La misericordia divina, presente desde los pasajes bíblicos, retoma su fuerza de presencia actual, a pesar de las debilidades y desviaciones de la humanidad, mostrándole un infinito amor, pues el hombre lleva, en su ser, la impronta de la imagen divina.
Desde Adán, pasando por el diluvio universal, la tragedia de Sodoma y el éxodo del pueblo elegido, entre otros, la rebeldía humana nos ha conducido por caminos de perdición, revelándose, muchas veces, con tintes de inevitable fatalidad que arrastra a la creación. Pero la misericordia divina siempre aparece en auxilio del hombre y del destino de la creación.
El significado del término misericordia viene de miserable, así como el de humildad viene de humillarse y es Dios mismo quien toma la iniciativa, dándonos el mejor ejemplo, cuando en Jesús se rebajo hasta convivir con nosotros, que comparados con Él tenemos una distancia de inferioridad en grado extremo.
En su vida terrena Jesús no solo convivió con nosotros, sino que aún se acerco a nuestras debilidades y miserias, para darnos el remedio adecuado. Con su vida y con su muerte nos dio el ejemplo más acabado de misericordia y humildad, para que así nosotros hiciéramos lo mismo con nuestros semejantes.
La percepción de la misericordia, desde un grado perteneciente a la esencia divina, es algo destinado a quienes poseen una especial sensibilidad y para ello es primordial el estar desprovisto de las distracciones que desvían la atención hacia otros senderos, sobre todo el orgullo y la vanidad, pero sobre todo de un gran espíritu de amor en su más profunda esencia.
Recluida en su comunidad religiosa de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, María Faustina Kowalska, cuyo nombre en la pila bautismal fue el de Helena, recibe una inesperada visita y en dialogo reiterado con Jesús le fue revelada una misión, para la cual había sido elegida, dotándole de un origen humilde, en donde pudiera tener una experiencia de humildad.
A la manera de una visión Faustina fue llevada a etapas diferentes, recorriendo sitios donde la doctrina cristiana pone el final de los seres humanos, según hayan sido sus obras en este mundo, como son; el infierno, el purgatorio y el cielo.
A través de la de la meditación en las Sagradas Escrituras, logro penetrar en el misterio de la misericordia divina, en buena parte con el apoyo de su de vida, desde la cual pudo ser testigo del amor misericordioso de Dios. El conocimiento revelado por Jesús le permitió penetrar en el misterio de esta misericordia, con la confianza de un niño, que se siente miembro y fiel hijo de la iglesia.
Sor Faustina descubre tres tareas para profundizar en la misericordia de divina:
Acercar al mundo a la verdad revelada por medio de la lectura de las Sagradas Escrituras y así penetrar en el Amor divino.
Acercar al mundo a la misericordia divina, por medio de las devociones presentadas a ella por Jesús. A estas Jesús les asigno grandes promesas
Impulsar el movimiento de la misericordia divina, con aspiración a la perfección cristiana.
En su diario escribe como Jesús le indico: “Pinta una imagen y firma ´Jesús en ti confió´, deseo que esta imagen sea venerada, primero en su capilla y luego en el mundo entero. La imagen del Señor de la misericordia, conocida por nosotros, fue pintada por el pintor Eugenio Kazimiroski, según el modelo expresado por santa Faustina.
En su diario dejo escrito: “Padre Eterno, te ofrezco el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolosa pasión, ten misericordia de nosotros.
En un llamado de advertencia la iglesia nos recuerda que Dios, en su infinita misericordia, no quiere la muerte y la perdición del hombre, sino que se convierta, se salve y viva.