En la noche que me cubre, negra como un abismo de polo a polo, les doy las gracias a los dioses por mi inconquistable alma.
En las crueles garras de las circunstancias ni me he acobardado ni he llorado, bajo los golpes de la suerte mi cabeza está ensangrentada, pero erguida. Más allá de este lugar de dolor y lágrimas destaca el horror y las sombras, pero el reto de los años encuentra y me encontrará sin temor alguno.
No importa lo estrecha que sea la puerta ni los castigos que estén dispuestos, yo soy el dueño de mi destino, yo soy el capitán de mi alma. El entusiasmo es la administración de la emoción, la habilidad de controlar la temperatura emocional de cualquier situación personal.
El entusiasmo es el método primordial de la persuasión sin presión, es la forma en que usted vive día con día con alegría y un ánimo gigantesco por disfrutar de las cosas buenas de la existencia.
Quizá las personas entusiastas no sean las más cultas del universo, pero son las que escriben la historia. Si usted me quitara mi dinero y mis propiedades pero me permitiera retener mi entusiasmo por vivir, en muy poco tiempo volvería a ser tan rico como antes.
El entusiasmo es el productor de confianza que exclama ante el mundo: Tengo lo que se necesita para ser feliz y dichoso.