de las creaciones francesas o en los rosales primigenios de la abuela, tan aromáticos y coloridos", añadió.
"Es inevitable recordar con este libro a Federico García Lorca con el 'verde que te quiero verde...', a Julio Cortázar con la palabra nenúfar que utilizó para nombrar una humedad".
La obra presentada en el Jardín Botánico contiene cuatro secciones, en una de ellas se encuentran textos que según Mendoza intentan convencer al lector de que un jardín es un paisaje que se puede expresar con palabras.
En la segunda parte se habla de los jardines con los que Murillo Depraect vistió residencias y espacios públicos; la tercera está dedicada al espacio que ocupa el jardín y al final una serie de reconocimientos. También hay una serie de fotografías.
"Un jardín es para siempre y este libro pone ante nosotros este sentimiento supremo, hemos nacido para el color, por eso cuando lo abrimos y nos recibe con veredas y palmas, la reacción es de complicidad y alegría", comentó el escritor.
El desarrollo
Ana Elena Mallet contó que la primera vez que visitó el jardín fue en 2005, y lo más increíble que ahí encontró fue al ingeniero Carlos Murillo Depraec. Con él recorrió el lugar y escuchó el origen de cada planta.
"Mientras él me explicaba todo yo miraba a las novias, quinceañeras, eso me parecía maravilloso, en un lugar que él con su propio dinero e iniciativa inició. Visité en muchas ocasiones el jardín, lo hacíamos a distintas horas para ver el cambio de colores del día", dijo Mallet.
"En el proceso de este libro lo perdimos, pero no su memoria, ver el jardín sin su presencia fue enriquecedor también para este trabajo".
En este país, en el que se pierden las pequeñas historias como estas, es importante, añadió Mallet, que se rescaten como se ha hecho con la del fundador del Jardín Botánico.
Trascendencia
Agustín Coppel, Presidente de la Sociedad Botánica, recordó que fue hasta que visitó el jardín con Murillo Depraect cuando supo del potencial que había.
"Sólo había pasado por el lugar, no sabía todo lo que había aquí, en la visita fue descubriendo todo lo que tenía, las colecciones y la visión que tenía el ingeniero para el lugar. Es un espacio con muchas oportunidades", mencionó.
"Es un privilegio planear y discutir ahora entre la arquitectura, botánica y arte, él tenía una visión clara de encontrar qué hacer con un espacio y su jardinería".
Destacó que el ingeniero dejó muchas ideas en el tintero, una de ellas fue la de pensar en algo para el jardín en referencia al pintor Piet Mondrían.
A LA VENTA La edición de lujo del ejemplar está a la venta en el Jardín Botánico, a un costo de 450 pesos.