"Reflexiones ejecutivas"

"Se vale soñar... pero, para realizar"
06/11/2015 06:46

    Óscar Fosados Arellano

    El ser humano, sin duda, es poseedor de la capacidad de hacer muchas cosas para realmente ser feliz y hacer felices a los demás.
    Todos tenemos dentro de uno mismo un potencial para hacer cosas que nos permitan sentirnos satisfechos y orgullosos de uno mismo.
    ¿Qué significa potencial? De acuerdo al Diccionario Enriquezca su Vocabulario de Reader's Digest, potencial significa:
    1. Que tiene en sí potencia o poder. Es decir, cada persona tenemos un poder interno integral que nos permite hacer alguna cosa de manera extraordinaria.
    2. Que puede suceder o existir. El potencial es algo que está latente, o escondido, dentro de uno mismo, pero al descubrirlo lo hacemos manifiesto, es decir, lo hacemos que realmente exista.
    3. Fuerza o poder de los que se puede disponer. Esa fuerza y ese poder son habilidades que al desarrollarlas podemos disponer de ellas incuestionablemente.
    Cada persona es poseedora de un potencial maravilloso con el cual puede desarrollar cualidades y habilidades para sentirse pleno, útil y retribuido, como para no considerarse mal aprovechado, explotado, envidiado ni marginado; como sucede regularmente en las empresas o en la vida diaria.
    Los jefes en las empresas deben analizar a sus colaboradores para saber cuál es su potencial y motivarlos y orientarlos a desarrollarlo para bien de la empresa y del mismo trabajador.
    Pero también, es necesario que el trabajador ponga de su parte y crea verdaderamente que posee tal potencial que puede convertirse en una habilidad que le permitirá tener éxito en lo que hace y en la vida.
    Cada uno debemos encontrar o descubrir cuál es el contenido de ese potencial y llevarlo a la práctica.
    Mi mamá me cuenta que su mamá la llevó bajo imposición a una academia de corte y confección. Mi mamá no quería que la inscribieran en ese lugar porque pensaba que eso no era para ella.
    Sin embargo, ya estando en la clase descubrió la habilidad que tenía y resultó ser una alumna destacada a los 12 años de edad, aprendiendo en tres meses lo que se enseñaba en un año.
    Así, ella descubrió su habilidad para el corte y confección, logrando hacer su propia ropa y la de su familia; por lo que agradeció que su mamá la haya llevado a aquella academia que tantas satisfacciones le generó desde entonces.
    Recuerdo que se la pasaba cociendo en la máquina de coser, haciendo vestidos para mi hermana, y para ella misma; además, de un sin fin de cosas muy bonitas como manteles, monos de peluche, cojines, colchas y muchas manualidades, que hacía con una gran destreza, maestría y un gusto inagotable.
    Todos tenemos una habilidad sobresaliente, sólo es cuestión de descubrirla y aprovecharla al máximo.
    Muchas veces esa habilidad escondida la reflejamos en los juegos de niño, en las tareas en la escuela, o en simples sueños a la luz del día, o sobre la almohada en la noche.
    La habilidad se desprende por sí sola del potencial que está dentro de uno mismo.
    La habilidad brota y es expulsada generosamente por la vocación, manifestándose en impulsos y deseos extraordinarios por hacer ese algo que caracteriza a esa habilidad.
    Por lo regular nos damos cuenta que esa habilidad es la sobresaliente porque nos permite desempeñarla extraordinariamente bien, y esa es la manera más sencilla de descubrirla.
    Pero, muchas veces, sabemos que tenemos una habilidad y por distintos motivos no la echamos fuera ni la desarrollamos a su máxima capacidad, concentrando nuestro esfuerzo en actividades que no nos gustan y que por ende no realizamos bien ni con ganas.
    Otras veces, no la desarrollamos porque otras personas o las circunstancias nos lo impiden; convirtiéndose en obstáculos que nos conducen a vivir con frustración e infelicidad.
    A continuación les comparto una historia que encontré en la página de Internet http://rivero.zoomblog.com/, y que considero apropiada para reflexionar y motivarnos a lograr nuestras metas ayudados por esas habilidades que poseemos y que se encuentran dormidas, desperdiciadas y desaprovechadas, dentro de uno. La historia se llama "Ladrón de Sueños".
    "Ante un grupo de niños un hombre narró la siguiente historia:
    "Había una vez un muchacho quien era hijo de un entrenador de caballos. El padre del muchacho era pobre y contaba con apenas unos pocos recursos para mantener a su familia y mandar al muchacho a la escuela.
    "Una mañana en la escuela, estando el muchacho en la clase, el profesor le pidió a los alumnos que escribieran la meta que quisieran alcanzar para cuando fueran adultos.
    "El joven escribió una composición de siete páginas esa noche en la que describía su meta. Escribió su sueño con mucho detalle y hasta dibujó un plano de todo el proyecto: el rancho, las pesebreras, la ganadería, el terreno y la casa en la que quería vivir; en fin, puso todo su corazón en el proyecto y al día siguiente lo entregó al profesor.
    "Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado, y con una nota que decía: 'venga a verme después de clases'.
