"Una noche de Jazz y Tango"
Fernando Alarriba
El jazz y el tango, dos tradiciones marginales que gracias a la pasión, genio y esfuerzo de sus intérpretes han sido elevadas paulatinamente a la categoría de arte, sumergieron al Teatro Ángela Peralta en un mar de ritmos de las manos de Escalandrum, sexteto argentino que rindió homenaje al máximo renovador de la música tradicional del País austral, Astor Piazzolla, al presentar su último trabajo discográfico, Piazzolla plays Piazzolla.
Daniel 'Pipi' Piazzolla, nieto del célebre bandoneonista, en la batería; Gustavo Musso en los saxos alto y soprano, Mariano Sívori al contrabajo, Damián Fogiel a cargo del saxo tenor, Nicolás Guerschberg al piano y Martín Pantyrer en el saxo barítono y clarinete bajo, hicieron lo propio del espíritu del jazz, ofrecer una actuación única e irrepetible como parte del Festival Cultural Sinaloa 2012.
Lunfardo, la lengua oculta, el código de la cárcel argentino, fue la pieza con la que el sexteto introdujo en el TAP los arrabales de Mar del Plata con los sonidos hondos y sensuales que, en ausencia del bandoneón, crearon los saxofones que al mismo tiempo evocaban la desolación, el blues, la soledad de las calles estadounidenses, los grandes semilleros del jazz.
En Camorra, uno de los temas favoritos de Astor Piazzolla por su complejidad, desfilaron varios de los estilos clásicos del tango gracias a la vasta capacidad interpretativa del conjunto: el ritmo pícaro, veloz y arrogante; la melodía sensual y romántica, la atmósfera elegante, solemne y erótica formaron parte de esta emocionante ejecución..
El jazz es un juego que, casi siempre, se juega muy en serio. Cada instrumento brilla por sí mismo para después acoplarse al conjunto, todos tienen su lugar, incluso el público.
En Milonga for three y finale, un tema poético y conmovedor, el sexteto se comunicó constantemente: Daniel realizando pequeños gestos y sonrisas que eran correspondidos por el contrajo y el piano, Damián Fogiel soplaba el saxo tenor sumergido en la melodía, mientras Martín Pantyner hacía lo propio en el sonido hondo y jueguetón del clarinete bajo; y al final, irrumpió un prolongado y explosivo solo ejecutado por Gustavo Musso para después callar y ser todos correspondidos por los aplausos, silbidos y bravos que el público mazatleco, muchas veces tímido o demasiado solemne en sus muestras de reconocimiento a los artistas, entregó efusivamente.
Resurge el genio de Astor
La noche continúo con Tangedia, mezcla de ritmos tribales y sonidos misteriosos en el que Escalandrum exploró constamente con nuevos y sorpresivos sonidos haciendo alarde de la máxima cualidad del jazz: la improvisación.
Lo mismo ocurrió con Escualo, compleja composición, un ritmo rioplatense que Astor dedico a los tiburones y en la cual, mencionó "Pipi", deja ver el carácter intenso e incluso severo de su abuelo.
"Le dio esta partitura a su violinista a las 3 de la mañana en un hotel de Europa. El violinista estaba durmiendo, le tocó la puerta y le dijo: toma esta partitura y apréndetela para mañana. Así era mi abuelo".
La noche cerró con tres temas de los más importantes y entrañables para los Piazzolla: Oblivión, fue para Daniel una especie de pasaje imaginario a Argentina mientras él, siendo muy joven, se encontraba solo estudiando música en Los Ángeles.
Adiós Nonino, tema festivo y a la vez profundamente triste, la canción que Astor compuso tras la muerte de su padre, terminó de hacer presente el genio creativo de Piazzolla y esta emoción se prolongó con el tema final, Libertango, la melodía más popular en la trayectoria de una figura que en alguna ocasión fue conocido como el "Asesino del Tango" por atreverse a ir más allá y buscar su propia música.
Escalandrum puede sentirse orgulloso de continuar con este fabuloso legado.
Una gira especial
El concierto de Mazatlán fue el último de Escaladrum en México. Después de presentarse en el Festival Internacional Cervantino, los argentinos estuvieron en Sinaloa en donde ofrecieron una mini gira de cuatro recitales dentro del Festival Cultural Sinaloa 2012, que para el baterista Daniel "Pipi" Piazzolla, fue única.
"Espectacular y siempre diferente. Hoy tocamos muy diferente a como tocamos ayer o en el resto de la gira y esto te da muchas ganas de seguir tocando y seguir trabajando. Es lo bueno del jazz, que uno puede cambiar las cosas. Hoy a pesar de que veías que estuvieron los monitores, para escucharnos, los monitores no andaban. Hubo un problema técnico, así que tocamos sin monitores y fue mejor, porque mejoraron mucho las dinámicas, fue un show muy especial, la verdad".
Al pedirle que detallara el por qué la tocada en el Teatro Ángela Peralta fue tan especial, el líder y director de la banda no dudó en responder.
"El público era espectácular. El teatro tiene una acústica increíble y eso hace que uno sienta muchas ganas de tocar y la pase muy bien", señaló el músico.
NOMINADO AL GRAMMY
El último disco de Escalandrum,
"Piazzolla plays Piazzolla" está nominado al Grammy Latino como Mejor Fonograma Instrumental. Además están nominados a cuatro Premios Gardel, los más importantes de la música argentina.
PRÓXIMOS PROYECTOS
PARA el próximo año, Escalandrum prepara su séptimo disco de música original. Para finales de 2013 lanzarán la segunda versión de "Piazzolla Plays Piazzolla" y preparan un DVD junto a Paquito de Rivera.