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"El Octavo Día"

"El mundo según Robin Williams"
EL OCTAVO DÍA
15/11/2015 09:24

    Todo mundo ya ha dicho en las redes sociales cuál es su película favorita de Robin Williams, su opinión, condolencia o juicio.
    Casi nadie ha mencionado El mundo según Garp, la genial producción cinematográfica en la cual vemos la infancia y crecimiento de un escritor nacido en un entorno disfuncional, algo que algunos consideran el nicho perfecto para que un artista pueda hacer un caldo de cultivo con sus demonios personales.
    Hoy es muy común que muchas mujeres decidan criar un hijo por su cuenta, sin pedir ayuda a un hombre e incluso sin darle su nombre y apellido. Cuando apareció la novela de John Irving -y la delirante película con Robin Williams de El mundo segunda Garp- eso era muy raro y es el trasunto que detona la trama.
    Es difícil, triste e injusto dar un juicio u opinión sobre un suicida. Ha trascendido que padecía el mal de Parkinson. Los defensores de la eutanasia seguramente harán de él un paladín
    Pero bueno, era alguien con una plataforma internacional. ¿Por qué no siguió el ejemplo de Michael J. Fox, quien desde hace años lo padece y lucha a favor de encontrar una cura?
    Me tocó verlo en un especial de Saturday Night Live en el cual se burlaba de si mismo y su enfermedad y, en un epílogo serio y emotivo, invitaba hacer donaciones para encontrar una cura antes del año 2025, cosa posible si se duplicaba el actual número de donaciones a instituciones médicas de investigación.
    La depresión es un mal invisible que puede agobiar a todos. Añadamos en el caso de Robin Williams su alta dependencia de drogas y la gran presión que mantienen todos los artistas de su nivel.
    Sí, hay personas que vemos reír, sonreírle a la vida, hasta gozar del gran dinero, pero no sabemos del terrible fantasma oscuro que cae como un reglazo sobre ellos en los momentos más inesperados.
    Ernest Hemingway también se suicidó a principios de los 60, luego de una larga depresión. Nadie lo dijo en su familia. Incluso ocultaron el suicidio varios meses e insistieron en que fue un accidente al mover un arma. ¿Qué sería de la salud mental de muchas generaciones si hace tiempo fuera del conocimiento público que toda depresión puede inducir la muerte, por más duro y "hombre" que seas? Nadie creía que un cazador de fieras africanas se hubiese equivocado al cargar una escopeta ni que se hubiese suicidado.
    El Premio Nobel no fue suficiente para que Ernest Hemingway venciera el fantasma de la depresión. En aquel momento se decía que padecía "locura de guerra" o "fatiga de combate"... (Aunque hoy es sabido que Hemingway realmente nunca estuvo cerca del frente y el único hombre que mató en la vida fue al propio Ernest Hemingway).
    No sólo tuvo una depresión mal diagnosticada, sino también mal atendida. Fue llevado la famosa Clínica Mayo, donde le dieron tratamiento con sedantes que lo deprimieron más y le aplicaron electroshocks que tampoco ocupaba. Los médicos estaban contentos por tener tan ilustre paciente. Y lo dejaron salir antes de tiempo, escribió un amigo que lo vio muy paranoico poco antes de que muriera.
    Debió haberse dicho en esa época que el viejo león Hem murió en 1961 a los 62 años de una depresión mal atendida. Y Clark Gable, en palabras del hijo que no lo conoció, murió en 1960 por bajar de peso demasiado rápido para actuar en The Misfits con Marilyn Monroe. Tenía sólo 59 años. El pudor de la muerte provoca más muerte.
    Yo vi un documental largo del hijo que Gable tuvo en esa época y que no lo conoció. El se clavó en la muerte de su padre y dice que adelgazó como 14 kilos en un mes con métodos agresivos, experimentales en esa época de ingenuidad ante las drogas, y que eso le aceleró la muerte. Tenía cáncer, pero pudo haber durado varios años más, a la manera de John Wayne. Hoy el hijo de Gable es enemigo de todo producto milagro y mantiene una fundación muy aguerrida.
    Algo parecido pudo haber hecho Robin Williams