"Genera debate corte de trasmisión a entrevista en vivo a secuestrador"
BOGOTÁ, Col.,_ Durante casi media hora, Citytv, que pertenece al grupo El Tiempo de Bogotá, transmitió en vivo el diálogo de un periodista con un secuestrador armado que mantenía a 30 personas como rehenes, hasta que la trasmisión fue cortada por la Comisión de Televisión del país, lo que ha generado versiones encontradas sobre los términos de difusión de información que deben mantener los medios de comunicación.
El día de ayer, un suboficial retirado del Ejército, que mantenía como rehenes a decenas de personas en un edificio del centro de Bogotá y pedía asilo en México, fue detenido por fuerzas especiales de la Policía, en el momento en que leía un comunicado a representantes de los medios.
El hombre fue identificado como Édgar Paz Morales, y un periodista logró hablar con él durante más de 20 minutos, lo que fue trasmitido en vivo por la señal de Citytv.
Previo al momento de la detención, los rehenes fueron evacuados pero permanecieron en el lugar los medios de comunicación, cuya presencia exigió el detenido para acabar con su acción.
El corte de la señal, hecho por una funcionaria de la Comisión Nacional de Televisión (Cntv), fue cuestionado incluso por la directora de esa entidad, María Carolina Hoyos Turbay, quien aclaró que ella lo hizo de manera "inconsulta" e "individual".
En diálogo con El Tiempo, la funcionaria dijo que abrieron una investigación disciplinaria y recordó que la Cntv rechaza todas las formas de censura en Colombia y respeta la Constitución.
Explicó que una de las analistas del grupo de contenidos, que miraba la programación a esa hora, llamó al canal y ordenó suspender la transmisión, pues le parecía que las imágenes eran "apología al delito".
"La Cntv no puede hacer censura, como lo estaba haciendo esa funcionaria", añadió la directora.
Por su parte, Jaime Abello, director de la Fundación Nuevo Periodismo, dijo que "a mí no me satisface la explicación del canal de que se trataba de un hombre desesperado, porque ese es un juicio que se hace a posteriori; hacer la transmisión en directo fue una decisión riesgosa, pareciera que la televisión privada no conoce límites y en ese sentido hay que hacer un llamado de atención a la responsabilidad".
El episodio también generó reacciones entre los diferentes directores de medios. Yamit Amat, director del Noticiero CM, dijo: "Es inconcebible que en la Cntv ocurran este tipo de cosas, que funcionarios den órdenes sin tener la facultad de hacerlo, como lo reconoce la propia Comisión. Por lo demás, todo tipo de control sobre la información es inaceptable. Me pareció que la transmisión que hacía Citytv estaba muy lejos de convertirse en una exaltación al delito".
Ignacio Gómez, subdirector de Noticias Uno, dijo: "Sea cual sea la responsabilidad individual de la Comisión Nacional de Televisión, la censura se dio y es un hecho gravísimo que afecta la libertad de prensa".
Por su parte, Darío Fernando Patiño, codirector de Noticias Caracol, aseguró: "No se puede considerar una acción de censura institucional. Lo que se evidencia es la imprudencia de una funcionaria para obstruir el periodismo".
¿Por qué transmitimos?
El debate sobre acontecimientos que involucren hechos o personajes terroristas es histórico y nunca terminará de cerrarse.
Surgió de nuevo ayer, a propósito del cubrimiento que hizo Citynoticias del incidente con un sargento retirado del ejército que, con una granada en mano, mantuvo rehenes a varias personas en una oficina del centro de Bogotá.
¿Por qué Citynoticias sostuvo al aire la transmisión de lo que ocurría en esa oficina?
En primer lugar, porque el mismo sargento pidió la presencia de un medio de comunicación para ayudar a resolver el incidente y Citynoticias era el único presente en ese momento.
Segundo, porque el periodista Edwin González que conversó con él al aire y quienes dirigíamos la transmisión desde los estudios, entendimos que no se trataba de un terrorista sino de un hombre agobiado por una situación social, aunque, claramente, en medio de su angustia estaba ejecutando un acto terrorista.
En tercer lugar, porque rápidamente entendimos que nuestra presencia tranquilizaba al hombre y podíamos ayudar a salvar vidas. De hecho, hubo un momento en que nuestro reportero le dice que si él quiere volver a su casa con su familia, que por qué no deja que quienes están ahí de rehenes también salgan sanos y salvos. Y el hombre acepta liberar a siete personas.
Pudo haber ocurrido una tragedia y nuestro reportero pudo haber sido la primera víctima. O pudo resolverse felizmente, como en efecto ocurrió, cuando agentes encubiertos dominaron al perturbado hombre que solo pedía que le aprobaran su pensión.
Por lo demás, aquí lo importante no es si uno llega primero al sitio de la noticia y obtiene una primicia, sino que en esos momentos prima la obligación eterna de informar. Por supuesto, la pregunta siempre será la misma: ¿Deben o no hacerse estas transmisiones en caliente?
Creo que la respuesta no puede ser un sí o un no fundamentalista. Hay casos de casos. Hay hechos terroristas que no son cometidos por terroristas, como éste, y su valoración no puede darse sino en el mismo instante en que se producen.
Juegan, entonces, el olfato y la responsabilidad de los periodistas y la libertad de prensa queda a salvo, como lo entendió la propia directora de la Comisión Nacional de Televisión, doctora María Carolina Hoyos Turbay.
Hay otros en los que, evidentemente, el periodista resulta un idiota útil del terrorista. Esos hay que rechazarlos y también la libertad de prensa queda a salvo.