Cierre editorial,
¿a qué nos referimos?

    “En un periódico siempre estamos contra el tiempo, las horas cuentan, y los minutos más. Todo es para ya, todo urge, poco se puede dejar para el día siguiente”.

    Seguramente alguna vez ha escuchado, tal vez en la televisión o algún libro, la dramática frase “paren las prensas”.

    Y es muy probable que sepa lo que significa.

    Pero aunque es, digamos, una frase casi poética en el mundo del periodismo, la verdad es que ya es poco lo que se aplica.

    Otra frase de museo en el mundo de los medios es la famosa “¡extra, extra!” que gritaban los voceadores por la calle cuando, precisamente, se hacía una edición extraordinaria, adicional a la diaria, de algún periódico.

    Ambas frases resumen el hecho de qué hacemos en los periódicos cuando surge una noticia muy importante que amerita o “parar las prensas” o lanzar un “¡extra, extra!”.

    Anteriormente, estas dos frases no sólo lo resumían, sino que se aplicaban cada cierto tiempo... hoy, ya no tanto, o más bien sí, pero de otra forma.

    Tal vez la última vez que Noroeste lanzó una edición extra fue el 11 de septiembre de 2001, cuando el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York y otros puntos de Estados Unidos. Y ya para entonces no era tan común en los periódicos del País y del mundo en general.

    ¿Por qué? Por el simple hecho de que ya existía Internet.

    Y sí, la inmediatez que dan los sitios web de noticias y las propias redes sociales en los últimos años ha hecho que las primicias, los “¡extra, extra!”, hayan migrado a las plataformas digitales de información.

    El último “paren las prensas” que hicimos en Noroeste fue en julio de 2015 cuando a la medianoche del día 11 se fugó por segunda vez del Penal el capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, y tuvimos que rehacer la edición de la portada pese a que ya se estaba imprimiendo.

    Pero en fin, volviendo a nuestro tema primordial, el cierre de edición, debemos decir primero que nada que así como en el ejemplar impreso tenemos horas de cierre, en la web la hora de cierre podría decirse que es todo el tiempo, o más bien que nunca cierra.

    Y ya específicamente, en este artículo queremos referirnos a ese cierre de edición del ejemplar impreso.

    Lo primero que hay que establecer es que nuestro proceso de producción de información inicia, por así decirlo, la noche anterior, con la conformación de la agenda, es decir, nuestra guía de cobertura a lo largo del día que, aunque se va ajustando a cada momento, es donde se hacen las asignaciones para reporteros y fotógrafos.

    Coordinada por editores, a lo largo del día la agenda se va adaptando según lo que va surgiendo, aunque en términos generales se cumple en 50 ó 60 por ciento lo que ahí se consigna.

    Durante la mañana y parte de la tarde, nuestro proceso de generación de información es muy abierto: los reporteros y fotógrafos andan en la calle, en coberturas, se hacen envíos a la web para nutrir el sitio en tiempo real, mientras editores alimentan el sitio, revisan, ajustan, etc.

    Pero conforme pasa el día, nuestro proceso se va cerrando, ¿en qué sentido?, en cuanto a cumplimiento de horarios. El ejemplar impreso exige tiempos precisos, pues su producción no es sencilla, pasa por varios departamentos, mucho personal y bajo maquinaria y tecnología que lo hacen posible.

    Así, cada sección del periódico impreso tiene una hora de cierre definida y la debe cumplir a cabalidad para no afectar el proceso en general y lograr salir a tiempo.

    En nuestro caso tenemos algo que se implementó desde hace décadas y que nos ha funcionado, y es que las secciones que llamamos “soft”, como Gente y Expresión, tienen establecido un cierre tempranero, que es a las 16:00 horas, y solo en casos excepcionales lo estiramos un poco para más tarde.

    Las secciones “hard” (Local, Nacional...) y Score cierran por la noche, pero no todas al mismo tiempo, no, cada una tiene una hora de cierre, es escalonado, de tal manera que no todas las páginas se envíen juntas a Preprensa y a Producción, pues sería imposible procesarlas todas al mismo tiempo.

    Pues bien, se oye muy fácil y muy sencillo decir que tenemos horas de cierre, la cuestión es que cumplir esa hora de cierre no siempre es posible, de hecho es una de las debilidades de toda redacción en el mundo, por eso tal vez haya escuchado alguna vez a los periodistas referirse a la “tiranía del cierre de edición”, porque todo lo que hacemos a diario para lograrlo es bastante pesado, estresante y agobiante.

    En un periódico siempre estamos contra el tiempo, las horas cuentan, y los minutos más. Todo es para ya, todo urge, poco se puede dejar para el día siguiente. Es una característica intrínseca a nuestro trabajo, por eso no es una labor que alguien pueda hacer solo, el trabajo en equipo y coordinado entre diferentes departamentos y áreas de la empresa son clave.

    El flujo Publicidad-Redacción-Producción-Distribución es irrompible y lo que hacemos, para bien o para mal, redunda en las otras áreas.

    Si un anuncio tarda en llegar, o se cambia de última hora por algún ajuste o cancelación afecta el espacio destinado para él en la página. Y si queda un espacio para llenar lo tendrá que llenar la Redacción, y si Redacción no cierra las páginas a tiempo, golpea en la Producción en tiempos y hasta en calidad. Y, por supuesto, si Producción no tiene a tiempo el ejemplar, afecta a la logística de Distribución, sobre todo para un medio que, como nosotros, tiene miles de suscriptores a los que el ejemplar impreso del periódico les debe llegar temprano a la puerta de su domicilio.

    Y así como tenemos funciones múltiples durante el día, e invertimos tiempo, recursos y esfuerzo en recopilar información de calidad para publicarla en nuestras plataformas y en nuestros ejemplares impresos, nada de esto sirve mucho si al final de la noche no entregamos a tiempo y en forma todas nuestras páginas y se imprime el periódico para llegar temprano a nuestros suscriptores y puntos de venta.

    Por eso, el cierre de edición y cumplir con los horarios de ese cierre es una de nuestras principales tareas y objetivos cada día, con todo lo que eso conlleva.