"Voces y música que penetran"
MAZATLÁN._ Las voces de calidad convertidas en música consiguen penetrar el alma y convertir los sonidos en emociones. Olas Altas se convirtió el miércoles en el recipiente en donde se mezclaron las tesituras de los miembros del Coro Guillermo Sarabia y la música interpretada por integrantes de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, que esa noche se transformaron en mariachi.
Los músicos de la OSSLA, unidos con el Mariachi Juvenil de Culiacán y la Triada Musical de la misma ciudad, integraron un mariachi que lleva el nombre de Ensamble Tradicional, que se oyó como el mejor de Garibaldi.
Sus sonidos se acoplaron con las voces de los alumnos que tienen bajo su manto los maestros Enrique Patrón de Rueda y Martha Félix. El resultado fue gozoso para el público.
El director concertador, sentado en la primera fila de la butacas, dirigía a sus cantantes para que le inyectaran energía a su interpretaciones. Los motivaba con los movimientos de sus manos para que "agarraran al toro por lo cuernos" y alcanzaran las notas altas, los trinos, los górgoros, para que sostuvieran una nota o el falsete... malabares con los que consiguieron entusiasmar al público.
La fría noche mazatleca fue subiendo de temperatura. El termómetro ascendió cuando sonó México, la canción que hizo famosa Luis Miguel en su disco dedicado a la música del País.
Los grados subieron en el medidor de temperatura cuando la soprano Penélope Luna se lanzó a cantar los trinos del final del Vals Alejandra. El maestro Patrón de Rueda le impuso una nota que se elevó hasta la cima del Cerro de la Nevería.
La alegría de la canción popular Juan Colorado estuvo a cargo de Flor Estrada, que le cedió su lugar en el escenario a Penélope Luna, que interpretó Rebozo de Santa María, con la que sorprendió al público, rematando la canción con notas que llegaron a la estratosfera.
El hijo de la maestra Martha Félix, Santiago, corroboró el dicho de que "hijo de tigre, tigrillo" y ofreció el bolero Si nos dejan, Qué bonitos ojos tienes y El Rey.
El tenor Andrés Carrillo atacó con entereza las difíciles frases de Júrame y después el excelente mariachi se apodero de la situación arrancando de sus instrumentos el sabor de los sones veracruzanos, imprimiéndole un momento de jubilo a la velada.
Los cantantes se despidieron, había transcurrido una hora y la temperatura ya había subido muy alto. El público pidió a gritos que siguieran cantando y el tenor Andrés Carrillo salió a cantar El Sinaloense, el Coro Guillermo Sarabia interpretó Mazatlán y el mariachi se despidió con Mi gusto es, que fue coreado por todo el público.
IMPACTAN
Las voces que impactaron fueron las de Penélope Luna, Andrés Carrillo, Santiago Félix y Flor Estrada.