"Momentos de dolor para Julio Preciado"
MAZATLÁN._ Julio Preciado vive el momento más doloroso de su vida, la pérdida de su madre, María Esthela Quevedo Sánchez, quien fue sepultada el domingo en el Panteón Renacimiento.
Doña Esthela era el pilar de ese hogar, gozaba de una familia unida y tenía siete hijos, que aunque ya habían formado sus propias familias, eran muy apegados a ella.
En la privada que habitaba en el Fraccionamiento Estadio, doña Esthela recibía a diario la visita de sus hijos, donde no se salvaban de los regaños de su matriarca. Los domingos eran días de obligado paseo a algún poblado cercano.
La progenitora del cantante era una guerrera a la hora de defender a su primogénito, a veces lloraba en silencio cuando escuchaba alguna noticia negativa contra su hijo y cuando se topaba a un reportero no se aguantaba las ganas de reclamarle por lo publicado.
Adoraba a sus hijos por igual, para ellos trabajó junto a su madre, Teófila Barraza, vendiendo mariscos, oficio que dejó cuando Julio empezó a despuntar en la música y pudo apoyarla económicamente.
Con reniegos abandonó la Colonia Montuosa, pues Preciado le compró una casa en el Fraccionamiento Estadio. Le fue difícil dejar ese lugar, por lo que al menos tres veces a la semana solía darse sus vueltas para ver a sus dos hijas y vecinos que viven en ese asentamiento.
Hace tres años, Julio intentó comprarle casa en una zona más privada, doña Esthela recorrió infinidad de residencias, más no le agradó el silencio y la forma de vida de los fraccionamientos y pidió a su hijo la dejara en el hogar que habitó hasta sus últimos días.
Todos estos recuerdos rondaron por la mente de Julio al momento de despedir a su madre, quien falleció el sábado a las 8:15 en Aguascalientes, ciudad en la que se le había practicado hace tres semanas un trasplante de riñón.
Los sorprende su muerte
Cuando se preparaba para regresar a Mazatlán, doña Esthela sufrió un infarto que le provocó la muerte.
"Estamos sorprendidos, el doctor aún no se explica qué pasó, ya habían superado los momentos difíciles del trasplante de riñón, ya comía, caminaba, ya habían transcurrido 20 días, ya la íbamos a traer de vuelta a casa", comentó Preciado.
Su cuerpo llegó a la 1:30 horas del domingo y fue velado en la Colonia Montuosa, lugar en el que ella vivió durante su niñez y juventud y donde crecieron sus hijos.
La sepultura fue en el Panteón Renacimiento, ahí mismo fue la misa impartida por el padre Concepción Hernández.
Con cientos de amigos acompañándolos, la familia vio bajar el féretro de su madre para ser depositado en su última morada, Julio, al igual que sus hermanos, hijos y sobrinos, se desmoronó en la despedida.
Mientras, la banda tocaba canciones como Te vas ángel mío y La cruz de olvido, pero la que resonó con insistencia fue la de Tengo madre, melodía con la que Julio apapachaba a su madre en todos los encuentros familiares y que incluso grabó en su disco Homenaje a Ramón Ayala.
Lo acompañan gruperos
Don Salvador Lizárraga, director de La Original Banda El Limón; Ignacio Sánchez, de El Combo de los Hermanos Sánchez y Chuyita Lizárraga, de la Banda El Recodo, acompañaron a Julio Preciado en el sepelio de su madre.
MADRE Y ABUELA
Doña Esthela tenía 61 años de edad
Era madre de siete hijos, dos varones y cinco mujeres
Tuvo nueve nietos, ocho hombres y una niña
A los 19 años debutó como mamá de Julio