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"El Octavo Día"

"Francia y sus ex presidiarios"
EL OCTAVO DÍA
14/11/2015 06:29

    No nos asustemos de que a Florence Cassez se le reciba como a la nueva Juana de Arco: Francia ha admirado a sus figuras de presidiarios y ex presidiarios desde los tiempos de El hombre de la máscara de hierro, Los Miserables, El Conde de Montecristo y ya ni se diga Papillon.
    El hombre de la máscara de hierro es un enigmático personaje francés de los Siglos 17-18, encarcelado por razones desconocidas en la prisión de la Bastilla. Durante su reclusión, el rostro le fue cubierto con una máscara probablemente hecha de terciopelo, aunque la leyenda y el cine sostienen que era de hierro.
    La primera referencia a su existencia la hizo nada menos que Voltaire, el filósofo de la Ilustración, en su obra El siglo de Luis XIV.
    Según Voltaire, el hombre de la máscara de hierro era un joven alto y hermoso, de buena obediencia y a quien no se le negaba nada de lo que pedía en la Bastilla y en otras prisiones. Se le daba la mejor cena y el alguacil se reunía raras veces con el personaje. Además, le agradaban los vestidos finos y los encajes y le gustaba tocar la guitarra. Habría sido alimentado por un sordomudo. Tenía prohibido el contacto con el personal de la prisión y debía tener puesta la máscara todo el tiempo.
    Jean Valjean, personaje de Los Miserables, originalmente sentenciado a cinco años de prisión por robar pan para alimentar a su familia, ve ampliada su sentencia después de repetidos intentos de fuga hasta acumular 19 años de condena. Perseguido por el infame y cruel inspector Javert, la novela es toda una crónica de sus desencuentros y un alegato a favor de la justicia.
    Pocos saben que quien inspiró a Víctor Hugo para los dos personajes principales de la novela Los Miserables fue uno solo: Eugène-François Vidocq, primer director de la Sûreté Nationale (Seguridad Nacional) y uno de los primeros investigadores privados.
    A Vidocq, quien tuvo un pasado delictivo que incluye la piratería, la estafa y la chulería, se le atribuyen multitud de avances en el campo de la investigación criminal, introduciendo los estudios de balística, el registro y creación de expedientes con las evidencias de los casos.
    Allan Poe se inspiró en él para crear al detective Auguste Dupin, en 1841. También sería inspiración de Émile Gaboriau, el detective Monsieur Lecoq, un investigador caracterizado por su constante uso del método científico y también de Jacques Collin (Vautrin), personaje de las torrenciales novelas de Balzac.
    Los franceses quizá hoy se preguntan si, al igual que Florence Cassez, Jean Valjean no habrá sido "víctima" de un sistema judicial imperfecto como el nuestro. No hay comparación: el detalle de Valjean es que su delito era ínfimo y, aun así, se redimió volviéndose un hombre generoso con su comunidad
    ¿Qué podemos añadir a lo que se ha dicho? Cassez es vista como una encarnación de El Conde de Montecristo.
    A propósito, Carlos Fuentes decía que de niños los Hermanos Maristas prohibían ver esa película porque el tema era de lo más condenable: la venganza que se cumple como forma de justicia de emergencia, algo enemigo al ideal cristiano de dejar al señor haga su obra.
    Bien se le pudo mandar a Francia a que "terminara" su condena y ya fuera problema de los franceses si la liberaban de inmediato. A fin de cuentas, la tipa salió en un tiempo similar al que saldría cualquier mexicano con buenos abogados y capital.
    Diciembre fue el mes de Jenni Rivera; Enero de la Cassez... veamos si febrero es para Elba Esther Gordillo.