Hijo del traidor

EL OCTAVO DÍA

    Leo a Sorj Chalandon, un autor francés, nacido en Túnez, en 1952, poco conocido y menos traducido al español.

    Hay grandes escritores a los que tenemos poco acceso porque recibimos una oferta editorial predigerida por los grupos editoriales españoles, pero algunos nos atrevemos a escudriñar nuevas islas. He aquí lo que encontré.

    Chalandon nace en pleno conflicto de la descolonización de lo que fuera el imperio francés, obligado por la inercia de la Guerra Fría y su derrota en la Segunda Guerra Mundial a renunciar a sus “protectorados”.

    “Pies negros” era el nombre de esos franceses de piel blanca que se quedaron sin el país africano en que nacieron y volvieron a la Francia continental, a la manera de Albert Camus. Algunos, como Chalandon, no conocían ese otro país.

    Sus reportajes sobre Irlanda del Norte y el juicio de Klaus Barbie, el criminal nazi recordado como “El carnicero de Lyon”, le valieron en 1988 el Premio Albert-Londres. Desde ese momento trabajó para la publicación satírica e informativa Le Canard enchaîné.

    Su nueva creación es dura y quemante: Enfant de salaud, (Hijo bastardo) que no ha sido traducida al español como buena parte de su obra; el tema es las grandes dudas y contradicciones sobre el comportamiento de su propio padre, durante la Segunda Guerra Mundial y la Francia ocupada.

    Una tremenda sombra sobre la memoria de los franceses es ese periodo: la humillación de ser derrotados en pocas semanas por el relámpago alemán, la entrega del régimen de Vichy a colaborar con las aviesas políticas nazis y la cantidad de personas que por gusto, obligación, miedo o sobrevivencia colaboraron con los tiránicos teutones, enemigos ancestrales de los galos.

    Colaboracionismo es, en su idioma, sinónimo de traición. Las mujeres que fueron rapadas y obligadas a caminar por las calles el día de la liberación por haberse acostado con los soldados alemanes fueron las primeras y más visibles víctimas de esa contradictoria venganza.

    En sus diarios se quejaba el condecorado oficial Ernst Jünger de su sorpresa al ver a tantos franceses deseosos de volverse verdugos; los matices son más divergentes aquí, que una escarapela tricolor.

    Existen casos como el escritor Sacha Guitry, director de un teatro y actor que siguió trabajando en buenos términos con los alemanes y al final de la ocupación fue encarcelado y después exonerado porque se demostró que salvó a no pocos fugitivos desde esa posición.

    El problema es que Chalandon descubre que su padre fue miembro de la fuerza destructora alemana, un miembro de un grupo de franceses voluntarios para pelear por la Alemania nazi. Un Waffen SS, encuadrado en la Legión tricolor y la División Carlomagno.

    Lo ocultó por años hasta que en los 80, el viejo se envaneció ante el de haber peleado en Berlín, durante la wagneriana batalla contra los rusos. Chalandon se quedó helado al presumirle como una gracia su vida secreta.

    Años atrás, siendo adolescente, su propio abuelo le había dicho que su padre no era una persona de fiar... sin añadirle más detalles.

    Decidido a confirmar, descubrió que en la prisión militar de Loos-Les-Lille, su padre estuvo encarcelado. Fue a checar su expediente y confirmó que había sido detenido junto a un grupo de soldados en el caos de la Francia en ruinas, pero que había sido exonerado porque según esto, había apoyado a la resistencia francesa discretamente.

    Hasta Chalandon encuentra la carta que envía argumentando al tribunal su perdón y a Chalandon le parece un guiño algo que dice: ‘“disculpe juez mi pobre estilo. Porque soy un soldado, no un escritor”.

    Jamás imaginó ese canalla que seis años después tendría un hijo que sería escritor y que alcanzaría a leer esa carta, exculpatoria y a la vez incriminatoria, Y se sentiría obligado a escribir un libro sobre esa tremenda herencia.

    Nacer con un padre así te hace dudar de todo. ¿Esto es la vida?, se pregunta Chalandon hoy, a sus 69 años.

    “Leo a Sorj Chalandon, un autor francés, nacido en Túnez, se sintió obligado a escribir un libro sobre su tremenda herencia. Nacer con un padre así (traidor) te hace dudar de todo. ¿Esto es la vida?, se pregunta Chalandon hoy, a sus 69 años”.
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