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"Tema de hoy"

"Tema de hoy"
06/11/2015 06:41

    No te dejes dominar por el desaliento

    Se cuenta que el diablo decidió en una ocasión retirarse del oficio, ofreciendo en venta las herramientas malignas de su trabajo: la mentira, el odio, la perversidad, el crimen, la deslealtad y el desaliento.
    El alto precio que puso a este último, hizo que no encontrara comprador que pudiera o quisiera pagarlo. Así sucedió y desde entonces el diablo conserva el desaliento como su herramienta para hacer el mal. Pensó que si le había puesto precio tan alto, era porque podía utilizarlo para que el hombre no siguiera progresando, pero que no lo había sabido usar.
    Así se prometió que él y su cuadrilla, con esa herramienta que le quedó, iban a hacer mucho mal a la humanidad, pues con ella evitarían el progreso en el mundo. Se entusiasmó y ya no pensó en dejar su oficio.
    Empezó con sus secuaces una cacería de seres humanos a quienes desalentar
    Hizo una selección de quienes y en qué profesiones tenían que aplicar el desaliento: a los inventores, a los creativos, que lograban cosas para beneficio de los demás. A los que estuvieran inventando bombas de neutrones, armas mortíferas, a esos les imbuiría entusiasmo para aumentar el belicismo en el mundo.
    Luego seguiría desalentando a los vendedores, a los publicistas, pues ellos son los que dan a conocer a la humanidad todas las novedades, las nuevas creaciones y sus usos.
    En ese momento vieron a un vendedor de enciclopedias. ¡Estás desanimado!
    No, replicó el vendedor de enciclopedias.
    ¿Estás desanimado?, insistió el diablillo.
    No, musitó el agente.
    Estás desanimado, gritó el diablillo en tono imperativo.
    El vendedor de enciclopedias frunció el ceño murmurando: es posible, ¿Cómo que es posible? ¡Tú estás desanimado!
    Es cierto, dijo el representante de la fábrica de enciclopedias, estoy desanimado y no voy hacer más visitas para beneficiar a mis clientes.
    Lo mismo pasó con los dueños de las empresas y negocios. Los convencieron de que estaban desanimados y ya no dieron publicidad, ya no se anunciaron, y la gente del consumidor ya no se enteraba de las ofertas de la tienda, ni del domicilio de ella.
    Luego, los diablos siguieron con los hombres y mujeres más trabajadores, los desanimaron diciéndoles para qué te afanas, lo que ganas no te alcanza, pues los precios de los artículos están más, más altos; y así también dejaron de producir.
    Enseguida, buscaron líderes sindicales venales, en muchas empresas y en el magisterio; jalando a muchedumbres a la huelga de brazos caídos, para no producir, ni educar, y así esos seudosalvadores de los trabajadores y los maestros los usan de trampolín para lograr puestos en el gobierno. Los diablos están usando a México como plan piloto.
    Pero invito a los millones que no estamos desanimados, a que no hagamos caso de los diablos, que nos quieran desanimar, ¡con mucho ánimo, con el entusiasmo enfrentemos las crisis, y busquemos derribar los obstáculos que las producen y trabajemos por Dios y por la Patria!