"Reflexiones Ejecutivas"

"Benito Juárez, Colosio y la expropiación petrolera"
06/11/2015 07:30

    En este mes de marzo, que está por concluir, hubo tres fechas supuestamente importantes por celebrar: 18 de marzo, la nacionalización de la industria petrolera; 21 de marzo, natalicio de Don Benito Juárez; y 23 de marzo, asesinato de Luis Donaldo Colosio, ex candidato priista asesinado en contienda en 1994.
    De éste último, casi para nada se ocuparon los medios masivos de comunicación, la fecha pasó desapercibida para todos. El olvido al que ha pasado este personaje se debe quizá a que su figura ya no es tan útil en la política, o que si bien su asesinato, algo inaceptable, el encumbramiento al que fue elevado, sin desestimar en nada su trayectoria como ser humano, no tenía el cimiento suficiente para perpetuarlo como héroe o mártir reconocido por sus hechos o logros, pues aún no era un personaje destacado ni llevado a la práctica sus ideales.
    Luis Donaldo Colosio, era un personaje apenas conocido por ser el candidato de un partido político importante en su momento, y que como valor noticioso por lo que representaba, los medios masivos se hicieron cargo de que en poco tiempo todos supiéramos de él, y más el día de su lamentable muerte.
    Quizá no sea un héroe al que se deba rendir honores como a un Miguel Hidalgo o Francisco Madero, pero su increíble asesinato vino a mover las conciencias de políticos y no políticos, y sólo por eso su muerte no fue en vano, por lo que sí merece por lo menos ser recordado con una profunda reflexión sobre lo acontecido en aquella fatídica fecha y cómo era el ambiente político y social nacional de aquel entonces.
    Este asesinato en el México moderno jamás debe repetirse, por eso es que la reflexión debe hacerse sólo con el ánimo de aprender para mejorar y para nunca cometer los mismos errores.
    El 21 de marzo, se conmemoró el natalicio de Don Benito Juárez, Presidente de México en un tiempo muy difícil para nuestra nación.
    Promotor de cambios y reformas que le dieron un nuevo perfil a nuestro país, su fecha de nacimiento, convertida en día festivo nacional, y por ende día de descanso obligatorio, a partir del año pasado fue removida al tercer lunes del mes, con el propósito de formar un fin de semana largo, de modo que se pueda aprovechar para viajar a destinos turísticos o hacer turismo en la misma ciudad en la que se vive.
    Al ser el 21 de marzo un día normal de trabajo, la gente nos olvidamos más de la importancia de la fecha, de por sí poco recordada por muchos cuando se daba el día como asueto, ya que por lo menos decíamos: "el 21 no se trabaja porque es día de Benito Juárez."
    Pero en fin, ya se encargarán las autoridades de no permitir que esta fecha, que también es para reflexionar, más que para alabar al personaje, no se vaya quedando en el olvido sólo por disfrutar un fin de semana largo, ahora sí, oficial.
    El 18 de marzo se celebró un aniversario más de la nacionalización de la industria petrolera que era principalmente operada por iniciativa privada extranjera.
    A continuación les comparto datos y hechos interesantes de las razones de la expropiación petrolera, para luego hacer una pequeña reflexión.
    "La política de apoyo a la organización de los obreros y la fundación de Petromex (después Pemex), seguida por parte del Presidente Lázaro Cárdenas, fueron los antecedentes más cercanos a la expropiación petrolera.
    "En 1924, tras varios fallidos intentos de huelga reprimidos y disueltos por el Ejército, se emplazó a huelga en Tampico contra la refinería ´El Águila´, en la cual los trabajadores resultaron triunfantes al lograr que la empresa reconociese al sindicato y se concertase la firma de un contrato colectivo de trabajo.