    "El chico del sueño fue a ver a su profesor y le preguntó ¿por qué me reprobó? El profesor le dijo: 'es un sueño poco realista para un chico como tú. No tienes recursos; vienes de una familia pobre.
    "Para tener lo que quieres hacen falta muchas cosas y además mucho dinero. Tienes que comprar el terreno, pagar por la cría original y después tendrás muchos gastos de mantenimiento. No podrías hacerlo de ninguna manera.
    "A continuación el profesor agregó: si vuelves a hacer el trabajo con objetivos más realistas, reconsideraré tu nota'.
    "El chico volvió a su casa y pensó mucho. También le preguntó a su padre qué debía hacer. Éste le respondió: 'mira hijo, tienes que decidir por ti mismo; de todos modos, creo que es una decisión importante para ti, ¿cierto?'
    "Finalmente después de reflexionar durante una semana, el chico entregó el mismo trabajo, sin hacer cambio alguno. Le dijo al profesor: 'usted puede quedarse con mi mala nota, yo me quedaré con mi sueño'.
    "Al concluir el hombre miró a los niños y les dijo: 'les cuento esta historia porque es mi historia. Aquí estamos en medio de la casa de mis sueños, dentro del rancho que me propuse conseguir porque esa era la meta de mi vida. Aún conservo aquella tarea del colegio enmarcada sobre la chimenea'.
    "Luego agregó: 'lo mejor de la historia es que hace dos años, ese mismo profesor trajo a 30 chicos a visitar mi rancho. Y al irse el profesor me dijo: 'mira, ahora puedo decírtelo. Cuando era tu profesor, era una especie de ladrón de sueños. Durante esos años, le robé un montón de sueños a los niños. Por suerte tuviste la suficiente fortaleza para no abandonar el tuyo'.
    "No dejemos que nadie nos robe nuestros sueños, ni tampoco le robemos a otros los suyos".
    ¿Cuántos sueños nos han robado? O, ¿cuántos sueños nos hemos autorrobado?
    Ciertamente, la vida cada día es más difícil, pero si la enfrentamos con valor y desarrollamos y desempeñamos magistralmente nuestras verdaderas habilidades, es más seguro que la pasemos mejor.
    ¿Quién o qué impide que hagamos nuestros sueños realidad? Cada persona tiene derecho a desarrollar sus habilidades sin importar cuáles sean.
    Hay jóvenes que no desean estudiar una carrera profesional porque tienen habilidad para otras cosas que no se estudian en las universidades, de ser así, se les debe apoyar para que se desarrollen y sean productivos y felices en lo que ellos han escogido.
    La vida no sería tan pesada si realmente creyéramos en nuestros sueños y los hiciéramos realidad.
    Sin duda, son más las circunstancias las que bloquean los caminos de la realización de sueños, por eso es necesario que despejemos esos caminos y no permitamos que nada nos impida lograrlos.
    Quienes hoy ya disfrutan de sus sueños hechos realidad, relatan todo lo que tuvieron que dejar de lado como fiestas, viajes, compras, etc., además de todo lo que tuvieron que sacrificar.
    Desarrollar las habilidades que guarda nuestro potencial no implica mucho tiempo, ya que la habilidad es un don con el que ya hemos nacido, lo que nos facilitará desempeñarlo con efectividad desde el principio; de modo que los días de estudio o de práctica tampoco serán un sacrificio puesto que estamos haciendo algo que nos gusta y nos complace.
    A continuación les comparto un escrito que nos legó un personaje muy querido, admirado e importante del mundo contemporáneo.
    "Y así, después de esperar tanto, un día como cualquier otro, decidí triunfar; decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo buscarlas.
    "Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución. Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis. Decidí ver cada noche como un misterio a resolver. Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
    "Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas está la única y mejor forma de superarnos; aquel día dejé de temer a perder.
    "Y costaba romper la costumbre, pero se pudo. Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui; me dejó de importar quién ganara o perdiera: ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
    "Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento:el amor es una filosofía de vida.
    "Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
    "Aquel día decidí cambiar tantas cosas... Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad; desde aquel día ya no duermo para descansar: ahora simplemente duermo para soñar". Walt Disney.
    Bella lección que nos ofrece este reconocido personaje creador de los parques de diversión más importantes del mundo.
    Los sueños son el inicio de nuestras realizaciones. Soñar es el equivalente a pensar e imaginar, pero con la magia de la fantasía, candidez, ingenuidad y la pureza que sólo el soñar nos puede brindar.
    Se vale soñar, pero lo importante es llevar a la realidad esos sueños, con persistencia, constancia, entusiasmo, gallardía, valor y fortaleza.

    Consultor e Instructor Empresarial
    oscarfosados@yahoo.com.mx
    fosadoscapacitacion.com