En una empresa familiar, el mayor riesgo no siempre es la competencia del mercado o las crisis económicas: a veces es algo más íntimo y silencioso. Una adicción —al alcohol, a otras sustancias o a conductas destructivas— no solo afecta la vida personal, también erosiona la confianza, la claridad y la capacidad de decidir en el negocio. Ignorarla para mantener una apariencia de armonía es, irónicamente, lo que más pone en peligro la paz y la continuidad.
Los grupos de apoyo como Al-Anon describen a sus miembros como personas preocupadas por alguien con problemas de bebida, que encuentran en la comunidad la posibilidad de comprender cómo el alcoholismo distorsiona la perspectiva, daña la imagen y afecta las relaciones. A través de la experiencia compartida, surge la esperanza de mejorar actitudes y vivir con más serenidad.
Aunque el contexto de Al-Anon es familiar, el fondo aplica a la empresa: cuando un miembro sufre una adicción, todos sienten el impacto. A veces se elige no hablar para evitar conflicto, escándalo o incomodidad. El resultado: un silencio que daña la operación, el vínculo entre parientes y, en última instancia, el futuro del negocio.
de la paz forzada
Para mantener la convivencia, la familia empresaria suele crear acuerdos tácitos: no tocar el tema, compensar con cariño o dinero, asumir más trabajo para que el afectado parezca útil. Este intento de “mantener la paz” construye tensión, aumenta el riesgo de decisiones equivocadas y debilita la credibilidad interna.
En otras palabras: se sacrifica la verdad para evitar el conflicto, pero esa trama termina haciendo imposible la armonía real. Es el clásico caso de llevar la fiesta en paz... y descubrir que no hay ni fiesta ni paz.
en la empresa
Distorsión de roles y responsabilidades
El miembro afectado puede ocupar un cargo clave, pero su capacidad de decisión, puntualidad o juicio se ve comprometida. Para no confrontarlo, otros asumen sus tareas o permiten que alguien sin plena capacidad influya en decisiones estratégicas.
y operativo
Conductas erráticas, ausencias, conflictos encubiertos o decisiones impulsivas generan dudas en colaboradores, proveedores y clientes. Aunque se intente ocultar, la empresa muestra debilidad.
y económicos
Estrés, culpa, vergüenza y desgaste personal se suman a costos financieros: pérdida de oportunidades, mala gestión o deterioro del patrimonio.
para la sucesión
La próxima generación observa la dinámica; si percibe que se premia o protege sin atender el problema, puede perder motivación, creer que no hay justicia interna o decidir no involucrarse.
No se trata de un acto brutal, sino de responsabilidad estratégica:
un problema
No es ignorancia: es decisión. Una vez aceptado, la familia puede buscar apoyo profesional y comunitario, incluso en grupos como Al-Anon.
Cuidar a la persona, pero ajustar su función en la empresa. A veces, un retiro temporal o cambio de responsabilidades no es castigo, sino protección del patrimonio y de la salud de todos.
Conversar desde el cuidado y la sostenibilidad del negocio, no desde la acusación, reduce resistencia y abre caminos de ayuda.
de gobierno y apoyo
Un buen gobierno familiar puede establecer mecanismos para manejar situaciones de riesgo, sin depender de la voluntad de un solo individuo.
La adicción en un miembro no es solo un problema personal; es un síntoma de vulnerabilidad del sistema familiar que sostiene la empresa. Pretender que nada ocurre para mantener la ilusión de armonía amplifica el daño. En cambio, actuar con claridad y compasión protege a la persona, al negocio y a las futuras generaciones.
La paz que sacrifica la verdad es efímera; la paz que cuida la realidad, aunque duela, es la que perdura.
Para que la familia empresaria siga celebrando en armonía, a veces hay que enfrentar aquello que parece destruir la fiesta —y solo así la fiesta puede continuar.
Si la empresa familiar pretende trascender, debe reconocer que el silencio y la omisión no son opciones viables. Solo un liderazgo que mira de frente, que se apoya en estructuras sólidas y que se preocupa por la salud integral de sus miembros puede llevar la fiesta en paz... sabiendo que, cuando el problema aparece, es momento de actuar para que verdaderamente haya fiesta y haya paz.
¿Estás dispuesto a enfrentar lo incómodo hoy para asegurar que la fiesta continúe mañana?