Hoy domingo 8 de marzo, en la conmemoración del Día de la Mujer, nuestras periodistas se alistan o ya estarán desplegadas en Culiacán y Mazatlán para dar cobertura a las marchas de los colectivos feministas y de los cientos de mujeres que deciden salir a la calle a manifestarse.
Desde ayer sábado empezamos a publicar reportajes, entrevistas y piezas especiales en las diferentes secciones para homenajear desde nuestras páginas y plataformas a mujeres en su labor o su profesión que día a día trabajan para posicionarse en su mundo, dentro de un contexto no exento de complicaciones como el actual.
El Día de la Mujer es una conmemoración importante y no sólo no podemos ni debemos sustraernos de ella, sino que es imprescindible poner a su disposición nuestros espacios y coberturas.
En una Redacción donde casi la mitad que trabajamos somos mujeres, lo vemos y consideramos doblemente trascendente.
Nos interesa visibilizar, dar voz, destacar y poner en perspectiva el papel de las mujeres y casos específicos para contar sus historias.
Pero además, es nuestra prioridad alertar sobre lo que aún sucede en cuanto a falta de equidad y más aún en cuanto a vulnerabilidad frente a la violencia.
En el caso de mujeres periodistas es preciso señalar el informe que este 3 de marzo presentó el organismo Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC), en la Ciudad de México, denominado “Entre el discurso y la desprotección”.
Ahí se señala que, en México, en el periodo “entre enero a diciembre de 2025, tiempo que coincide con el primer año de gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum, acontecieron 338 agresiones contra mujeres periodistas, lo cual representa un aumento en comparativa con el sexenio de su antecesor Andrés Manuel López Obrador en el que se registraron 154 casos”.
El informe lanza alertas que debemos tomar en cuenta y replicar:
“Las agresiones documentadas por CIMAC evidencian que la violencia contra mujeres periodistas no se limita a amenazas, censura, agresiones físicas, acoso judicial o detenciones arbitrarias asociadas al ejercicio informativo -formas de violencia que también enfrentan los hombres periodistas-, sino que se ve agravada por ataques específicos basados en el género”, señala.
“Estas agresiones incluyen hostigamiento y acoso sexual y laboral, amenazas de violencia sexual, descalificaciones sobre su apariencia, orientación sexual o vida personal, así como ataques dirigidos a sus vínculos afectivos y familiares, especialmente a sus hijas e hijos”.
No se trata de hechos aislados, afirma, sino de un continuum de violencia que se expresa en las coberturas de calle, en los espacios digitales, en la relación con fuentes y autridades, incluso en la propia sala de Redacción o con sus colegas o jefes.
“En muchos casos, las amenazas buscan minarlas emocionalmente y ejercer control sobre sus decisiones”.
El planteamiento primordial del informe de CIMAC establece que la violencia contra la prensa en México no es un fenómeno aislado ni homogéneo. Se inscribe en un entramado de disputas por el poder, el control de la información y la definición de los límites de lo decible en el espacio público.
Y alerta: “Cuando esta violencia se dirige contra mujeres periodistas, adopta formas específicas que no pueden comprenderse sin atender las desigualdades estructurales de género y las relaciones de poder que históricamente han subordinado a las mujeres y deslegitimado su voz”.
No sólo este organismo lanza alertas, la propia Sociedad Interamericana de Prensa lanzó esta semana su mensaje por el Día Internacional de la Mujer, donde ante todo establece: “la presencia de mujeres en redacciones, liderazgo y cobertura informativa es clave para un periodismo más completo, justo y útil para la sociedad”.
La SIP informó que renueva su “compromiso con las mujeres periodistas que enfrentan, cada día, riesgos reales por hacer su trabajo tanto en el terreno como en los espacios digitales donde hoy también se define el debate público y el derecho de la sociedad a estar informada”.
Las mujeres periodistas enfrentan formas de violencia específicas y en aumento, alertó la organización, como acoso digital sistemático, campañas de desprestigio, amenazas que combinan el ataque a su identidad de género con su labor informativa, esto de acuerdo con datos de la Unesco y del Comité de Protección de Periodistas e información recopilada por la SIP.
“El doxxing -la exposición pública de datos personales con intención intimidatoria- sigue siendo una de las herramientas más utilizadas para silenciarlas”, alerta. “Este fenómeno funciona como una estrategia de censura particularmente difícil de erradicar”.
La SIP llama a aprovechar esta fecha del 8 de marzo para recordar que el periodismo cumple un papel en la lucha por sociedades más abiertas y justas, y su ejercicio contribuye a ampliar el debate público, visibilizar desigualdades y fortalecer los principios de igualdad y justicia por los que trabajan diariamente periodistas de toda la región.
Reafirmó que el organismo ha establecido alianzas estratégicas, por ejemplo con la OEA, para promover la equidad de género y la participación de las mujeres en el periodismo, así como apoyar iniciativas que combatan la desigualdad y la vulnerabilidad.
“Las mujeres son protagonistas del periodismo que necesitamos. Su presencia en las redacciones, en roles de liderazgo y en la cobertura de temas que importan no debe ser un gesto simbólico, sino una condición para un periodismo más completo, más justo y más útil para la sociedad”, señaló la presidenta de la Comisión de Equidad de Género y Diversidad de la SIP, Graciela Rock.
Estamos de acuerdo.