"Reflexiones ejecutivas"

"Desinterés por el trabajo"
08/11/2015 10:37

    Óscar Fosados Arellano

    Vivimos en una vida incierta donde la mayoría de las veces no sabemos qué va a pasar al día siguiente, lo que nos provoca una gran incertidumbre que no nos permite ver con claridad ni siquiera el futuro cercano.
    Vivimos en una época de la humanidad en la que se supone que tenemos todo resuelto, o por lo menos, resueltas todas aquellas cosas que en otros siglos no permitían un progreso eficaz y acelerado; me refiero, por ejemplo, a la tecnología y avances científicos que hoy nos permiten realizar trabajos en una computadora personal, volar en aviones para llegar más rápido de un lugar lejano a otro, conducir vehículos cómodos, calentar rápidamente la comida en un horno de microondas, bañarse con agua caliente a cualquier hora del día, almacenar alimentos por más tiempo en refrigeradores, y en sí, miles de productos que ni siquiera fueron imaginados hace dos mil años.
    Pero, a pesar de todos estos adelantos tecnológicos y científicos, los problemas entre los seres humanos persisten. A pesar de poder tener una mejor calidad de vida, aun no hemos podido encontrar la forma de vivir en armonía y en paz entre todos los seres humanos de este planeta.
    En 2008 nos vimos sorprendidos por la debacle económica norteamericana originada por instituciones bancarias y financieras en su afán por ganar más y más, a pesar de saber que todo modelo financiero tiene límites. Las consecuencias fueron devastadoras para el mundo entero.
    En México tuvimos nuestra propia crisis generada por las Alertas Sanitarias de la Influenza Humana, aunada con esa crisis económica permanente compuesta por una sociedad donde desde hace siglos predominan los pobres, y la crisis que ocasionan los políticos en este país y que no es otra sino el reflejo del alto índice de pobreza constante que nunca han sabido, ni han querido, disminuir hasta desaparecerlo.
    Ahora tenemos la amenaza de la crisis económica originada en Europa por el incumplimiento de varios gobiernos, encabezados por Grecia, en no aumentar su déficit de endeudamiento en más del tres por ciento en la relación a su PIB.
    Los gobernantes cuando son candidatos hablan de cambios, y de mejoras espectaculares que regularmente no cumplen, muchas veces sumiendo en severas crisis a sus sociedades.
    Todo el tiempo se habla de cambios, de cambiar para mejorar la situación de vida de todos. Cambiar para convertir al país en una nación rica y poderosa, donde no exista pobreza. Donde haya inversiones millonarias para que todos tengamos un empleo digno y bien remunerado.
    Incluso dentro de las empresas se habla de cambios, y sin duda se realizan, pero el nivel de satisfacción de sus trabajadores parece no aumentar.
    Cuando se planea sobre un escritorio se sueña, se imagina, se echa a volar la imaginación, porque se vale hacerlo. Sentados, el optimismo nos embarga, nos entusiasma, nos hace sentir poderosos, y con un ánimo inquebrantable; pensando que ningún obstáculo nos detendrá en el camino de ese cambio.
    Cuando se planea, bien podemos sentirnos flotar en el espacio de la inspiración que nos oxigena el cerebro y nos permite generar un sin fin de ideas, al grado de creer que realmente las cosas resultarán tal y como las imaginamos, tal y como las planeamos.
    Inspirarnos, generar ideas, soñar, visualizar el futuro, y planear, no es malo, al contrario, es lo más sano y recomendable que hay para realizar cosas.
    El error, más común en el que incurrimos al planear, es que no tomamos en cuenta que esos planes, no los vamos a realizar solos, sino que son más personas las involucradas, como los trabajadores de una empresa, en caso de que se trate de un plan de trabajo.
    Por lo tanto, debemos planear en función de las capacidades, aptitudes, y actitudes de esas personas.
    Si esas personas no están capacitadas, motivadas, enteradas, e interesadas, no se lograrán los planes tal y como se diseñaron.
    Los directivos pasan horas, días, semanas, y hasta meses, planeando; pero, los resultados no los satisfacen plenamente al final.
    El tomar en cuenta a los trabajadores que realizarán el trabajo planeado, es sólo uno de los muchos factores que deben considerarse. Cito éste, porque el factor humano es el más difícil dada su naturaleza.
    Muchos trabajadores no cumplen con las reglas y normas del trabajo planeado, porque no les interesa.
    No les interesa porque no están a gusto trabajando en la empresa, porque no les gusta el tipo de trabajo, porque no les pagan lo que ellos necesitan o consideran lo justo, en pocas palabras, porque sólo trabajan por necesidad económica en una empresa que no les agrada, en la que están de paso, mientras encuentran el empleo soñado.
    Cuando se detecta que un trabajador no hace bien sus labores, cometiendo errores frecuentes e infringiendo reglamentos, la razón es porque no le interesa lo que hace, lo hace sólo porque necesita el empleo y la paga que éste significa.
    Hoy en día, la inmensa mayoría de las personas trabajan por necesidad económica, y están ocupando puestos que nos les gustan, por lo tanto es muy fácil que caigan en el desinterés, voluntaria o involuntariamente.
    Resulta difícil detectar la causa de "desinterés" porque los jefes o patrones se preguntan el por qué de la conducta cuando se trata de una buena persona, que puede ser muy puntual, bien portada, y que regularmente manifiesta buena conducta; de tal modo que los jefes suelen confundir las causas. Incluso, el mismo trabajador no sabe a ciencia cierta que sus errores y fallas se deben al desinterés.
    Cuando a un trabajador no le interesa la empresa para la que trabaja, simplemente descuidará su trabajo, o sólo hará lo que le indiquen. También, hará oídos sordos a las sugerencias e informaciones importantes, y no mostrará iniciativa.
    En la mayoría de los casos tratará de corregirse y de hacer su mejor esfuerzo, pero sólo, lo que realmente le interesa es no perder el empleo como fuente de ingresos económicos.
    Es importante saber si los trabajadores realmente les interesa su trabajo y les interesa la empresa, para estar seguros de las estrategias a tomar en los planes de capacitación y desarrollo, de modo que éstos incluyan temas que fomenten y fortalezcan el interés en el trabajo y la empresa.

    oscarfosados@yahoo.com.mx
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