"Meningitis, enemigo a vencer"
Hablar de alguna enfermedad poco frecuente es originar un salto de alarma y generar cierto pánico ante el desconocimiento. La meningitis es un padecimiento que poca gente conoce y de graves consecuencias.
En México, la incidencia de personas con meningitis ha descendido notablemente gracias a las medidas de prevención que existen, principalmente las campañas de vacunación; aunque no ha sido suficiente, ya que cada año mueren a causa de esta enfermedad un promedio de mil 500 niños menores de 5 años de edad.
Hoy en día, tanto instituciones de salud públicas como privadas, han implementado y promovido alternativas de prevención para erradicar contagios y epidemias de meningitis en infantes. La creación de una vacuna contra la meningitis, es una de esas opciones.
La meningitis significa, literalmente, inflamación de las meninges. Es una enfermedad de carácter endémico-epidémico, es decir, hay casos de la enfermedad durante todo el año, pero en algunas épocas el número aumenta considerablemente y se puede hablar de epidemia.
El mayor numero de casos de meningitis se centra durante el invierno, ya que las personas conviven más tiempo en recintos cerrados, lo cual facilita el contagio. Existen estudios que apuntan a que los episodios de la enfermedad aumentan tras los picos de incidencia de procesos gripales.
Se podría decir que la meningitis y la gripe siguen un patrón estacional similar y estos últimos años se ha establecido un paralelismo entre ellos.
La meningitis es más frecuente en niños pequeños. El 70 por ciento de los casos de meningitis tratados en un consultorio médico, pertenecen a niños por debajo de los 5 años de edad.
También corren el riesgo de padecer la enfermedad las personas por encima de 60 años y todas aquellas con enfermedades crónicas como: VIH, algún tipo de cáncer, diabetes, etc.
Las estructuras del sistema nervioso, y médula espinal, están recubiertas por unas membranas fibrosas que se denominan meninges. Estas membranas, además de contribuir al metabolismo del sistema nervioso, cumplen la función de protegerlo; por lo tanto, actúan como auténticas barreras para algunas sustancias tóxicas y para los gérmenes.
Cuando estas barreras se ven superadas por algún virus o microorganismo se producen las meningitis, término que engloba todas las enfermedades inflamatorias de las meninges, con independencia de la causa que la produce.
El doctor Miguel D´Urzo, miembro de la Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello A.C., explica que existen dos tipos de meningitis.
"Según el agente causante la meningitis puede ser una bacteria o un virus. La meningitis bacteriana se puede definir como un proceso inflamatorio producido por una infección causada por una bacteria que afecta a las meninges y al líquido cefalorraquídeo. En cambio, la meningitis viral o aséptica es producida por un virus que aparece de manera brusca y repentina", explica el especialista.
El primer tipo de meningitis es menos frecuente, pero suele tener consecuencias más serias en la salud.Una de cada 10 personas fallece y una de cada siete supervivientes queda con una incapacidad severa causada por lesión cerebral.
El 80 por ciento de los casos de meningitis es causado por un virus, identifica el médico, por lo tanto, este tipo de meningitis es más frecuente y es considerada benigna, lo que significa que no siempre es grave el diagnóstico.
Sin embargo, las bacterias y los virus no son los únicos causantes de la meningitis, también existen otras afecciones como la bacteria de la tuberculosis, hongos, parásitos, intoxicaciones, etc.
También hay factores externos de riesgo que pueden ser causa de meningitis, advierte D´Urzo, como estar en contacto cercano y prolongado con pacientes con VIH o meningitis bacteriana. Así como ser una personas con un sistema inmunológico debilitado, debido a infección por VIH u otras afecciones.
Son sujetos de riesgo de contraer meningitis quienes padecen de alcoholismo o que fumen. Algunos tipos de meningitis bacteriana se contagian a través del contacto directo con las secreciones de la boca o garganta de una persona infectada, por ejemplo, al besar. Es importante aclarar que la meningitis no se contagia a través del contacto casual.
