"Forman a violinistas"
Durante seis años la maestra Olena Bogaychuk se ha dedicado a formar violinistas profesionales en Mazatlán y el jueves por la noche sus alumnos de todas las edades ofrecieron un recital de fin de cursos en la Casa Haas, junto a tres estudiantes que son preparados por el maestro Ireneuz Kepka.
"Llegan muchos a tomar clases de música al Centro Municipal de Artes, pero son pocos los que realmente tienen la vocación y el interés por enriquecer su espíritu con la música y están dispuestos a comprometerse y ser disciplinados. Este año la administración de está institución educativa estuvo abocada a borrar la imagen de que la Escuela de Música era una guardería en donde podían dejar pasar el tiempo los niños y adolescentes", señaló la mentora de origen ucraniano.
"Este año por fin se sintió la fortaleza de una estructura formal, sobre la que se pueden formar profesionales de la música y eso es un gran esfuerzo para un municipio. Generalmente esos proyectos los llevan a cabo los Gobiernos estatales o federales, porque tienen más presupuesto y en verdad es un esfuerzo muy grande el que está haciendo el Ayuntamiento de Mazatlán de tener una escuela de este nivel".
Durante casi dos horas los niños y adolescentes interpretaron piezas y ejercicios que les permiten adquirir destreza técnica en el violín.
El niño Alexander Bogaychuk tocó el Concierto en Si, de Ryding; Mariana García, la Danza, de Baklanova; Gabriel Rueda, la Tambourine, de Rameau; Jorge Urrea, la Sonatina, de Blaklanova; Ricardo Castillo, las Variaciones sobre un tema, de Mercadante; Plablo Quintero, el Concierto en La, de Akkolai y Adriana Arámburo, el Concierto en Sol, de Wolfang Amadeus Mozart.
Destacó la participación de Martín Quintero, que viene desde Acaponeta a estudiar violín con la maestra Olena. Él interpretó con fluidez y energía el Concierto 23 en Sol, de Batista Viotti. La limpieza con la que manejó el arco para arrancar melodías impactó al público.
La maestra Olena mencionó que todas las cuerdas tienen la cualidad de reproducir las voces humanas.
"El violín, podemos decir que reproduce la voz femenina de la soprano, la viola puede ser la contralto, el chello la voz varonil del barítono y el contrabajo el sonido más profundo, que es la del bajo, por eso pueden hacer dinámico el sonido, lo hacen crecer y disminuir con suavidad por eso se siente tan cálido su sonido, se parece a la voz humana", comentó.
"El violín crea una relación muy estrecha entre el instrumento y el músico, cuando te compenetras con su sonido y las posibilidades que puede desarrollar, nunca más puedes dejarlo, se convierte en una necesidad para expresarte, para vivir".
En el mismo concierto el profesor Ireneus Kepka presentó a sus menudos alumnos, Diego Peña, Carolina Lemmenmeyer y Jaime Rodríguez.
El concierto fue coronado con la presentación de Frida Zebadúa, que este año se gradúa de nivel licenciatura con especialidad en violín. Ella tomó al toro por los cuernos y tocó un concierto con un alto grado de dificultad técnica y que es interpretado por profesionales, el Concierto en Mi menor, de Mendelssohn, en el que fue acompañada por el pianista Antonio González.
Al final, la joven ofreció un pilón, un tango de Astor Piazzola, Oblivión, que llenó de sonidos nostálgicos la sala de conciertos de la Casa Haas.
EN CORTO
n Alumnos de los maestros Olena Bogaychuke e Ireneuz Kepka ofrecieron un recital de fin de curso en la Casa Haas.
n Destacaron las actuaciones de Martín Quintero Osuna, que interpretó el "Concierto 23", de Battista Viotti, y Frida Zebadúa, que intentó sacar adelante el difícil "Concierto en Mi menor", de Mendelssohn.