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"ANIVERSARIO"

"Un genio de la Época de Oro Raúl Lavista"

"Hoy se cumple el centenario del nacimiento del compositor, creador del universo sonoro de la filmografía nacional en su época de esplendor"
14/11/2015 10:46

    MÉXICO (UNIV)._ Paulina Lavista carga álbumes llenos de fotografías, revistas y recortes de periódicos que su madre resguardó durante décadas, papeles e imágenes que dan cuenta de la trayectoria del compositor Raúl Lavista. En el acervo resaltan unas hojas sueltas, escritas a máquina con algunas correcciones hechas a mano: un artículo de Salvador Elizondo titulado Música de fondo.
    "Ese texto lo escribió mi marido para mi padre, Raúl Lavista", dice la fotógrafa mientras fuma su cigarro. Ahí, el escritor advierte la obra del músico.
    "Es entre todos los elementos que se conjugan en la realización de una película el más conocido, si no reconocido, de los que caracterizan a la masa formidable de más de 400 películas para las que compuso música a lo largo de cuarenta y cinco años de actividad en el cine".
    La fotógrafa que en su juventud fue modelo y trabajó en cine, recuerda que la primera vez que comprendió que su padre era un compositor que con su música daba vida a las películas más famosas del País, fue cuando al final de una proyección leyó en los créditos el nombre del músico que, en su niñez, fue considerado un prodigio por su gran talento como pianista.
    "En los años 50 los niños jugábamos al cine, queríamos ser como Jorge Negrete, no existían otra clase de héroes, y en la escuela nos ponían las películas. Un día leí el nombre de mi papá en Los tres huastecos", explica.
    Cuando Paulina comprendió la importancia de su padre en la música y filmografía nacional, el universo Lavista se volvió fascinante. Alrededor de su padre estaban el gran tenor italiano Giuseppe Di Stefano, la mejor bailarina de danza clásica de México Laura Urdapilleta, el maestro Carlos Chávez, los cineastas Luis Buñuel, Ismael Rodríguez y Emilio Fernández, el actor Pedro Infante, y un largo etcétera.
    El compositor soslayado
    Salvador Elizondo advertía en aquel texto que Lavista no fue un compositor reconocido. La fotógrafa no sólo coincide, también asegura que al día de hoy el cine y la música tienen una deuda con él.
    Raúl Lavista, dice su hija, "murió con las botas puestas" porque su primera obra para película la escribió en 1934 (Dos monjes) y la última en 1980, el año en que murió (Johnny Chicano). Así, fue testigo y partícipe de la época de oro del cine mexicano y de su transformación.
    "Él tuvo que ver cómo el cine empezó a sufrir una gran crisis económica, su producción era vastísima, un gran número de las mejores películas tiene la obra de mi papá y de pronto todo aquello se fue diluyendo", dice Lavista.
    Con el tiempo, explica la fotógrafa, se empezó a percibir a Lavista como un compositor de la vieja guardia, que, de algún modo, era protegido por sindicatos que impedían que nuevos compositores conformaran el nuevo mapa musical, pero su legado se impuso.
    "Estudiaba en el CUEC y mis compañeros me decían un montón de cosas que si mi papá bloqueba la carrera de las nuevas generaciones, pero cuando se dieron cuenta que su obra era realmente la mejor, terminaron pidiéndole que trabajara con todos esos jóvenes directores. Entendieron que mi padre era versátil, que lo mismo se echaba un jazz que un rock and roll, y, sobre todo, que amaba el cine", dice Paulina.