"Fiebre, motivo de atención médica"
La fiebre, también conocida como calentura, se manifiesta como un incremento de la temperatura corporal por encima de los límites normales, que por lo general son de alrededor de 37 grados centígrados y es la causa más frecuente de atención médica en niños y niñas menores de cinco años.
Explica el doctor Natividad Salomón Medina Carrillo, coordinador auxiliar de Atención Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, que se debe utilizar el termómetro en forma adecuada y no automedicar a los menores ni recurrir a remedio caseros para controlarla.
"La fiebre es uno de los motivos más frecuentes de atención en menores y una queja habitual de los padres en la consulta médica; por sí misma, no es una enfermedad, sino un síntoma de alerta de que algo está pasando en el organismo", explica.
Medina Carrillo señala que un error muy común es tratar de apreciar la temperatura tocando levemente la piel del menor, ya que para saberlo con exactitud se debe utilizar un termómetro y hacerlo en forma adecuada, es decir, darle el tiempo suficiente.
Para el uso correcto del termómetro, a los bebés menores a los tres meses, se les toma la temperatura vía rectal; a partir de los cuatro meses y hasta los 4 años, bajo el brazo o en el recto; y en niños y niñas mayores de 4 años, en la boca, bajo la lengua.
Del temido daño cerebral a causa de la fiebre, el doctor Carrillo dijo que no suele ocurrir, sino en los casos en que una persona presente una temperatura por arriba de los 42 grados centígrados por un periodo prolongado.
En general, si la fiebre es leve y no se aprecia otro problema, se recomienda mantener la habitación sin corrientes de aire; tener presente que cuanta más fiebre tenga el niño o niña, menos ropa debe llevar, de preferencia dejarle sólo el pañal o con una prenda ligera; colocar paños humedecidos en agua tibia en la frente y el tronco del menor hasta que la temperatura baje, y evitar el uso de alcohol o hielo.
Y se recomienda que en caso de persistir la fiebre se bañe al menor con agua tibia durante 20 a 45 minutos; ofrecerle líquidos para evitar deshidratación.
Si el niño presenta una temperatura mayor a 38 grados centígrados debe ser llevado al servicio de urgencias para ser estabilizado de inmediato y evitar la automedicación.