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"CULTURA URBANA"

"'Reggaetoneros' ni santos ni delincuentes"

"Jóvenes aseguran que no todos los miembros de su grupo se drogan ni son violentos y niegan poseer armas"
10/11/2015 09:31

    MÉXICO (UNIV)._ "El Metro es nuestra casa", afirman los grupos de jóvenes que gustan del reggaetón en la ciudad. Cada sábado los flecos, brillos y pantalones entubados "bajan" a las estaciones de este medio de transporte, donde se dan cita.
    Les dicen "reggaetoneros'" o chacas cuando los ven esperar sentados en los pasillos, donde aguardan por dos horas a que lleguen más integrantes para tomar el último vagón y dirigirse a la fiesta.
    El resto de los pasajeros se bajan, algunos por miedo, otros por la misma orden de los policías, el espacio les queda libre para ellos solos y en el camino cantan, gritan, antes de salir del convoy.
    Uno de estos grupos denominado Estilo y clase escogió su "house", como se refieren a las estaciones del Metro, en Chabacano. Hace dos años eran 10 ó 12 personas, ahora son la banda más grande del área metropolitana, aseguran, pues llegan a juntar hasta 500 integrantes en sus citas del Metro.
    Esta tribu estuvo presente el día del operativo policiaco, ocurrido en la Glorieta de Insurgentes, y en las detenciones en Reforma 222, sin que ninguno de sus integrantes resultara arrestado gracias a que, afirman, no se enfocan en la violencia, sólo quieren convivir, "cotorrear".
    Son de delegaciones como Álvaro Obregón, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Azcapotzalco, y de los municipios Chimalhuacán, Nezahualcóyotl y Ecatepec, entre otros.

    Los inicios de Estilo y clase

    Speedy es uno de los dirigentes; empezó el grupo hace dos años. Probó con varias estaciones del Metro antes de escoger el hogar definitivo para hacer que un gran número de jóvenes, de entre 12 y 25 años, llegaran a la cita.
    "El grupo lo empecé en Hi5. Vivo en Observatorio y las citas por lo normal eran en la Línea de Buenavista a Ciudad Azteca, entonces me quedaba muy retirado", comenta.
    El grupo pasó por la estación Morelos, Jamaica, pero en ambos casos llegaban a las citas un máximo de 60 personas. Tras varias encuestas en redes sociales para saber cuál estación del Metro les quedaba más cerca, escogieron Chabacano, donde actualmente se reúnen.
    El verdadero nombre de Speedy es Misael. Sonríe poco. Vigila hacia el frente para ver a sus compañeros de grupo que juegan entre ellos. El chico de sudadera amarilla no parece violento, más bien, nervioso, eso no le impide decir que Estilo y clase es una familia en la que caben todos los que puedan conocerlos a través de Facebook. Basta con que bajen una vez a Chabacano para que se convenzan. Hay a quienes les toca un mal día de fiesta y deciden nunca volver, pero la mayoría vuelve a las citas cada sábado.
    "No somos santos, tampoco delincuentes", expresa.
    "No todos los que se monean son 'reggaetoneros'. Puedes ver chicos de dinero que lo hacen y a ellos no los persiguen", dice Kurt, de 17 años, que no viste con pantalones llamativos o playera de marca Goga.
    Kurt ha visto cómo llegan las patrullas a las inmediaciones de una estación del Metro cuando hay tantos jóvenes reunidos para ir a una fiesta.
    En ocasiones, los policías les dicen por dónde salirse y les cuidan el paso, pero a veces los uniformados no median, van directo al macanazo.
    En los últimos meses, comenta, han sido víctimas de ofensas y miradas vigilantes de señoras que agarran sus bolsas con fuerza cada que pasan a su lado.
    Gabriel, quien vive en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, lleva un año siete meses en Estilo y clase. Es uno de los dirigentes. Reconoce que entre los grupos existen problemas que han llegado a los golpes, pero que ellos no tienen armamento.
    "No tenemos armamento de defensa porque no nos enfocamos en eso. Si llega una situación en la que tenemos que defendernos, pues solamente con los puños. Han habido grupos que desde el micro o desde el Metro avientan los petardos, se dan a conocer así", comenta.
    En el camino a una fiesta el relajo trae consecuencias. Speedy acepta que la cantidad de personas que se llegan a reunir desemboca en escándalos con las autoridades. También hay quienes se drogan, por eso se los llevan detenidos a los separos.

    "No somos tan santos. También tenemos gente que se droga, pero los tratamos de ayudar", expresa.
    Al salir en grupo se sienten seguros y se defienden si es necesario. Pero cuando alguno saca una mona, un paño humedecido con activo, los demás integrantes le muestran su rechazo.
    Los padres de los jóvenes también temen por la seguridad de sus hijos. Paris y Tiffany son gemelas. Sus papás les han advertido sobre el peligro que pueden correr, las noticias de operativos las alarman; pese a ello, siguen en el grupo.
    Entre grupos hay rivalidades, tratan de que los enemigos no irrumpan en sus fiestas de aniversario, porque los otros llegan a la mala, así lo describe Gabriel.
    En la familia Estilo y clase se apoyan, aunque sea sólo para ir a fiestas, pero hay algo que no perdonan: la traición, los espías de otras asociaciones 'reggaetoneras' que acuden como informantes para que otra banda los golpee.


    Liderazgo en juego

    Kurt escribió un rap hace dos meses para intentar convertirse en líder del grupo. Cuenta que cada vez que los jóvenes observan al dirigente disminuir su presencia o apoyos, entre todos votan para elegir sucesor.
    Los jóvenes afirman que un dirigente no puede consumir drogas porque deberá marcar el rumbo del grupo, así sean 20 ó 300 personas.
    También del líder dependerá la organización de los encuentros en lugares determinados, de llamar a las ambulancias cuando alguien resulte golpeado y mantendrá la calma cuando todos quieran pelear con algún otro grupo que los agreda.
    Gabriel y Speedy coincidieron en la unión de grupo con alguien a la cabeza.
    Asce, el tercer dirigente de Estilo y Clase, señala que a sus padres no les agrada que siga en el grupo.
    "Hay a quienes los han metido al tutelar y mis papás tienen miedo de que me agarren por andar dirigiendo a menores de edad", comparte.


    Piden un lugar

    Lo ocurrido en Zona Rosa el domingo 15 de julio fue resultado de una fiesta que no se concretó, porque personal del inmueble que se había rentado canceló el evento debido a la cantidad de jóvenes que se reunió. No se trataba de un concierto, era el aniversario de Los Danoninos, otro grupo de "reggaetoneros".
    Los jóvenes entrevistados descartaron que vayan a realizar una marcha, lo que continuarán los próximos sábados son las fiestas.
    Refirieron que muchas veces es un problema encontrar un lugar para rentar, debido a los operativos que autoridades capitalinas han intensificado contra diferentes expresiones como los perreos.
    Piden al Gobierno capitalino su apoyo para la construcción de un lugar donde puedan reunirse, no les importa qué tan lejos esté mientras los grupos puedan bailar sin hacer daño ni molestar a nadie.

    "Con que quepamos 500 nos conformamos", aseguran.


    GRUPO

    -Hace dos años eran 10 ó 12 personas, ahora son la banda más grande del área metropolitana, pues llegan a juntar hasta 500 integrantes en sus citas del Metro.


    IMAGEN

    Algunas de las expresiones de la personalidad de los reggaetoneros son.

    *Flequillos

    *Pantalones entubados

    *Gorras y tenis con estampados