"Un concierto de pura sabrosura"
CULIACÁN._ Son El Gran Silencio, pero en su presentación lo menos que hubo fue eso: silencio. Aquello fue "pura sabrosura", "alucinante", de homenajes y dedicatorias. Cada una de sus letras los culiacanenses las cantaron, gritaron, bailaron y aplaudieron, durante dos horas.
La agrupación regia regresó a estas tierras para beneplácito de sus seguidores. Tanto jóvenes, que eran mayoría, como adultos le dieron la bienvenida respondiendo a cada una de sus peticiones, a cada una de sus canciones.
Bastó que las luces se apagaran en el escenario para que frente al Modular Inés Arredondo, la noche del miércoles grandes y chicos sin inhibiciones soltaran el cuerpo para bailar cumbia o la mezcla de ritmos norteños: reggae, raggamuffin, hip hop, que caracteriza al grupo que está celebrando 21 años.
Apenas sonaron los primeros acordes de Super riddin internacional, y la emoción ya se sentía en el ambiente.
"Nosotros somos El Gran Silencio y venimos a desde Monterrey a pasar un rato chido. Necesitamos que canten bien fuerte, que todos aquellos que están gobernando el pueblo nos escuchen", expresó uno de los vocalistas, para luego poner ritmo a la frase: El pueblo unido jamás será vencido. El coro fue instantáneo y se acompañó con el ritmo del cuerpo.
Tocaron luego Cumbia poder, para continuar con el primer tributo a un intérprete, José José, con Lo que un día fue no será, versionado a su estilo, donde trombón y trompeta lucieron.
Con las cámaras de su celular encendidas, los chavos bailaron con las manos arriba, por indicación de los rockeros, Cumbia lunera, para luego recordar a Chavela Vargas y pedir un aplauso para ella, luego que en voz en off se oyó su frase "No pregunten quién soy porque no se los digo...", tras lo cual vino Tonta canción de amor.
"En la siguiente canción decimos unas palabrotas. ¿Seguros? Va dedicada para todas aquellas personas que se creen más que los demás. Aquí todos somos iguales. Hay unos que porque están en un escenario ya se creen mucho, ay, hijos de la ching... qué gordos me caen", expresó uno de los vocalistas.
Añadió que no quería decir nombres pero que unos se dicen "Residentes", unos que "Calle 13"...
Sin dejar de dar las gracias por la recepción, El Gran Silencio prosiguió con Song bomb, Mándame un emoticón, Once again, dedicada para los hermanitos enfermos del corazón, y luego vino un tributo a una de sus bandas preferidas, Café Tacvba.
El ritmo parecía no tener fin igual que la alegría que contagiaban los "chúntaros del barrio" llegados del norte, fuera la rola que fuera, desde que tocaban los primeros acordes. Así pasó también con No sabemos amar.
Los chavos unos iban y venían; otros en "bolita" mantenían el ritmo, cargando su patineta, su mochila a la espalda, o hasta sus pequeños hijos que empezaban a conocer la cumbia del norte, las letras de Déjenme si estoy llorando, antes de los Ángeles Negros, hoy de El Gran Silencio.
De las últimas canciones de la banda regia que disfrutaron los culiacanenses fueron El retorno de los chúntaros, Duerme soñando y Círculo de amor. Así se cerró un concierto con el que Culiacán celebró su 482 aniversario, a ritmo de trombón, trompetas, acordeón, percusiones, batería, bajo, que disfrutaron los "chúntaros". Aquello fue alucintante, pura sabrosura.
GRUPO
El Gran Silencio es un grupo originario de Monterrey, que fusiona ritmos como la cumbia, reggae, hip hop y raggamuffin.
Sus integrantes son Tony Hernández, Cano Hernández, Ezequiel Alvarado, Campa Valdez, Wiwa Flores, Palmaz Martinez, Fer Alvarado y Juanky Montoya.
Son famosos por el Chuntaro style, una manera de hacer música para bailar.
Ha participado en bandas sonoras ("Déjenme si estoy llorando", del filme 'Piedras Verdes'), así como en proyectos de tributo a Los Tigres del Norte.
La agrupación, que participó en el disco "Barrio Bravo" de Celso Piña, con el tema 'Cumbia poder', junto a Café Tacvba, Resorte, Lupe Esparza, Control Machete y Santa Sabina, ha ganado varios Discos de Oro y Platino.