    "El 16 de agosto de 1935 se constituyó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y una de sus primeras acciones fue la redacción de un proyecto de contrato en el que se solicitaba una jornada de 40 horas y el pago del salario completo en caso de enfermedad y que pretendía sustituir los distintos contratos colectivos que regían las relaciones laborales en las compañías petroleras, a las que se les envió.
    "El 3 de noviembre de 1937 se les exigió la firma del contrato colectivo y el 17 de mayo el sindicato emplazó a huelga en caso de no cumplir tal demanda. En los primeros días de junio el sindicato demandó a las compañías petroleras ante la Junta General de Conciliación y Arbitraje. Dicha huelga finalmente estalló el 31 de mayo y se levantó el 9 de junio.
    "La lucha de los trabajadores petroleros fue bien vista por el Presidente y la población, a pesar de los problemas causados por la escasez de petróleo.
    "En el mes de julio, por indicaciones de la Junta General de Conciliación y Arbitraje, se integró una Comisión de expertos para que investigaran la situación financiera de las compañías petroleras, concluyendo que las ganancias obtenidas por éstas, permitían fácilmente cubrir las demandas de los trabajadores.
    "Pero para el 8 de diciembre se realizó otro paro de labores al no tener respuesta de la Junta de Conciliación. Para el 18 de diciembre de 1937, la junta dio el fallo en favor del sindicato mediante un laudo en el cual se pidió a las compañías el cumplimiento de las peticiones y el pago de 26 millones de pesos en salarios caídos. Las compañías petroleras interpusieron una demanda de amparo el 2 de enero de 1938 ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que les negó el amparo.
    "Como consecuencia, las compañías extranjeras se declararon en plena rebeldía y, en respuesta, la máxima Autoridad Judicial emitió su fallo el 1 de marzo, señalando que el tiempo límite para que las empresas pagaran los 26 millones de pesos el 7 de marzo.
    "El Presidente Lázaro Cárdenas tuvo reuniones con las compañías el 3, 6 y 7 de marzo. Según relatos de testigos, en la junta del 7 de marzo cuando el Presidente Lázaro Cárdenas solicitó el pago de los 26 millones como una garantía para levantar la huelga, uno de los dueños de una de las compañías preguntó ´¿Y quién lo garantiza?´.
    "El Presidente de la República" contestó Lázaro Cárdenas, a lo cual el dueño respondió "¿Usted?". Lázaro Cárdenas dio por terminadas las pláticas.
    "El viernes 18 de marzo de 1938, las compañías extranjeras, advertidas por personas dentro del Gobierno de que el Presidente planeaba algo "fuerte" en contra de ellas, declararon en el último momento estar dispuestas a hacer el pago, pero el Presidente Cárdenas ya había tomado una decisión: a las 10 de la noche declaró la expropiación mediante la cual la riqueza petrolera, que explotaban las compañías extranjeras, se volvió propiedad de la Nación Mexicana.
    "Las 17 empresas petroleras extranjeras expropiadas fueron: Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, (London Trust Oil-Shell), Mexican Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco la segunda empresa petrolera global) con sus tres subsidiarias: Huasteca Petroleum Company, Tamiahua Petroleum Company, Tuxpan Petroleum Company; Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company (ahora Exxon-Mobil, la más grande empresa petrolera mundial); Californian Standard Oil Co. de México; Compañía Petrolera Agwi, SA., Penn Mex Fuel Oil Company (ahora Penzoil); Stanford y Compañía Sucrs. Richmond Petroleum Company of Mexico , ahora (ARCO); Compañía Exploradora de Petróleo la Imperial SA., Compañía de Gas y Combustible Imperio y Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation, sigue siendo Sinclair Oil; Consolidated Oil Companies of Mexico SA, Sabalo Transportation Company; y finalmente la Mexican Gulf Petroleum Company (luego llamada Gulf).
