"Crisis: El círculo de la miseria"
Marchas y protestas en varias ciudades del mundo; huelgas de campesinos y transportistas; anaqueles vacíos en los supermercados; enfrentamientos entre manifestantes y autoridades... El mundo vive una crisis y ésas son sus manifestaciones. Las razones: alza en los precios de granos y combustibles, cambio climático, todo ello conformando un círculo de miseria que tiene en jaque al planeta.
Los precios del petróleo rompen su récord casi a diario, lo que no sólo le pega al bolsillo, sino al estómago de la gente. Para mediados de año, se prevé que el precio del petróleo WTI de referencia en Estados Unidos alcanzará los 150 dólares por barril.
Un dólar en depreciación constante y el aumento mundial de la demanda están tras la escalada de precios de los hidrocarburos, un bien finito y cada vez más solicitado. Pero el voraz consumo de derivados del petróleo incide de otras formas sobre el precio de los alimentos, pues productos como el maíz, algunas oleaginosas y la caña de azúcar se destinan cada vez más para producir biocombustibles, ante la creciente demanda de energía. Así, superficies de cultivo cada vez mayores se usan para productos que se convertirán en etanol o biodiesel.
En Brasil, que junto con EU es el mayor productor de etanol en el mundo, se destinaron 5.8 millones de hectáreas al cultivo de caña de azúcar de la que se obtiene el biocombustible de un total de 60 millones de hectáreas de cultivo agrícola en 2005, de acuerdo con un informe del grupo ecologista sueco Gröna Bilister.
En EU, se prevé que más del 30 por ciento de la cosecha de maíz , 12 por ciento de la producción global se destinará a la fabricación de etanol este año, según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Además, los hidrocarburos al quemarse emiten a la atmósfera emisiones de dióxido de carbono , una de las principales causas del efecto invernadero, que produce el calentamiento global y el cambio climático. Éste a su vez, se manifiesta en terribles sequías en algunos lugares, e inundaciones como nunca antes vistas en otros. Y con ello, pérdida de cosechas y carestía.
Esto se traduce en hambre para 854 millones de personas en el mundo , 820 en países en desarrollo. Las cifras crecen a ritmo galopante, cuando, según los Objetivos del Milenio planteados por la ONU, debería ser al revés y el número de personas que padecen hambre en el planeta debería reducirse a la mitad para 2015.
Los biocombustibles y la especulación financiera, junto con la política "aberrante" del Fondo Monetario Internacional, son las principales causas del aumento de precios de los alimentos, denunció en abril el relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, quien tachó la crisis de auténtica tragedia. El empobrecimiento de la población se ha traducido en protestas, a veces violentas a lo largo y ancho del planeta: Haití, Colombia, Chile y Argentina en América Latina; pero también España, Portugal, Francia y Bélgica en la próspera Europa; así como la floreciente Corea del Sur y Filipinas en Asia, y en muchos países africanos.
El Presidente del Banco Mundial Robert Zoellick hizo un llamado en la Conferencia de Roma para tomar medidas urgentes en apoyo a los 20 países más vulnerables. "A nivel global, se estima que esta crisis podría arrojar a la pobreza a 100 millones de personas, 30 millones de ellas en África. "No se trata de una catástrofe natural, sino una provocada por el ser humano y que podemos arreglar", sentenció. Pero la solución no se vislumbra pronta... ni fácil.
854 millones de personas padecen hambre en el mundo .
100 Millones de habitantes podrían padecer pobreza extrema.
30 Millones de ellos serían residentes de África
820 Países en desarrollo padecen hambruna.
ESCASEZ
Los hidrocarburos al quemarse emiten a la atmósfera emisiones de dióxido de carbono , una de las principales causas del efecto invernadero, que produce el calentamiento global y el cambio climático. Éste a su vez, se manifiesta en terribles sequías en algunos lugares, e inundaciones como nunca antes vistas en otros. Y con ello, pérdida de cosechas y carestía.
"A nivel global, se estima que esta crisis podría arrojar a la pobreza a 100 millones de personas, 30 millones de ellas en África.
"No se trata de una catástrofe natural, sino una provocada por el ser humano y que podemos arreglar".
Robert Zoellick
Presidente del Banco Mundial