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Columna

La Iglesia, su razón de existir

EVANGELIZACIÓN, EDUCACIÓN Y CULTURA
06/01/2026 14:12

    El mandato cristiano; “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” nos lanza en su origen a un dinamismo desde el punto donde nos encontramos, en la comodidad de una pasiva tranquilidad, hacia una intensa actividad, no se puede confundir con una simple opción preferencial, es una obligación de nuestro ser cristiano.

    Por esta razón san Pablo exclama “ay de mí si no evangelizaré” y el Papa Paulo VI es categórico al afirmar; “el cristiano es esencialmente un evangelizador.

    Nosotros, los actuales cristianos, recibimos y practicamos nuestra fe “católica” con un alto grado de pasividad, la hemos recibido sin una intervención nuestra, ni con un compromiso de nuestra parte, nuestros padres nos iniciaron en la práctica de los sacramentos, muchas veces, ellos también llevados por la costumbre, de esta manera, nuestro esfuerzo ha sido muy relativo y muchas veces nulo.

    Nuestra pasividad se fue acentuando con el tiempo, interrumpida, de manera ocasional, por una no-constructiva crítica hacia el interior de la iglesia como institución.

    El Papa actual, retomando el compromiso evangelizador, lo revitaliza acuñando el concepto de “nueva evangelización”, nueva en su forma, en su método y en su ardor. No basta con haber sembrado la asemilla de la fe, es necesario mirar hacia el horizonte, contemplando la tierra virgen, aún en nuestros días, todavía no han llegado los operarios a la mies, hay una cosecha en potencia, porque aún no ha caído la semilla.

    Jesús, nuestro fundador, y nuestro guía, fue quien primero se dio a la misión, fue el primer misionero, lanzando la Buena Nueva en este mundo; “Como el Padre me ha enviado así los envío yo”. No podemos desoír este mandato, ni descuidar este encargo y seguir llamándonos Cristianos.

    Ante el avance de las sectas, no basta enfrentarlas de manera antagónica, con violencia verbal, o predicando “contra las sectas”, esto resulta ineficaz y a la vez caemos en su mismo método de agresividad:

    El Papa Juan Pablo II ha advertido; “el avance protestante de las sectas es, en parte, responsabilidad de la misma iglesia, por no estar evangelizando suficientemente”.

    Es necesario salir al encuentro de quienes están alejados de una fe viva, o no la tienen bien formada: Se impone una nueva evangelización, que muchas será una primera evangelización. La nueva humanidad surgirá al impulso de hombres nuevos, surgidos del evangelio, con una iglesia en estado de permanente misión donde todos estarán involucrados.

    Más allá de de solo impartir “cursos contra sectas” aumentando solo el resentimiento y ahondando la división, lejos de del concepto del Concilio Vaticano II donde se les llama “hermanos separados”, en lugar de llamarlos “enemigos de la fe”, surgido en épocas que ya debemos superar, debemos darnos a la tarea de evangelizar como primera y mejor actividad en ello encontrara el cristianismo su defensa y solo en ella se encontrara su difusión.

    En la tarea de evangelizar, la presencia de Jesús, no lo debemos olvidar, esta con nosotros, hasta el final de los siglos y con El, la maternal presencia de María es complemento indispensable de la iglesia católica, de manera particular en nuestro continente americano conde la fe tiene su primera expresión y definitiva permanencia en la morena del Tepeyac, la Virgen de Guadalupe.

    Jesús y María son el signo primero de la encarnación del evangelio, en este continente y hasta los confines de la tierra.