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"Libro"

"Resuelve David Toscana sus 'puentes de Königsber'"

"Presentan su nueva novela en el puerto y revela algunas de las claves ante sus lectores mazatlecos"
07/11/2015 14:46

    Ariel Noriega

    MAZATLÁN._ Partiendo de dos ciudades, una que ya no existe, Königsber, y otra que está muy viva, Monterrey, el escritor David Toscana construyó una de las novelas más originales en el mundo literario mexicano y la presentó en el puerto la noche del jueves.
    Escoltado por Elizabeth Moreno, coordinadora del Consejo Editorial de la UAS, y el escritor Juan José Rodríguez, el escritor regiomontano dio las claves de su séptima novela, un río de historias que entrelazan la imaginación de personajes que pertenecen a mundos diferentes, pero que comparten la mismas tragedias.
    Partiendo de un mapa de 1936 de la ciudad prusiana Königsber, las voces de las niñas perdidas que lo llamaban desde su infancia y las imágenes de una ciudad destruida durante la Segunda Guerra Mundial, el autor de El Último Lector charló con sus lectores mazatlecos de manera directa y sencilla.
    Vestido con sus infaltables botas de trabajo, que recuerdan su oficio de ingeniero, Toscana explicó que Königsber en español significa monterreal, o la montaña del rey, algo muy parecido a Monterrey, y desde ahí comenzó su imaginación a superponer las dos ciudades una sobre otra hasta fundirlas.
    Königsber estaba situada a las orillas del Mar Báltico, habitada por más de 300 mil alemanes, hasta que la gran guerra la borró del mapa, mató y expulsó a la mayoría de sus hombres y a las mujeres las convirtió prácticamente en esclavas de los militares soviéticos que ocuparon la ciudad.
    De su infancia en Monterrey, Toscana recuerda las pesquisas que aparecían en los diarios anunciando que se había perdido alguna niña, que ante la falta de fotografías recientes aparecían invariablemente en fotos tomadas durante su primera comunión.
    La tragedia de Königsber y la tragedia de las niñas de Monterrey, las une el escritor para relatar una serie de historias que suceden en la imaginación de sus personajes, fundiendo ciudades y personas, para lograr una sola tragedia, la de los seres humanos.
    "Recurrí a la historia de las niñas perdidas para hermanar a estas dos ciudades, la tragedia de la guerra en Königsber y la tragedia de las niñas de Monterrey", relata Toscana.
    Königsber ya no existe, ahora se llama Kaliningrado, los soviéticos la destruyeron, expulsaron a sus habitantes y borraron su nombre de la historia de la humanidad, sólo respetaron la tumba de Kant, una iglesia y un zoológico donde sobrevivió un hipopótamo.
    David Toscana abre sus espacios narrativos y sin dejar a su Monterrey se traslada a otro Monterrey perdido en el tiempo y aplastado por las bombas humanas, cuenta historias, revive a unos boxeadores y asegura que su última novela es una larga borrachera donde las palabras pueden embriagar al lector.