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"El Cácaro"

"'Asesino del futuro'"
10/11/2015 11:19

    Eduardo Díaz Vidales

    Anunciada como una película de acción de alto concepto, Asesino del futuro, tercer largometraje de Rian Johnson, es más que nada el intento de ser un drama de alto concepto. Funciona bien en ambos niveles, pero incapaz de escapar de los mismos agujeros argumentales que otros filmes sobre viaje en el tiempo tienen.
    Al mismo tiempo, hay que reconocer que siempre se agradece una historia bastante original, que plantea cuestiones morales suficientes para sostener el interés en la trama. A pesar de un segundo acto que arrastra al filme a territorios más convencionales en parte por el exceso de diálogos, el filme se sostiene gracias a su narración fluida, la presencia de un elenco eficaz y sobre todo su concepto.
    En el año 2044, el viaje en el tiempo aún no se ha inventado. Treinta años más tarde, sin embargo, se ha hecho. Siendo estrictamente ilegal, la mafia fue quien se apoderó de la tecnología para eliminar a cualquier persona que les represente una amenaza. El proceso es simple: cuando la mafia quiere que alguien desaparezca, simplemente los envía al año 2047, cuando asesinos conocidos como "Looper" rápidamente llevan a cabo el golpe fulminante para luego deshacerse del cadáver. Sin cuerpo, no hay delito.
    Joe Simmons (Joseph Gordon-Levitt) es uno de los mejores "Looper". Cada asesinato lo acerca más a su fantasía de retirarse en Francia. Un día, como tantos en su vida, Joe espera que su siguiente víctima aparezca para matarlo, de pronto lo enfrenta cara a cara con su futuro yo (Bruce Willis). El viejo Joe ha regresado para vengar la muerte de su futura esposa a manos del misterioso y sin piedad, nuevo jefe del crimen organizado. Al joven Joe no le importa que su futura mujer fuera asesinada, no es su vida, no es su mujer. Y peor, de dejar escapar a su futuro yo, sabe que él se convertirá en cadáver, pues como dice su jefe (Jeff Daniels), la única regla es no dejar vivir a sus víctimas, de hacerlo el precio es la muerte. Mientras tanto, la revelación del despiadado futuro jefe de la mafia resulta ser en 2044 lo que parece ser un inocente niño que vive en una granja junto a su devota madre (Emily Blunt).
    No es muy común, pero a veces un gran concepto puede llevar por si sólo a que una película tenga un gran recorrido. Aún dejado de lado su necesario elenco, su gran sentido de estilo visual y narrativo y una cuidadosa atención a los detalles,
    Asesino del futuro no es otra cosa que un gran concepto. Como un episodio pulposo de La Dimensión Desconocida, el guión del también director, Riann Johnsson, se establece como un "future noir", donde el director orquesta la historia con singular calma, sutil ejecución de sus escenas de acción y dejando cocinar las cosas a fuego lento, para que los detalles que parecen intrascendentes terminen transformándose en un espacio para introducir interesantes cuestionamientos sobre distintos dilemas morales y mayor peso emocional, sobre todo para los personajes de Willis y Blunt.
    Tanto, muchas de sus escenas, como los temas que aborda, los hemos visto previamente, especialmente en Blade Runner (Ridley Scott; 1982) y Terminator (James Cameron; 1984), pero el filme se sigue sintiendo como una experiencia cinematográfica lo suficiente diferente que se las arregla para mantenerse conectada con la fórmula del género sin mantenerse a raíz con él, a veces se desenvuelve como una cinta de acción, otras como un drama, un thriller y otras veces como un interpersonal estudio de personaje.
    Los principales puntos de tropiezo en la película, son los mismos que Johnson cometió en sus dos anteriores cintas, cuando deja que el ritmo tome un abrupto desacelero y enfatiza el diálogo en demasía.
    Pero a diferencia de aquellas cintas, la cual destaca sobre la otra su "ópera prima", Brick (2005), su tercera entrega tiene mucho más alma y sentimiento que aquel par que se distinguían por ser más visceralmente cerebrales