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Detrás de Página

El posteo noticioso en Facebook, una línea muy delgada

08/11/2026 04:00
    El universo de las redes sociales, relativamente nuevo para todos y por supuesto para los medios de comunicación, es como una masa amorfa en constante movimiento, con vida propia, pues a veces no sabemos hacia dónde se va a mover y sus conductas o respuestas nos sorprenden de manera frecuente.

    El universo de las redes sociales, relativamente nuevo para todos y por supuesto para los medios de comunicación, es como una masa amorfa en constante movimiento, con vida propia, pues a veces no sabemos hacia dónde se va a mover y sus conductas o respuestas nos sorprenden de manera frecuente.

    No es que en sí las redes sociales nos sorprendan, sino las reacciones de las personas atentas a ellas.

    Para nosotros como medio las redes sociales se han convertido en algo vital, son de hecho el canal por donde más se informa la gente actualmente, principalmente por Facebook. Por eso. prácticamente todos nuestros contenidos los proyectamos por dicha red social, principalmente con posteo de notas o videos.

    Uno de los mayores flujos de posteo en el contexto que vivimos es el de notas relacionadas con la seguridad, es decir, hechos de alto impacto como homicidios, feminicidios, ataques armados, persecuciones, operativos, detenciones...

    No es fácil, aún que sabemos que esa es nuestra realidad, ver nuestro sitio o nuestro muro en Facebook, o en otra red social, plagado de notas sobre hechos de violencia, así que tratamos de enfrentarlo con mesura. Lo que ya hemos dicho antes en este mismo espacio: informar sin alarmar, más bien para prevenir, poner contexto para darle perspectiva a la información, y buscar darle un rostro, una historia, la persona detrás, de algunos de esos sucesos, para no verlos o registrarlos como un simple número o incidente aislado.

    Sin embargo, es en este último punto donde tenemos que ser muy cuidadosos, sobre todo para no revictimizar a las personas involucradas, pero también para no caer en el morbo y, además, no ponernos en riesgo.

    Así que a lo largo del día y gran parte de la noche, nuestro trabajo es ese: reflejar en las redes sociales la información que reporteamos ya sea directamente en territorio o bien en declaraciones, entrevistas, comunicados, etc.

    Usualmente, en los casos de hechos de alto impacto, en cuanto nos enteramos de alguno, lanzamos una especie de alerta en Facebook, sólo de texto, advirtiendo lo que acaba de suceder, sobre todo con un enfoque preventivo.

    Esto en lo que llegamos al lugar de los hechos, confirmamos datos ahí, hacemos transmisión en vivo, tomamos fotografías y videos y redactamos la nota. Esta última a veces una primera versión la armamos desde la Redacción con los datos que nos pasa por teléfono o WhatsApp el reportero en el lugar y/o con los propios datos que el periodista está diciendo en la transmisión en vivo, y esa nota se sube al sitio y se postea en redes. Posteriormente el reportero redacta la versión final de la nota y se actualiza en el sitio, pero para entonces ya se avanzó en todo lo demás para informar lo más inmediato posible.

    Después del hecho, solemos volver a postear la nota un rato después de todo esto, y en ocasiones, cuando hay datos para contar tratamos de hacerlo contando un poco la historia, los detalles, algo que llame la atención de ese hecho.

    Ese posteo en texto, con la nota insertada en los comentarios, se hace corto para que la propia red le dé el formato como una especie de tarjetita o cartelito y así aparece en nuestro muro.

    En este y en todos los casos somos cautos, fríos, marcamos una línea clara con base en lo que sabemos y no manipulamos ni alteramos la información en aras de conseguir un clic.

    Pero también tenemos claro que las redes sociales son emocionales por completo, y en poquísimos casos “estiramos” nuestra fría narrativa para contar un dato de historia y ponerle cara, nombre, sentimiento a algunos de los hechos. Eso prácticamente lo hacemos solo a través de ese posteo de texto en Facebook, que a los lectores les aparece como una tarjeta.

    Ese post con fondo de color o tarjeta de texto suele dar buenos resultados en lectoría y en reacciones, pues se aprovecha el dato más sensible del hecho para destacarlo. Pero esta semana que pasó tuvimos una experiencia con uno de esos posteos, que nos interesa destacar.

    Fue el miércoles, cuando se subió un post en Facebook sobre una nota del día anterior, del martes, que se generó en Culiacán, pero acerca de un hecho ocurrido en Mazatlán a finales de octubre.

    La nota, redactada con base en un comunicado de la Fiscalía General del Estado, fue titulada “Horacio citó a agente de Tránsito y ordenó ataque en su contra, en Mazatlán”, pues el boletín señalaba textual: “De acuerdo con los datos de investigación, los hechos ocurrieron el 27 de octubre de 2026, en un establecimiento de comida ubicado en la colonia Ricardo Flores Magón, en Mazatlán. La investigación establece que Horacio ‘N’ presuntamente habría citado a la víctima en dicho lugar y que, al momento de su llegada, habría dado instrucciones a otro hombre para que le disparara con un arma de fuego, causándole heridas”.

    El post que publicamos en Facebook el miércoles decía: “Horacio citó a agente de Tránsito en un puesto de comida de la Flores Magón de Mazatlán y ordenó que lo mataran ahí”.

    Pero con esa publicación en específico ocurrieron dos cosas: primero, la publicamos originalmente con un error de edición y decía: “Horacio citó a agente de agente de Tránsito en un puesto de comida de la Flores Magón de Mazatlán y ordenó que lo mataran ahí”. Repetimos la palabra agente y la oración quedó confusa. Y segundo: usamos el recurso de contar detalles de la historia, lo cual no hacemos mucho.

    Pues ese solo post tuvo un impacto fuerte en nuestras redes. Para las dos horas de publicado ya tenía más de 600 reacciones y alrededor de 50 comentarios.

    Muchos de los comentarios eran para cuestionarnos tanto el error como el tono del post, sobre todo porque nuestra audiencia está acostumbrada a nuestro estilo más mesurado y frío.Aún cuando corregimos el error, se dejó así el post, con el mismo tono, sobre todo porque el dato que se contaba estaba respaldado en un comunicado oficial de la Fiscalía.

    Para el viernes, el post acumulaba casi 300 mil visualizaciones, casi 150 mil espectadores, unas mil interacciones o reacciones y casi 100 comentarios, muchos de ellos, cuestionándonos y hasta reclamándonos.

    De esta publicación nos quedamos con varias lecciones: el impacto del posteo, la atención que nuestras audiencias prestan a nuestras publicaciones, el castigo o la reacción a nuestros errores y la sensibilidad que nuestros lectores tienen hacia este tipo de historias, la cual, aunque genere clics en el sitio o reacciones en redes, no necesariamente es positiva.