Todos hemos acudido a algún funeral, ya sea de una amistad o de un familiar, y hemos observado que el deseo de apoyar emocionalmente a quien está atravesando el dolor por la pérdida de un ser querido se expresa de diferentes maneras, hay quien hace lo posible por compartir un poco de su tiempo, hay quien escribe unas líneas en WhatsApp o hace una llamada telefónica, hay quienes envían flores, lo importante es que en el fondo existe un deseo de consolar y enviar por medio de una acción un consuelo hacia una amistad o un familiar importante en nuestra vida.
Pero en esas circunstancias de tanto dolor, no todo consuelo es aceptado ni deseado, incluso hay personas que preferirían la paz y soledad en esos momentos, que no le dijeran nada, que no se compadecieran de él. Una de las experiencias más desagradables cuando una persona está dolida, especialmente por la pérdida de un ser querido, es tener que oír ciertas frases que, si bien son bienintencionadas, pero que se experimentan como vacías, que no conectan emocionalmente o que ofenden, en ciertas ocasiones.
Yo sugiero evitar las siguientes frases: “fue lo mejor”, “es mejor así”, “Dios así lo quiso”, “es el destino”, “tenía que suceder”, “antes o después nos toca a todos”, “lo que ha sido, tenía que suceder”, “es el destino que Dios nos tenía preparado”, “no hay mal que dure cien años”, “ es la voluntad de Dios”, “al perro más flaco se le cargan las pulgas”.
“Dios nos manda solo lo que podemos soportar”, “si Dios se lo ha llevado es que lo necesita más que tú”, “eres fuerte, te repondrás pronto, ahora lo que tienes que hacer es pensar en ti, porque la vida sigue”, “el muerto al pozo y el vivo al gozo”, “el tiempo todo lo cura”, “con el tiempo vas a encontrar otra pareja, estas joven”, “mientras hay vida, hay esperanza”, “ahora si te quedaste sola”, “Dios aprieta pero no ahorca”.
“Después de la tormenta viene la calma”, “a otros les fue peor”, “no es para tanto”, “podría haber sido peor”, “pues a pesar de todo te ves bien”, “podría haber sido peor”, “es peor lo de fulano”, “ con paciencia se gana el cielo”, “los hombres no lloran”, “ya está en el cielo”, “con todo lo que has sufrido, si vas a poder con esto”, “no te preocupes, ya esta en el cielo y es lo mejor”.
Algo muy importante y que pongo énfasis en mi consulta es dejar claro que el llorar es lo principal que ayuda en el proceso del duelo, es una reacción natural del ser humano ante la pérdida, que algunas personas viven con mayor naturalidad y facilidad, y mientras otras intentan esconder, o se lo permiten solo en soledad.
Que quede claro que llorar tiene un efecto benéfico de liberación, relaja, desahoga, produce descanso y tranquilidad, reconcilia consigo mismo y con los demás, restablece orden y equilibrio en el pasado para permitir vivir el presente serenamente, recordar que sentirse vulnerables es de humanos. Las lágrimas tienen definitivamente un poder terapéutico, a veces se siente vergüenza llorar o culpa, hay algunos que piden que no lloren, puedes consolar al que llora, pero no le impidas que llore.
Siempre me preguntan ¿qué debo de decir al dar mi pésame?, realmente nada, a veces les dicen “entiendo tu dolor”, pero nadie puede entender si no ha tenido esa misma pérdida, lo que yo recomiendo es dar un fuerte y emotivo abrazo y decir “estoy contigo, en lo que yo te pueda apoyar, cuenta conmigo, o simplemente un abrazo emotivo, ver a los ojos y con esa mirada enviar un mensaje de empatía, y de solidaridad.