"Epi... epimedio... e-pi-de-mio-ló-gi-ca!"
MÉXICO._ Fue un duelo, pero con cortesías, de esgrima. Puntillarse, sólo marcar los golpes...discursos cargados de mensajes entre líneas en donde el Día del Maestro permitió ir de los escándalos políticos, a la economía, a la emergencia sanitaria y a una alianza política no concretada en público. Todo sin besos ni choque de manos como medida precautoria ante la influenza humana.
El nubarrón se colocó sobre Elba Esther Gordillo Morales, la maestra, cuya dicción la traicionó en dos ocasiones. La soltura pretendida de su discurso, se tropezó con la palabra "epidemiológico".
La primera vez libró la palabra con una pronunciación imprecisa, la segunda no. Cuatro intentos y de plano, mejor la separó por sílabas, "e-pi-de-mio-ló-gi-co", no sin antes lanzar un "¡Dios mío!" para auxiliarse.
Como pronóstico, la lluvia auguraba un día nublado en las relaciones entre el magisterio nacional, representado por Gordillo y el titular del Ejecutivo, Felipe Calderón. Alonso Lujambio, el secretario de Educación apenas pintó en el encuentro.
Gordillo soltó ante Calderón antes de terminar su mensaje: "Las elecciones no son las que finalmente califican la legitimidad de un gobierno, es la historia la que se encarga de ello. Por ello señor Presidente, escribamos la parte de la historia que los nuevos tiempos de México nos exigen". La respuesta vendría minutos después.
Propuso una alianza que haga irrelevantes el escándalo, el escarnio y el cinismo, "una alianza que cierre el espacio concepciones perversas".
Pero el turno le tocó al mandatario federal, quien con tacto calculado, reviró a cada tema. En seguridad dijo que los costos son menores a los facturados por la cobardía, inacción y pasividad en otros tiempos. En economía, como en salud, los retos serán superados, dijo optimista.
Y de la alianza, aclaró, es por los niños, por la educación, por el futuro de México.
Antes de cerrar el encuentro, Calderón aclaró que a pesar de los "enormes problemas" y de las "difíciles pruebas", no cabe la expresión del Estado fallido. De haber sido así, "hace rato que nuestro país hubiera tropezado en el camino".
Gracias a las recomendaciones sanitarias, esta vez, en el Día del Maestro, sólo hubo felicitaciones de lejos, no hubo saludos de manos, menos aún besos para las fotos.
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