La fe, dice el diccionario con sencillez, es la creencia. Y la gran llave para la felicidad, la superación y la realización es la fe: la fe en ti mismo. ¡Tu debes creer en ti mismo!.
Sin tal creencia, sin esta fe, el poder para realizar las cosas se limita inmesuradamente. "¡Debes creer en ti mismo! ¡tener fe en tus capacidades!" Sin una confianza humilde pero razonable en tus propios poderes, no puedes tener éxito y ser feliz.
El éxito depende de la confianza en uno mismo.No debemos tener una mala opinión de nosotros mismos, aunque nos conviene reconocer que nadie somos perfectos, aunque sí perfectibles.
En lugar de preocuparse por los detalles menores que consideras tus fallas, haz la cuenta de los puntos mayores que se suman en tu favor. No subestimes las cosas que para ti han sido comunes y corrientes; restaura la fe en ti mismo.
La fe barrerá todas las dudas.
Mucha gente dice: "Es fácil hablar de la fe pero es difícil practicarla". ¡Qué fácilmente se han dejado engañar esas personas! Qué concepto tendrán de la fe. Quizás han pensado que se trata de un gran don "sobrenatural", una dádiva de Dios poseída por unos cuantos escogidos. Pues sí es un don, pero pertenece a un pequeño grupo de elegidos.
La fe es un don que siempre hemos poseído. Es uno más entre los grandes donde el Plan Divino puso a nuestro alcance. Representa una dádiva capaz de llevarnos por el camino de los triunfadores.
La clave para usar el factor de la fe está en actuar sobre la base misma. Elmer Weeler, autor, conferencista y consejero de negocios ha dicho en su libro "La riqueza dentro de usted": "Debe actuar tal como si supiera que el éxito está plenamente asegurado. eso dice , es la fe".
* Los artículos publicados en este espacio están contenidos en el libro 'Vivir cada día'.