|
"LITERATURA"

"La sombra de los premios"

"En los últimos años, la entrega de galardones ha sido polémica"
10/11/2015 06:57

    MÉXICO (UNIV)._ La larga historia de los premios literarios en México no está exenta de la polémica, la denuncia y la impugnación. Por ejemplo, Luis Aguilar y Armando Alanís cuentan la historia de cuando Jaime Sabines llegó tarde a la deliberación del Premio Aguascalientes 1978, ante un Efraín Huerta que no había leído los libros finalistas y un Roberto Fernández Retamar que los leyó pero requería consejo para "orientar" su decisión. Sabines propuso dárselo a Elena Jordana, y ella ganó. No era secreto su amistad con ella.
    En los últimos años, la polémica ha marcado varios premios, sobre todo de poesía, pero la narrativa no ha quedado exenta de los cuestionamientos e incluso impugnaciones; el caso más reciente es el del escritor Sealtiel Alatriste. Unos días después de anunciarse como uno de los dos ganadores del Premio Xavier Villaurrutia, la comunidad intelectual comenzó a cuestionar el premio para un escritor acusado de plagios literarios y periodísticos. Por la presión, renunció al premio y a su cargo como director de Difusión Cultural de la UNAM.
    La exigencia de transparencia en las bases de los premios, la elección de los jurados y los métodos de elección de los ganadores, pero también las reglas del Sistema Nacional de Creadores de Arte, no son recientes ni solicitudes aisladas, muchos escritores y críticos lo han exigido.
    Hoy, las sospechas del mal manejo de los premios son mayores. Muchas de las polémicas tienen que ver con los poetas y en especial con el Premio Nacional Aguascalientes de Poesía. En 2008, el premio se declaró desierto aun cuando habían llegado a la convocatoria 200 poemarios.
    Decidieron premiar a Gerardo Deniz por trayectoria, lo que desató críticas para el jurado: José Luis Rivas, Jorge Esquinca y José Javier Villarreal.
    El Aguascalientes es un premio siempre bajo la lupa de los propios poetas, quienes también miraron con suspicacia que en 2007 el galardón fuera para Mario Bojórquez, justo el año en que estuvo como jurado Eduardo Langagne, quien era su "patrón" en la Fundación para las Letras Mexicanas.
    En el cuestionado Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2009, concedido a Claudia Posadas, también estuvo implicado Mario Bojórquez, quien fue jurado junto con José Vicente Anaya; ambos habían publicado poemas de Posadas incluidos en el libro ganador. Algunos poetas, entre ellos Luis Benítez, lo calificaron de fraude; ella argumentó que el libro era inédito aunque nueve poemas sí habían sido publicados.
    La exigencia
    El poeta y ensayista Armando González Torres asegura que actualmente, tanto los premios institucionales como los comerciales se han desprestigiado.
    "En general, todos los fallos literarios son siempre polémicos e imperfectos, pues responden a apreciaciones subjetivas, a políticas e inercias del gusto, e inclusive, en algunos casos, a indudables intereses de grupo. Sin embargo, en México el halo de sacralidad que rodea a la cultura y a la institución del premio, redunda en mayor opacidad y discrecionalidad, lo que suele generar mayor desconfianza y polémica".
    Dice que es muy poco lo que se puede hacer con respecto a los premios comerciales, pues parten de estrategias empresariales y recursos privados; sin embargo, en los institucionales (que otorgan las instancias federales, estatales o municipales), es importante introducir mayor transparencia.
    El crítico literario Evodio Escalante asegura que el problema con los premios, aquí y en otras partes del mundo, es que hay mucho cabildeo e impera el favoritismo amistoso.
    "Mi maestro Antonio Alatorre decía que uno de los defectos de la crítica es el 'cuatachismo'. Esto se aplica a los premios literarios. Los jurados casi siempre distinguen a sus amigos con el billete gordo. Muy pronto estamos ya en el asunto de las mafias o grupúsculos de iluminados que se reparten los premios entre sí, con lo que todo queda en familia", dice.
    "El amiguismo no cederá, y lo peor es que cada vez hay menos crítica literaria. La impunidad que impera en la sociedad mexicana en el terreno de la delincuencia se contagia a la República de las Letras", concluye Escalante.

    CABILDEO
    Para Evodio Escalante otro mecanismo que desvirtúa los premios es el cabildeo. "Cada vez más las editoriales mueven sus influencias para que sus autores resulten premiados". Y señala que esto ocurrió con el Premio Mazatlán de Literatura 2011, que fue concedido a "El arte de perdurar", de Hugo Hiriart.