"Surten pandillas de EU de armas a cárteles"
MÉXICO (UNIV)._ Las pandillas que operan en Estados Unidos se abastecen de arsenal de alto poder que adquieren con relativa facilidad. Armas que incluso compran a militares estadounidenses en activo o retirados, para utilizarlas en sus operaciones criminales, pero también para enviarlas a México ante la alianza que tienen con los cárteles de la droga.
Así lo revela la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Pandillas 2011, del Departamento de Justicia estadounidense, en la que se reconoce la capacidad de fuego de estos grupos y que evidencia el acceso de esas organizaciones al armamento de alto calibre en ese País.
El documento elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia sobre Bandas, NGIC por sus siglas en inglés, revela que entre las diversas modalidades que estas organizaciones emplean para allegarse de arsenal, el personal alistado militar también está siendo utilizado por miembros de pandillas como una fuente de armas, y se han registrado arrestos de elementos por vender armamento a pandilleros.
Se reconoce que las 33 mil pandillas que operan en territorio estadounidense con 1.4 millones de integrantes, cuya membresía aumentó 40 por ciento en los últimos dos años, representan un desafío creciente a la seguridad en todo el País, pues incluso son más sofisticadas y han logrado vincularse con organizaciones criminales trasnacionales.
En un apartado especial del informe dedicado a "Las Pandillas y las Armas", se acepta que los oficiales de policía en varias regiones en todo el país informan que los integrantes de bandas en su jurisdicción tienen armamento de tipo militar, como rifles de alto calibre semiautomáticos, variantes de fusiles AK-47 y granadas.
En el informe, elaborado con datos de las agencias federales y policías locales de todo el País, se indica que los pandilleros adquieren armas de fuego utilizando diversas modalidades.
Detalla el reporte que se realizan compras ilegales, en algunos casos, como se ejemplificó, a través de conexiones con fuentes militares, así como con las llamadas "compras de paja" a través de intermediarios en armerías establecidas, de la misma forma en que lo hacen los cárteles mexicanos.
Las bandas estadounidenses incluso han recurrido al robo de arsenal de corporaciones policiacas. En 2009, se cita, presuntos pandilleros en los condados de Broward y West Palm Beach, Florida, robaron armas de fuego, chalecos antibalas e identificaciones policiacas.
El diagnóstico señala también que muchas de las bandas criminales que operan en Estados Unidos han establecido sólidas relaciones de trabajo con los cárteles mexicanos de la droga para perpetuar el contrabando de drogas a través de la frontera.
Además, los pandilleros que son ciudadanos estadounidenses son valiosos, pues pueden cruzar a México y regresar a su País sin problemas migratorios, y son los encargados de proteger las rutas de contrabando, el cobro de deudas, el transporte de mercancías ilícitas, incluidas drogas y armas.
Son las organizaciones de hispanos y afroamericanos las que han ampliado su influencia sobre la distribución de drogas que compran directamente a los cárteles.
Se cita, por ejemplo, que el cártel de Sinaloa utiliza a pandilleros de Los Ángeles para cometer secuestros, la compraventa de droga y recaudar las ganancias. Otras bandas como los Latin Kings, MS-13, Sureños y Norteños en California y Carolina del Sur mantienen una estrecha relación con el cártel de Los Zetas.