En el contexto actual, tan lleno de noticias y nosotros inmersos en ellas, el tiempo se percibe como si pasara más rápido, el acelere nos va llevando y saltando en el día a día y pareciera que algo que ocurrió hace apenas una semana es ya muy lejano.
Nos pasa, por ejemplo, con el 8M, el Día de la Mujer, que fue apenas hace una semana, pero en la percepción desde el periodismo se aprecia como si ya hubiera pasado mucho tiempo, por el cúmulo de hechos que ha habido desde entonces.
Pero precisamente por eso pensamos que no es tarde para detenernos a reflexionar y repasar lo acontecido hace exactamente una semana, el domingo pasado.
Lo anunciamos en el artículo anterior, de hecho, cuando señalamos que nos encontrábamos listos para esa cobertura, en la que acompañamos a los colectivos feministas y a las mujeres que aun sin colectivo quisieron manifestarse por las diversas luchas que enfrentan y que en general enfrentamos.
Así lo hicimos, y tuvimos un domingo intenso de cobertura tanto en Culiacán por la mañana como en Mazatlán por la tarde. Sin embargo, fue en el puerto donde se generó la manifestación más peculiar, por así decirlo, porque el contingente decidió pasar por el edificio que alberga a Noroeste y realizaron pintas sobre él, además de pegar calcas y en sí manifestar reclamos y proclamas.
Pero es preciso rebobinar un poco para aclarar que aunque es el edificio nuestro y desde el cual trabajamos en Mazatlán, lo cierto es que la protesta en sí fue contra el Gobierno, en este caso contra el Poder Judicial del Estado, y más en específico, los juzgados familiares.
Debemos explicar, por si acaso no está usted enterado, que desde hace alrededor de cuatro años, nuestra empresa renta la mitad de su edificio en Mazatlán, y en la otra mitad permanecen las instalaciones nuestras.
Esto lo hicimos porque nuestro edificio es grande y le vimos el potencial de rentar una parte para obtener ingresos, sobre todo en estos años donde los medios hemos enfrentado los embates económicos por diversos frentes.
Es decir, teníamos un edificio subtilizado con espacios amplios que nosotros no usábamos, y además teníamos la necesidad de nuevas fuentes de ingresos, por lo que se decidió poner en renta una parte del edificio.
Luego de varias opciones, se eligió como inquilino al Poder Judicial del Estado, que estaba en busca de ampliar sus instalaciones específicamente para dar atención en el ramo familiar.
Así que desde entonces dividimos el edificio y poco más de la mitad está arrendado pero nosotros continuamos ocupando el resto con nuestras oficinas y hasta nuestra imprenta, nuestra rotativa, donde diariamente se imprimen no sólo los ejemplares de Noroeste Mazatlán y de Noroeste Culiacán sino también numerosas maquilas, es decir, otros productos impresos para clientes externos.
En fin, damos esta explicación por si acaso el domingo pasado alguien pudo haber pensado que los colectivos de mujeres protestaban contra nosotros como medio de comunicación.
Nosotros no lo vimos así, y de hecho sabemos que no fue así, pues aunque ciertamente realizaron pintas en toda la fachada del edificio, en realidad las consignas eran básicamente para la autoridad, en este caso en la figura de los juzgados familiares, donde se dirimen casos de divorcios, de custodia de los hijos y de pensiones alimenticias que los padres están obligados a dar a los hijos en los casos de separación o de no vivir con los menores.
Fue precisamente este el mayor reclamo pintado por las mujeres, pues incluso pegaron fotografías de decenas de deudores alimentarios, que vienen siendo padres que no se hacen cargo de los hijos económicamente, que no aportan para su manutención y son omisos en esta responsabilidad.
No es menor la cantidad de los llamados deudores alimentarios en nuestra sociedad, de hecho son muchísimas las mujeres, madres, que son afectadas por esta omisión junto con sus hijos.
Por eso sabemos que las pintas de protesta no fueron contra nosotros, pero sí es la primera vez que se realizan en nuestro edificio.
A lo largo de los años, nuestro edificio actual, que es nuestra sede en el puerto desde hace más de dos décadas, ha sido escenario de diversos hechos.
Hace 15 años, en medio de otra crisis de violencia, por ejemplo, nuestro edificio fue atacado con ráfagas de armas largas, mientras que en otra ocasión en ese tiempo nos dejaron restos humanos como reclamo a la autoridad, así como mantas con consignas contra un grupo del crimen organizado y contra el propio Gobierno.
Pero es este nuestro mismo edificio que ha sido escenario de conmemoraciones, festejos y reuniones trascendentales, o donde hemos realizado eventos con lectores, con niños, con grupos musicales, en fin, lo que queremos decirle es que nosotros lo consideramos no sólo un inmueble que nos alberga, sino un edificio representativo en Mazatlán, ubicado en una de las principales avenidas del puerto, que casi casi lo sentimos vivo, vibrante y vital, por lo que representa.
Hoy, el frente del edificio no dice Noroeste, nuestro letrero está por la parte lateral y nuestro acceso es por esa calle de al lado. Hoy, nuestro edificio dice en el frente Poder Judicial, y hoy nuestro edificio una vez más se convirtió en historia, una historia de lucha y de reclamo de cientos de mujeres.
Y lo respetamos.
La autoridad, como inquilino, retiró las pintas la misma noche del domingo, y pintó las paredes y hasta las banquetas, para así poder abrir y operar sus oficinas de los juzgados familiares el lunes en horario oficial.
Nosotros no tuvimos que ver con esa decisión y esa acción.
Y aunque por supuesto que nos conmovió y nos movió el tapete el ver nuestro edificio con pintas y pegatinas, no podemos menos que hasta estar orgullosos de que nuestras paredes sirvieran de lienzo para reflejar una lucha a la que aún le faltan muchas batallas.