    "Como consecuencia de esta expropiación el Reino Unido rompió relaciones diplomáticas con México, los Países Bajos y Estados Unidos decretaron un embargo comercial, y retiraron a todo su personal técnico. La Tesorería de Estados Unidos dejó de adquirir petróleo y plata mexicanos y dio toda su preferencia al petróleo de Venezuela.
    "El 23 de marzo se reunieron miles de personas de todas las clases sociales según en una enorme manifestación de respaldo, regalando hasta gallinas para cubrir la indemnización. Las colectas y la emisión de bonos para cubrir la indemnización a las compañías petroleras estuvieron lejos de solucionar el problema económico pero sí constituyeron movilizaciones impresionantes de la opinión pública en apoyo de la nueva situación. Incluso sectores como la Iglesia y los empresarios conservadores, aplaudieron esta decisión.
    "Para muchos, la expropiación significaba un sacudimiento final del imperialismo que por tanto tiempo había sangrado a México, impidiéndole confiar en su propia fuerza y capacidad.
    "Fueron momentos difíciles para el país ya que se agotaban las reservas de gasolina y no se tenía el conocimiento para sintetizar el tetraetilo de plomo, utilizado en aquellas épocas para graduar el octanaje de la gasolina. Se reunió a los mejores especialistas del todo el país para poder descubrir el proceso. Un accidente mató la mayor parte del personal y retrasó la investigación cuando se encontraba más avanzada. En un segundo intento se reunieron a los estudiantes de química más destacados del Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México y después de muchos esfuerzos lograron sintetizar el compuesto." (http://es.wikipedia.org/wiki/Nacionalización_del_petróleo_en_México)
    Este es un fragmento resumido sobre cómo estuvieron las cosas para que se diera la expropiación, lo que nos permite reflexionar y ser más concientes sobre la importancia de esta industria para nuestro país.
    A lo largo de los años, después de la expropiación, el petróleo como energético importante y necesario para el desarrollo de los pueblos, se convirtió en un elemento más codiciado por su valor monetario que por su valor útil, de manera que su precio ha permitido a países enteros beneficiarse ampliamente con sus ganancias.
    México, no ha sido la excepción, pero lamentablemente, esa riqueza no le ha servido a nuestro país más que para irla pasando más o menos, y después de 70 años de la expropiación, sigue sin beneficiarnos como debería de ser, lo que es peor, los mismos gobiernos mexicanos la han convertido en una empresa improductiva para sí misma, cuyas ganancias se reparten como impuesto para solventar los gastos del gobierno Federal y de los Estados, al grado que nunca ha quedado dinero para reinvertir en la misma empresa, como es lo normal en cualquier otra, por lo que hoy en día se encuentra sin ninguna posibilidad de crecer y de aprovechar más productivamente los recursos económicos que genera y el mismo petróleo que extrae.
    La industria del petróleo es sin duda una mina de oro para quienes saben manejarla. Para colmo de males, ahora que se necesita urgentemente una reforma para permitir que Pemex se convierta en una empresa realmente productiva y benéfica para todos los mexicanos, grupos políticos han tomado el tema como discurso de oposición al Gobierno federal, queriendo hacer creer que lo que éste pretende es privatizar nuevamente la industria petrolera mexicana, cuando sabemos que eso no es posible y que ni siquiera se ha mencionado.
    Hoy concluyen las vacaciones de Semana Santa y Pascua. Mañana, México vuelve a su triste realidad política. Ojalá, estos días hayan servido también de reflexión inteligente a los políticos, en cuyas manos está el destino de este país, y el de todos los mexicanos.
    Ojalá, que los nuevos discursos de los políticos que gustan de hacerse escuchar en los medios masivos de comunicación, sean más propositivos, que estén encaminados al diálogo amigable que redunde únicamente en la buena voluntad de realmente querer hacer bien lo que es su obligación: hacer justicia, legislar y gobernar por el bien de todo el país y de todos y cada uno de los mexicanos.

    *Consultor e Instructor Empresarial
    oscarfosados@yahoo.com
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