"Volver a los 80"
MAZATLÁN._ Los que no fueron a ver el musical Mentiras y nacieron a finales de la década de los 50 y durante los 60 del siglo pasado, perdieron la oportunidad de volver a sentir las emociones que hicieron su vida excitante a los 20 años.
Mentiras es una maquinaria que mueve los resortes del recuerdo e instala a los espectadores en los fabulosos años 80.
Mazatlán tuvo la suerte de que uno de los mejores elencos del exitoso musical, estrenado en la Ciudad de México en 2009, engalanara su cartelera.
Los espectadores se engancharon inmediatamente con la obra gracias a la calidad profesional de la actriz Lolita Cortés (Yuri), que se proyecta con una voz que llenó el teatro por su potencia y musicalidad, cualidad que se suma a su nivel actoral. La cantante Hiromi (Daniela), salida de La Academia, convenció con su voz y su desempeño como niña fresa ochentera, prejuiciosa y bien portada.
Pusieron la cereza en el pastel las dos comediantes reconocidas entre el grupo: Lorena de la Garza (Lupita), que alcanzó su popularidad con su papel de Nacasia y Dalilah Polanco (Lupita), que por su actuación en el puerto se llevó el aplauso más voluminoso de la noche.
Dalilah Polanco es muy talentosa. En Mentiras, sin necesidad, abusa de las muletillas relacionadas con el sexo que utilizan los actores para obligar a la gente a reírse, las señas con brazos y caderas para remitirse al acto sexual. Ella no ocupa de eso, sin embargo sí lo hace, pero a pesar de eso su calidad como actriz y comediante se impone.
Para que todo fuera inmejorable hubiera sido un acierto tener a la mazatleca Georgina Valdez Levin, que ha sido parte de esta obra, casi desde su estreno. De hecho, en el proyecto original, que inició con un taller, antes de que Ocesa se hiciera cargo de la producción, trabajaron dos actrices mazatlecas María Filippini y Pia Aún, que hacían los papeles de Lupita y Yuri, respectivamente.
Los sonidos, la música son un mecanismo que traslada instantáneamente a los seres humanos a lo mejor de su pasado, las canciones son un detonante infalible de recuerdos.
Cuando se escuchan las letras de las canciones con las que se enamoraron por primer vez, con las que bailaron y pasaron los momentos más divertidos de sus vidas al lado de los que siguen siendo sus mejores amigos, provoca una cascada de sentimientos agradables que crean un apego emocional.
Mentiras tiene esa cualidad, que se subraya con una producción en la que los movimientos escénicos le dan un dinamismo acelerado a la puesta en escena, en parte gracias a un escenario giratorio, utilizado con inteligencia y siempre congruente con la trama.
La obra funciona como una eficiente máquina de emociones que recurre a la música con la que una generación vivió su edad dorada, los fabulosos 20 de cada quien.
La trama es sencilla y recuerda a la obra Rosa de dos aromas, un funeral enfrenta a cuatro mujeres que comparten, sin saberlo, el amor de un hombre, cada una de ellas va expresando su experiencia, se reconocen en sus debilidades, en sus necesidades, en su vulnerabilidad, en su ser mujeres.
Los diálogos, creados por el director de la obra, José Manuel López Velarde, son un extracto de las letras que fueron éxito de la cultura pop mexicana en los años 80, ensamblados con ingenio y coherencia.
Canciones que se hicieron famosas en las voces de Daniela Romo, Yuri, Lupita D'Alesio, Emmanuel, Amanda Miguel, Mijares o Dulce. De hecho, todos los protagonistas tienen los nombres de algunos de ellos: Daniela, Yuri, Lupita, Dulce, Emmanuel, Mijares.
La gente ríe al reconocer los versos de las canciones y darse cuenta que encajan perfectamente con el desarrollo de la trama de la obra.
Muchos cayeron en cuenta que pertenecen a una generación instalada en el "dramaqueen", que vivía la vida como si fuera una canción o una telenovela.
También los diálogos recuerdan algunos nombres de ellas que se entretejen con ingenio e hilaridad entre los textos que dicen los personajes: La pasión de Isabela, El Maleficio, El derecho de nacer, Los ricos también lloran, El camino secreto, Gabriel y Gabriela.
También están los nombres de los galanes que tenían a su fans entre las clases medias bajas: Sergio Goyri, Humberto Zurita o los hermanos Capetillo.
Más de 50 canciones son interpretadas con música y voz en vivo en el escenario: Mentiras, Toda la vida, Bella, Baño de mujeres, De mí enamórate, Cómo te va mi amor, Y cómo es él, La pareja ideal, Pobre secretaria, Déjala, Acaríciame, Detrás de mi ventana o Es ella más que yo.
Además de Él me mintió, Noche de copas, Déjala, Lo siento mi amor, Tu muñeca, Lobo, Luna mágica y Yo no te pido la luna.
El final fue apoteósico, las actrices invitaron a cantar al público junto con ellas el himno de los 80, La maldita primavera, que fue coreada por el público entero.
Muchos de los que salieron del Teatro Ángela Peralta llegaron a su casa, se quitaron la lluvia que cargaban encima, se miraron en el espejo y no vieron arrugas en su rostro, ni canas en sus cabellos.
Su mirada estaba instalada en aquel joven lleno de esperanzas, vitalidad y ganas de comerse al mundo que fueron en la década de los 80. Por un instante vivieron la ilusión de ser aquel que fueron, gracias a Mentiras.