"Maestros del 'remake'"
MÉXICO (UNIV)._ 'Carrie', 'The Ring', 'Pulse', 'Whe are What we are', 'Funny games' y 'Psicosis' son algunas películas que han sido víctimas del remake o refrito, en su mayoría hollywoodense.
Esta industria del entretenimiento normalmente recrea los mismos escenarios pero con rostros taquilleros, para convertir en comercial una película 'de culto', o simplemente rehacer algún filme exitoso en su País de origen.
Fracaso
En la mayoría de los casos los remakes resultan un fracaso de taquilla y crítica.
Un ejemplo de ello es la historia basada en el libro de Stephen King, Carrie, que está en los cines por segunda ocasión (la primera fue en 1976), pero ahora bajo la dirección de Kimberly Pierce y las actuaciones de Chlöe Grace Moretz y Julianne Moore. Con una inversión de 30 millones de dólares, la cinta apenas recuperó la inversión durante su corrida en Estados Unidos de tres semanas.
"La verdadera pregunta es ¿por qué (hacer un remake de Carrie) cuando el original era tan bueno? No es Casablanca pero sí una muy buena película de terror, mucho mejor que el libro", dijo Stephen King.
La primera versión fue un gran negocio: costó 1.8 millones de dólares y recaudó 13 veces más: 26 millones. Hollywood, al hacer un remake, piensa en repetir esa ganancia.
José Luis Ortega, subdirector de Publicaciones y Medios de la Cineteca Nacional, explica, que la industria del cine estadounidense comete y repite errores al hacer remakes.
Uno de los problemas con el remake es que lejos de hacerlos interesantes para el público, terminan "destrozándolos" y más a aquellos provenientes de países de habla no inglesa como Kairo (Japón, 2001) y Shutter (Thailandia 2004) que obtuvieron sus respectivos remakes como Pulse (2006) y Retratos del más allá (2008), bastante criticados.
"Hay un problema en la industria de la exhibición estadounidense, y es que no son muy dados a leer. Una película que viene en un idioma extraño no la subtitulan sino que la doblan; pero luego resulta que no conocen a los actores, entonces prefieren volverlas a filmar con rostros digeridos por el público de EU.".
"Carrie" (1976)
"Shutter" se transformó en "Retratos del más allá"
El reto
Trasladar las escenas, situaciones y escenarios a la industria de Hollywood, sin importar el contexto, hace que se pierda la magia, explica José Luis Ortega, de la Cineteca Nacional.
"Lo que pasa muchas veces es que haces un remake y tomas 100 por ciento lo que sucede en la película original y nada más cambias Tokio por Nueva York, pero en realidad el resto de las circunstancias no concuerda, no lo adaptan, nada más lo trasladan".
La mayoría de estos remakes se encargan a cineastas (conocidos como "maquileros") pero los directores prestigiosos han escapado a esta modalidad.
Gus Van Sant es, para Ortega, buen ejemplo del "remake inútil", ya que el ganador de la Palma de Oro rehizo Psicosis (Psycho) sin ningún buen resultado.
"Es un remake plano por plano del clásico de Alfred Hitchkock, pero no aporta nada nuevo, no hay una variación en la temática, ni siquiera una variación en los encuadres. La película es una calca del original y le fue muy mal de taquilla, de crítica, no importa que haya sido un director de renombre quien la filmó".
Opuesto a este trabajo está el del cineasta Michael Haneke, también ganador de la Palma de Oro y que es llamado a hacer un remake de su propia película, Funny games, pero en lugar de hacer lo mismo, decide reinventarla.
"Lo llevan a Estados Unidos, le piden hacer un remake con actores estadounidenses y lo que hace es partir de ese mismo original, tomar cosas de su película y replantearlas. Lo hace de manera sorprendente", reconoce.
El reto del remake es, para Ortega, retomar la anécdota principal y a partir de eso, recrear algo nuevo, como sucedió con We are what we are, remake de Somos lo que hay, de Jorge Michel Grau.
"Jim Mickle, cineasta independiente estadounidense, crea un melodrama más que una película de terror, la película de Michel es más de horror social", señala el crítico.
Un acierto, "Funny games", un remake hecho por el mismo director de la cinta original.
Estas dos cintas ejemplifican los pocos buenos remakes que existen.
Remakes que dan miedo
La diferencia entre el cine de terror estadounidense y el asiático radica en dos cosas: mientras el primero parte de una idiosincrasia mítico-religiosa en la que los espíritus conviven en el mundo de los vivos y pueden vengarse de éstos, la otra utiliza como elemento principal a un asesino misterioso capaz de matar a todo lo que se deje, un poco más inclinado al subgénero Slasher.
"Es 'Michael Mayers', es 'Freddy kruger', es 'Chucki'. Son estas figuras, básicamente con una historia muy lineal, donde sabes que va a haber un grupo de personas asesinadas por un tipo misterioso", apuntó el especialista José Luis Ortega.
Tal vez por eso es que gran cantidad de películas orientales tengan su refrito estadounidense, pero con rostros conocidos por el público global, como The Eye (Hong Kong 2002), que tuvo su remake en 2008 con la actuación estelar de Jessica Alba, o Ringu (1998), que para 2002 se titulaba El Aro (The Ring) con el estelar de Naomi Watts, lo cual quita un toque de realidad a estas historias.
"Un rostro de una súper artista estadounidense definitivamente sí crea en el público un distanciamiento y de alguna forma ya sabes que lo que estás viendo no es real", comentó José Luis Ortega, crítico de la Cineteca Nacional.
"The Eye", en los posters de sus dos versiones.
"Ringu" se convirtió en Estados Unidos en "The Ring" ("El Aro".
Buenos remakes de terror
Otro buen remake de terror es "The Ring" ("El Aro", 2002), de Gore Verbinski, que no le pide nada al original de Hideo Nakata (1998), incluso después de que éste fuera llevado a Estados Unidos posteriormente para realizar "El Aro 2" (2005). ¿La razón?, una nueva construcción de la película, lo que incluso le quita un poco de remake.
"Es una nueva concepción de la película donde toma la anécdota central pero la adapta al público estadounidense, con situaciones propias del público de Estados Unidos y de la situación que se vive. Crea escenas que no existen en el original, como este viaje de Naomi Watts en barco a la isla a descubrir la granja", dice Ortega.
"Ju-On" (Takashi Shimizu) es otra de las cintas obligadas al hablar de cine de terror asiático, aunque no tuvo propiamente un remake sino una nueva historia con actores estadounidenses llevados a Japón.
"Cuando le proponen hacer el remake en los Estados Unidos él no lo hace tal cual, sino que anexa una quinta película a este universo que es 'Ju On' pero en Japón, se lleva la producción a Japón".
Las dos versiones de "Ju-On" se escenificaron en Japón.