"Desde el ICAMI"

"La democracia de los equipos"
09/11/2015 12:30

    Luis Alfredo Santana Zevada

    No es fácil trabajar en equipo. En ciertas ocasiones se pierde el tiempo en discusiones desenfocadas y, en otras, la surge la sensación de estar escuchando a personas cuya opinión o conocimientos no son tan profundos o completos como el nuestro.

    Y si hablamos de equipos, es que estamos pensando en el que tiene responsabilidades directivas, desde el supervisor, el gerente o el director, todos en diferente situación, pero que necesitan de la colaboración de otros para sacar adelante sus proyectos. Por eso vale la pena recapacitar sobre algunos aspectos a cuidar en el proceso, porque lo que siempre falta si no lo cuidamos, es tiempo.

    Trabajar en equipo no puede ser un evento aislado, tiene que ser una forma de vivir en la empresa. No es el caso del consejero externo que opina y se va y no queda comprometido en el proceso. El caso que me interesa comentar es el de un modelo de trabajo que se tiene que mantener y del que no tenemos un resultado único esperado. Eso es algo que todos tienen que entender para mantenerse activos. Opinar no quiere decir que los demás me tienen que comprar mis puntos de vista, y si no lo hacen es que carezco de la garra, de los argumentos para que lo compren, no soy convincente, aunque tenga razón.

    La visita al médico es una analogía clara. Uno confía en la experiencia y conocimientos del médico y es así que pagamos por su servicio y la mayoría de las vejeces se está dispuesto a seguir sus indicaciones. Esta relación de costo- beneficio también se aplica al caso de los equipos. Por muy "doloroso" que sea (es decir, costoso) el beneficio siempre debe ser mayor, sino ni vale la pena trabajar en equipo.

    El trabajo en equipo requiere humildad. Es decir, ser objetivo consigo mismo, lo cual no es fácil pero tampoco imposible. Hay que pensar que es humilde quien sabe escuchar a los demás, quien sabe observar. Un directivo exitoso es, por definición, alguien que sabe interpretar la información, que supo identificar los problemas y decide junto con otros, porque son esos otros los que harán posible pasar de la decisión a la acción, a la operación, ese sector olvidado en más de una organización. Nada se hace sólo por el hecho de decidirlo, hay que hacerlo.

    Podemos enumerar algunos detalles que es aconsejable cuidar:
    Saber disentir sin sentirse ofendido. Tema que a los mexicanos nos cuesta trabajo, pues tendemos a tomar opiniones o cuestionamientos como personales. Hay que delimitar. Si me dicen que no cuidé la calidad en un proceso, es un hecho y no debo tomarlo como ataque personal.
    Manejar un clima de sinceridad. Es necesario decirse las cosas sin miedo a represalias y en un ambiente de confianza.
    Saber reconocer los propios errores. El primer paso para mejorar.
    No tener miedo a rendir cuentas, a contestar preguntas y dar explicaciones. A veces, el explicar algo nos ayuda a entender mejor por qué lo hacemos así y nos permite mejorarlo.
    Lo normal es la heterogeneidad en los integrantes pero también en los "roles" que asumen dentro del equipo. Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho.

    Practicar la democracia en el equipo implica que tenemos que estar dispuestos a explicar nuestras decisiones y no a ser sólo jueces de las de otros, además de que eso tiene la ventaja de que cuando trabajamos así tomamos mejores decisiones, eso que ni duda cabe.


    *Director de ICAMI, Centro de Formación y Perfeccionamiento Directivo.
    alfredo.santana@icami.mx