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"La religión revivida y trasgredida"

"Impacta la reflexión sobre la necesidad de creer, que realizó el grupo Lux Boreal en el Festival José Limón"
10/11/2015 08:05

    MAZATLÁN._ La compañía de danza contemporánea tijuanense Lux Boreal impactó al público por la estética y el discurso desarrollado en el escenario con la coreografía "Lamb" ("Cordero"), que reflexiona sobre la necesidad del ser humano de creer.
    Lux Boreal fue fundada y es dirigida por dos egresados de la Escuela Profesional de Danza Contemporánea de Mazatlán: Henry Torres y Ángel Arámbula. Este año cumplen 10 años de vida artística, en los que han irradiado su arte desde la frontera norte, en Tijuana, una de las ciudades más excitantes de México por sus propuestas creativas.
    Durante esta primera década, el grupo se ha ganado un lugar entre las mejores 10 compañías de danza contemporánea de México y su proyección internacional se dio desde el primer año de existencia, por su cercanía con la ciudad de San Diego.
    "Lamb" ("Cordero") es una creación del coreógrafo australiano Phillip Adams.
    El Festival de la Ciudad de México 2011 enlazó al grupo norteño con Adams, para que trabajaran conjuntamente y presentaran una obra en el marco de la celebración de las artes de la capital del País y el resultado es esta obra.
    El autor trabajó al mismo tiempo está obra con un grupo de danza de Australia y con Lux Boreal. Los bailarines tijuanenses mencionaron que el resultado fue diferente.
    "La herencia religiosa de México se consolidó a través de los siglos, desde la época prehispánica, pasando por la Colonia y el Siglo 19 y está sembrada en la conciencia de los mexicanos, aunque aparentemente las nuevas generaciones estén alejadas de las actividades relacionadas con una fe. Esto determinó que Lamb (Cordero) fuera asumida por los bailarines con más pasión y convicción", dijo Briseida López, una de las bailarinas.
    Lux Boreal creó una atmósfera íntima de cercanía con el público, colocó gradas y sillas en el foro del Ángela Peralta, reduciendo el cupo de asistentes. El espacio donde se desarrolló la obra estaba delimitado por una alfombra de linóleo blanco. A lo largo de dos lados del cuadrángulo colocaron dos hileras de pequeños pianos de juguete laqueados en color rojo.
    Los bailarines estaban vestidos con trapos blancos, que dejaban sus piernas al descubierto, sobre los hombros llevaban un pequeño tapado fabricado con plumas de gallina y borra, la cara tapada con un velo negro y los ojos cubiertos con lentes oscuros, seguían a su líder, una mujer obesa vestida como cardenal: una túnica roja, sombrero de ala ancha forrado de encaje blanco, una gorgera y resplandor del mismo material.
    Las referencias religiosas de la obra están presentes en todos los momentos, los corderos, la cruz tatuada en uno de los cuerpos, los mantos usados por los bailarines tienen los colores que cubren las imágenes religiosas en los templos.
    La vocación religiosa de pueblos como los latinoamericanos, unida a la necesidad de creer del ser humano, hace que los borregos sigan al mesías en turno, llámese como los dictadores, Hugo Chávez, Fidel Castro, Somoza o Trujillo, que siempre prometen un paraíso y tienen una revelación que en la obra se representa con una luz intensa y música angelical que es bailada con pasos de ballet, extensiones y movimientos orgánicos.
    El manipulador, el líder carismático, es representado por una mujer obesa vestida con los atributos del poder, que le da derecho a la impunidad, el abuso, el robo, el asesinato y la injusticia.
    Llegan las dudas y el cuestionamiento, la disidencia de algunos se viste de burla que baila jocosa y asimétricamente, se carcajea frente a lo sagrado, el mesías se derrumba, surge uno nuevo o el anterior se recupera, para volver a ser investido por el poder a través de la fe de los creyentes, tal como sucedió a algunos mexicanos en el Siglo 20 que pasaron de los dogmas del catolicismo a los dogmas manipuladores del marxismo.
    La obra cimbra por su capacidad de proponer muchas lecturas, que tienen como común denominador la fe, la religión y la necesidad de creer del ser humano.
    Al finalizar la función, Víctor Ruiz y Claudia Lavista, directores de Delfos, y Raúl Rico, director del Instituto de Cultura Turismo y Arte de Mazatlán, entregaron un reconocimiento a los ex alumnos de la Escuela de Danza Contemporánea de Mazatlán por los 10 años de trayectoria de la compañía.

    Se presenta hoy Delfos
    Los integrantes de Delfos quieren con el programa Cuando los disfraces se cuelgan, que se presenta hoy en el Teatro Ángela Peralta, hacer a un lado algunos de sus disfraces para redescubrir una parte de su interior que es fácil olvidar después de utilizar cotidianamente tantas y diferentes máscaras.
    ¿Qué hay detrás de las historias personales? ¿Cuántas máscaras existen en el interior de cada individuo? ¿Podemos deshacernos de los disfraces que hemos construido? Estas preguntas van a tratar de encontrar respuesta con las coreografías de este programa.
    Cuando los disfraces se cuelgan se presenta hoy a las 20:00 horas en el Teatro Ángela Peralta.

    LA COREOGRAFÍA
    "Lamb" ("Cordero") se presentó en el Teatro Ángela Peralta dentro del marco del Festival José Limón.
    Es una obra construida con una serie de elementos religiosos y es una reflexión sobre la necesidad del ser humano de tener fe.
    EN CORTO
    Lux Boreal es un grupo de danza radicado en Tijuana, dirigido y fundado por dos ex alumnos de la Escuela Profesional de Danza Contemporánea de Mazatlán.
    Lux Boreal este año cumple 10 de difundir el arte a través de la danza contemporánea.
    Está considerado entre los 10 mejores grupos de México.