APIA, Samoa (AP) _ Los habitantes de Samoa hurgaban en los escombros de sus viviendas desplomadas y anegadas, mientras algunos conmocionados sobrevivientes relataban cómo quedaron a merced del agua o fueron devueltos a tierra por el maremoto que destruyó poblados y mató a unas 150 personas en el Pacífico Sur.
A casi dos días del desastre, las autoridades dijeron que prevén que el balance de muertos aumentará conforme continúa la búsqueda en más poblados.
"Para mí fue como un monstruo, sólo agua negra que te avasalla. No se trataba de una ola que revienta, era una fuerza absoluta de agua que viene directamente hacia tí'', dijo Luana Tavale, un empleado del Gobierno de Samoa Estadounidense.
Un terremoto de magnitud 8. 3 grados sacudió Samoa a las 6:48 a.m. hora local del martes. Las islas pronto fueron engullidas por cuatro marejadas de cuatro a seis metros de altura que ingresaron hasta 1.6 kilómetros.
A las tareas de búsqueda de desaparecidos y ayuda a los damnificados en Samoa Occidental, independiente, se unieron expertos y personal sanitario a la capital, Apia, bordo de los dos primeros aviones enviados por Australia.
El primer Ministro samoano, Tuilaepa Lupesolai Sailele, recorrió acompañado de funcionarios las áreas más devastadas en Upolo, la segunda mayor isla, y se defendió de las críticas de que su Gobierno no alertó con tiempo suficiente de que se aproximaba un tsunami.
"Hemos estado informando durante tiempo a la población sobre lo que debía hacer en caso de alerta de tsunami", dijo a la radio de Nueva Zelanda.
Según datos oficiales, el número de damnificados en la nación independiente es de 32 mil y otras 3 mil personas han perdido sus hogares a causa del maremoto.
LAS VÍCTIMAS
El país más afectado fue Samoa Occidental con 110 fallecidos, mientras la Samoa estadounidense ha confirmado 31 víctimas mortales y Tonga otras siete, informaron ayer fuentes oficiales citadas por los medios locales.