Meningitis infantil
En los niños, las consecuencias por una meningitis clínicamente mal tratada o no atendida a tiempo, pueden ser graves e irremediables, advierte el doctor Francisco Arriaga, miembro también de la Fesormex.
La meningitis se presenta en la mayoría de los casos como una infección en la faringe o en vías respiratorias altas (nariz, cavidad nasal, senos paranasales o traquea), explica, el niño inicia con fiebre alta, irritación, vómito, rigidez en la nuca y tensión o protuberancias suaves entre los huesos del cráneo.
"El mayor de los riesgos de la meningitis es que en menos de 24 horas la evolución es grave: progresando a la confusión, somnolencia, convulsiones, coma y muerte", advierte Arriaga.
Los padecimientos temporales pueden ser: fatiga general, dolores de cabeza recurrentes, problemas de concentración, pérdida temporal de la memoria, torpeza, vértigo, problemas de equilibrio, depresión, arranques temperamentales violentos, cambios de ánimo, períodos de agresividad, dificultades de aprendizaje, zumbido en los oídos, coyunturas rígidas, problemas visuales como doble visión e impedimento visual.
Desafortunadamente, resalta, existe la posibilidad de que el niño llegue a tener daños irreversibles como sordera total indefinida o un daño cerebral, retraso mental, trastorno del lenguaje o de comportamiento.
Por eso es tan importante la aplicacion de la vacuna que previene esta enfermedad. A los niños les permite desarrollar una "memoria inmunológica", es decir, que el organismo esté capacitado para producir rápidamente más anticuerpos al estar en contacto con la bacteria y no sufrir de contagio. La gran ventaja que tiene esta vacuna, es poder aplicarla a los niños a partir de los 2 meses de vida.
Tratamiento
El mejor tratamiento para la cura de la meningitis es la asistencia médica, coinciden los médicos , y cuando se lleva a cabo algún tratamiento, este depende en su totalidad de la identificación del tipo de meningitis que se padece, ya sea por virus o bacteria.
Con respecto al tratamiento que se debe seguir ante el padecimiento de una meningitis causada por algún virus, este no existe de forma específica. El tratamiento se basa en la administración de medicamentos que disminuyan los síntomas de dolor de cabeza, la fiebre y vómito.
En la meningitis bacteriana, tratamiento se lleva a cabo con antibióticos potentes por vía intravenosa durante varios días. El antibiótico usado para contrarrestar la enfermedad, depende del tipo de bacteria que se sospeche.
El conocimiento de una enfermedad latente con la posibilidad de padecer altos riesgos como la meningitis, se tiene él deber de prevenirla, establece el doctor Miguel D´Urzo, una de las opciones que permite hacerlo es la vacunación, pues con ella han conseguido disminuir el contagio y la erradicación de epidemias de dicha enfermedad.
SÍNTOMAS
Fiebre
Dolor de cabeza
Vómitos
Convulsiones
Incapacidad para tolerar la luz
Rigidez de nuca
Apatía
Somnolencia
Confusión
CONSECUENCIAS
En los niños la meningitis puede dejar secuelas irreversibles, como sordera indefinida, retraso mental, trastorno del lenguaje y de comportamiento.
80 %
De las meningitis agudas son causadas por virus
2 meses
La edad desde la que puede aplicarse la vacuna contra la meningitis
Mil 500
Los niños que mueren al año a consecuencia de la meningitis
MODOS DE CONTAGIO
- Puede propagarse rápidamente, sobre todo en lugares cerrados donde hay muchas personas: escuelas, guarderías, centros de trabajo.
- La transmisión se da por medio de las secreciones respiratorias. Por ejemplo, por medio de gotas de saliva que expulsa una persona enferma al hablar, toser o estornudar.
- También, se puede transmitir por el contacto directo, cuando los niños comparten sus juguetes con otros niños, se meten las manos a la boca y por la convivencia cercana entre ellos.
- Los niños se enferman de meningitis con una mayor frecuencia en el primer año de vida, aunque en los dos primeros años se encuentren mucho más vulnerables al contagio.